EMILIO GALLEGO, escultor larachense

Emilio Gallego, nació en Larache en 1960. Inició sus estudios artísticos en Madrid en el taller del pintor Juan Moreno y el escultor Luis Rodríguez, realizó talleres de Arte Actual con Antonio Saura y Darío Villalba, y asistió al estudio de arte contemporáneo de Manolo Arjona. Además de asistir a talleres en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, ha sido copista del Museo del Prado.

Gabriela Grech, Sergio Barce, Emilio Gallego

Emilio Gallego forma parte de esa generación que crecimos en un Larache inolvidable, con una infancia irrepetible. En aquellos años, como su padre era el dueño del cine Ideal, nos “colaba” a las sesiones y veíamos las películas gratis. Nos reencontramos hace un par de años, en un viaje que, para él, supuso la oportunidad de poder entrar en la que fuera la casa de su niñez y en la que creció, sobre el Bazar de Yebari, y tuve el privilegio de  compartir con Emilio esos instantes. Su emoción era la mía, porque esa experiencia yo la había vivido unos años antes y podía intuir lo que bullía en su interior.

Ahora albergamos la ilusión común de que una de sus esculturas (con un texto mío) pueda exponerse de manera permanente en Larache, como homenaje a las tres culturas que siempre han convivido en la ciudad.

EL LECTOR, 2007

Acercarse a la obra de Emilio Gallego supone descubrir un universo tan personal como sugerente. No encuentro una manera sintética de describirla, pues su obra escultórica escapa a cánones cerrados. Por el tipo de obra que realiza, el término actual para definirlo es el de “artista visual multidisciplinar”, aunque, como dice el propio Emilio, “con especial dedicación a la escultura”, pero también a la instalación, a performances, pintura y obra digital, variantes expresivas con diferentes “lenguajes” y técnicas, a las que se aventura porque sus inquietudes son incesantes y van en distintas direcciones. Sin embargo, pese a esa multiplicidad de técnicas, de lenguajes y de herramientas creativas, hay un nexo de unión en el conjunto de su obra, con un discurso propio definido por su compromiso ecológico, social y político.

Parte de sus creaciones (por ejemplo, sus instalaciones) dejan abierta la imaginación al espectador, con espacios libres y huecos al vacío. “Viajar, soñar, tal vez sobrevivir…”  es un claro exponente de lo que digo, pues la obra, abstracta quizá, transgresora sin duda, pero inquietante y muy impactante, incita la curiosidad y la atracción hacia algo que se acerca más al sueño que a la realidad, tal vez a la pesadilla.

Viajar, soñar, tal vez sobrevivir… Instalación. Requena, Valencia

   Al comentarle a Emilio esa sensación de inquietud que me había causado esta obra en concreto, me lo aclaró de manera brillante: “…he entendido porqué podría inquietarte, es normal, ¿no somos nosotros viajeros, emigrantes y un poco desarraigados?, de eso habla la obra en cuestión y de los sueños de las personas… Forma parte de un proyecto llamado “Los Límites. Albergue de Arte Social”. Este proyecto trata, así mismo, de cuestionar los límites en muchos sentidos, desde los del arte (¿es el arte un campo cerrado o habla de la vida?), la autoría (¿de verdad lo que creamos es individual o está fuertemente influenciado por lo que conocemos y por lo que viene de una manera extraña hasta nosotros?), también cuestiona los límites de la propia escultura como objeto concreto, saliendo al espacio público a través de otras formas como danza contemporánea, performances, charlas, incluso música. Hicimos en la exposición dieciocho actos, consistentes en media hora de debate de algún tema social y otra media hora de estas actividades más relacionadas con el arte, incluyendo recitales poéticos, jam session de un grupo de gitanos, etc… De manera que, cada día, la sala se veía de una manera muy diferente; no era lo mismo ver la obra junto a una bailarina del vientre que con un quinteto de saxos o un nutrido grupo de gitanos, todo se influencia mutuamente y ésa es la hipótesis del proyecto: los límites son artificiales, todo está conectado y se enriquece con el contacto…”

Lo que se viene en denominar “work in process” y “site specific”, es decir, obra abierta en proceso permanente, y trabajar con los elementos que le sugieren el lugar y el ambiente, es otro de los campos que está desarrollando con más interés Emilio Gallego. En este sentido, hay acercamientos originales a lo que fuera la escultura más primitiva, a las primeras creaciones religiosas del hombre (tótems, esculturas megalíticas, dólmenes…), pero las transforma, y en las ubicaciones en las que ha conseguido montarlas (véanse la Conjunción Totémica en Requena o Tótem ofrenda en Fuenterrobles) consigue efectos de contraste y de contraluz realmente bellos. La mencionada “Conjunción Totémica” de Requena, además, con la conjunción de los elementos naturales, la nieve, lo envuelve en una especie de visión irónicamente cálida, y las viejas formas quedan en suspenso en el aire, como si los tótems, elementos mágicos y religiosos, levitaran milagrosamente. Volúmenes y formas, pues, en un juego aparentemente antagónico: piedra y aire, robustez y solidez contra liviandad e ingravidez.

Conjunción Totémica. Requena, Valencia

Totem ofrenda. Fuenterrobles, Valencia

  En concreto, el proyecto “La Espiral Totémica” es muy importante para Emilio, Consta de 22 esculturas diseminadas en diez municipios del interior valenciano (tanto en la propia naturaleza como en los municipios) en los que habla de equilibrio con la naturaleza, de integración con la comunidad y de desarrollo sostenible (la espiral), y como dice Emilio “todo ello resultado de la fascinación por los parajes que fui conociendo cuando me instalé a vivir aquí y de la colaboración con una ONG medioambiental”.

Es evidente el interés de Emilio por la naturaleza, pero también por el significado de la vida, tanto espiritual como físico, y los elementos terrenales (piedras, barro, minerales) se entrelazan con sus inquietudes intelectuales. La fuerza de la naturaleza, la fuerza del hombre como especie creativa, todo ello con el respeto a la naturaleza. Usa, pues, los elementos que encuentra en ella, en esa dualidad tan suya de hallar el entorno apropiado para su expresión artística.

Como resultado de estas inquietudes, a finales de 2010, Emilio se embarcó en una aventura original y expeditiva: celebrar el equinoccio junto al dolmen de M´Zora, cerca de Larache. Lo que en principio sólo fue una vaga sugerencia que me lanzó para reunirnos con algunos amigos, Emilio, entusiasmado con esa idea inicial, lo convirtió poco a poco en un acontecimiento creativo y levantó un encuentro entre artistas de diversos campos junto a Charley Case, que también ideaba algo por esa zona. Proyecto en el que contó con la ayuda de Anne-Judith Van Look, la escultora que dirige la “Galería Aplanos” de Assilah, y Guillermo, el hijo de Emilio, fue quien grabó y montó el vídeo del encuentro (que se puede ver en el blog de Emilio Gallego).

M´Zora – encuentro multicultural de artistas 2010

En M´Zora, Emilio aplicó la técnica “work in process”, se llevó unas ideas y algunos materiales, sin ideas predeterminadas, abierto a todos los estímulos que pueda recibir, y allí lo concretó en una creación nacida del instinto y del momento, sin que para el artista el resultado final sea importante (como bien dice Emilio, no por arrogancia, sino porque hacerlo de otra manera le condicionaría y el resultado del aquí y ahora no sería el mismo). Pero sé que está muy contento con los resultados obtenidos, porque a Emilio Gallego, Marruecos le inspira más que otros lugares. Él lo expresa soberbiamente: “quizá sea una manera de combatir la nostalgia, que siempre conlleva dolor”. Como inspiración, ideó nuevas formas, con minerales y otros materiales, para fundir el elemento natural con la cultura marroquí, y de ahí creaciones como “Turbante de sueños”, de una belleza plástica arrobadora.

Hay otro proyecto más en manos de Emilio, muy simbólico, el de la Universidad de Valencia, “Claro de Luces”, que habla  de la cultura en si, de la importancia de la observación, de la conservación del conocimiento y de la apertura de mente necesaria para el mismo. Está inspirado en las formas de un observatorio astronómico situado en los altos del Rectorado; este es un galardón que concede la Universidad a la gente que colabora con ella en algo o a gente que quiere distinguir de manera sencilla, es decir, no con la parafernalia y los honores que suponen la concesión de la Medalla de Oro o el Doctorado Honoris Causa.

TURBANTE DE SUEÑOS

Estamos, pues, ante un creador que combina la naturaleza, tanto los materiales que ésta ofrece como su propio paisaje en bruto, y los objetos que se mueven en varias dimensiones espaciales, con lo que “pinta” en el mayor mural que se puede exponer, el espacio libre. Sus esculturas ofrecen múltiples interpretaciones, están siempre abiertas a conjeturas y juegos de imaginación, de manera que, de una forma  natural, consigue que quien las contempla intervenga en su juego y trate de descifrar su intención oculta.

Sergio Barce, enero de 2011

CLAR DE LLUMS

-Para conocer más la obra de Emilio Gallego y su currículum:

www.emiliogallego.es

www.escultoremiliogallego.blogspot.com

https://cid-85f84c472e87799f.office.live.com/view.aspx/Referente%20a%20tus%20esculturas/CURRICULUM%20completo.doc?Bsrc=Docmail&Bpub=SDX.Docs&wa=wsignin1.0

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2 pensamientos en “EMILIO GALLEGO, escultor larachense

  1. paco dice:

    Emilio Gallego, un genial artista.

  2. Celia dice:

    Muy bien plasmada la personalidad y la obra de Emilio, un artista cercano.

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