El CINE IDEAL de LARACHE ya sólo existe en nuestro recuerdo

Hace unos días, Fátima el Bouhtoury me pidió que le enviara alguna información sobre quiénes construyeron la Plaza de España, aquélla que todos tenemos en mente, aquélla belleza de mosaicos con grabados de El Quijote, aquélla rodeada de palmeras, aquélla que atraía a los niños, que nos atraía a los niños, porque allí podíamos ver peces de colores…

Tres larachenses muy cercanos a mí: Ange Ramírez, Fátima el Bouhtoury & Mohamed Sibari

Se me ocurrió bucear en el magnífico libro “Larache. Evolución urbana”, editada en 2001 por la Consejería de Obras Públicas y Transportes y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, dirigida por Pedro Campos Jara y Guillermo Duclos Bautista. Y entre su rica información, le facilité los siguientes datos:

“…se construye en 1917 el edificio modernista del Matadero, y ya en 1914 se habían iniciado las gestiones para construir el Hospital Civil. De este último edificio se realizaron varios proyectos sobre diferentes localizaciones, comenzando en 1914 el ingeniero Antonio Álvarez y Redondo por un lado, y el arquitecto Carlos Ovilo por otro, proyectando este último el mismo edificio tanto para Larache como par Tetuán. Finalmente, no se llevó a cabo ninguno por una u otra razón hasta que en la década posterior se redactara el definitivo por parte de José de Larrucea sobre el Castillo de San Antonio, hoy conocido como Castillo Lakbibat. En 1920 estaba en obras el grupo escolar España, actual colegio Imam Malek, primer centro escolar de Larache.

(…) A comienzos de la década de 1920, (…) es la época de construcción, como hemos dicho, de la Plaza de España, derribándose para ello parte de las murallas y el antiguo revellín del siglo XVII que defendía la puerta del Campo…

plaza de españa – foto de Ricardo Barceló

(…) En el año 1926, se reactivaron las obras de pavimentación de la plaza de España, comenzadas años antes bajo la dirección del ingeniero municipal Urzáiz, alrededor de la cuál se situaban los recientemente construidos edificios de viviendas que la circundaban, característicos por su arquitectura tradicional incorporadota de varios estilos que van a aunar en muchos casos la tradición hispanoárabe… (…) Es el periodo de ejecución de las infraestructuras urbanas, recogidas por el ingeniero Montalbán en su plano de Larache de 1927.

…El ingeniero Pascual Aragonés proyecta el puente sobre el Lukus en 1925 y las mejoras del puerto en 1927.

José de Larrucea proyecta el edificio de Obras Públicas y Construcciones, hoy Baladiya, de 1928; y también proyectó el edificio para Colonización y Turismo y el de Correos y Telégrafos, también en 1928.

En 1929-30, Larrucea proyectó la escuela Hispano-Israelita, sobre un fondac cercano al puerto, la actual escuela Ibn Hazm.

Urzáiz hace el proyecto para poner en funcionamiento el Mercado de Abastos, y lo ejecuta Blas Bustamante.

La Iglesia del Pilar, iniciada en 1927 y terminada en 1931, fue proyectada por los arquitectos Bergamín y Blanco, Larrucea fue el director de las obras.

Muchos de estos edificios fueron levantados por construcciones Rossel, que en aquella época era la principal empresa constructora que actuaba en Larache.

Cine Ideal

A partir de los años 30, es significativo en Larache la construcción de edificios en los que se advierte la incorporación de conceptos y estilos arquitectónicos reveladores de las vanguardias europeas del momento. Entre ellos, podemos destacar el racionalismo del Cine Ideal, los tintes expresionistas del actual Consulado de España, viviendas particulares, individuales o agrupadas en conjuntos, que recogen temas compositivos tradicionales sobre esquemas racionalistas ágiles y sencillos, todo ello dando origen a un patrimonio edificado de gran homogeneidad. Igualmente, ocasionado por el notable aumento de la población, se llevaron a cabo construcciones de viviendas sociales, casas baratas, destinadas a musulmanes, a españoles o mixtas, destacando las situadas a ambos lados de la carretera a Alcazarquivir. Es también época de obras de ampliación del puerto, llevadas a cabo por Gil Delgado en 1934…

Plaza de España

(…) y se dice de la Plaza de la Liberación: “Construida en el Primer período 1922-1927. Espacio urbano de especial relevancia en la ciudad, quizá el de mejor factura en todo el protectorado español. Se trata de espacio elíptico, elemento de conexión con la ciudad antigua, y desde el cual partirán de forma radial las vías urbanas que formalizarán la ciudad del siglo XX. Trabajaron en las obras los ingenieros municipales José Gutiérrez y León Urzáiz.”

¿Cuál es la conclusión inicial de estos comentarios de los arquitectos que escribieron este libro? Es evidente: la riqueza arquitectónica de Larache. Y este libro, además, detalla exhaustivamente todos los inmuebles que deben ser protegidos como patrimonio de la ciudad.

Pero lo que más llama la atención de este libro, sin duda una pieza fundamental para conocer la idiosincrasia de Larache, es que en el mismo se hace constar la colaboración del Consejo Municipal de Larache, y en el propio prólogo, el Alcalde Presidente de ese momento, Sr.Hssissen escribió:

“…La realización del trabajo que ahora se publica se considera un documento de gran importancia que expresa una voluntad real de devolver a las Medinas antiguas el valor que merecen y contribuye a recuperar el valor de los monumentos hispano-moriscos que tanto abundan en la ciudad de Larache.”

Digo que este comentario llama la atención porque, un par de años después de publicarse este libro, y de que se recoja en él, entre otros muchos, a los edificios del Cine Ideal y del Coliseo María Cristina como ejemplos de inmuebles excepcionales, catalogados como patrimonio histórico de la ciudad, el Consejo Municipal aprobó el derribo de ambos para ser sustituidos por verdaderas barbaridades arquitectónicas. Y como estos dos bellos edificios hurtados a la población larachense, han continuado su mismo destino otros muchos más, menoscabando así el legado cultural de las nuevas generaciones.

En el último cuento de mi libro “Última noticias de Larache” (Aljaima, 2004), que llevaba precisamente el título del libro y, entre paréntesis, “Por última vez, el Ideal”, relataba cómo viví el momento en el que el Cine Ideal comenzó a ser derribado. El fragmento del cuento dice así:

 “A principios de marzo de 2003, llego a Larache para dejar material escolar en el Centro Alcántara, una ONG cultural instalada en las brumas de la antigua Jukureka, y me encuentro con un sucio grupo de albañiles que golpea despiadadamente los muros del Cine Ideal. Los hacen con martillazos lacerantes e imperdonables, aunque lo peor de la escena es su desgana, la desidia con la que ejecutan su trabajo esos verdugos mercenarios.

En mi anterior viaje, el edificio del Cine Ideal se mantenía a flote como un viejo mercante embarrancado que agonizara abandonado por su tripulación. Ahora, se había dado orden de hundirlo definitivamente.

Contemplo la escena desde la puerta del patio de la iglesia del Pilar, con un amargo sabor a desaliento en la boca y una triste desazón asomando a los ojos. Me trago las lágrimas de tantos recuerdos y me limito a escuchar cada uno de los golpes, secos, ásperos, como si fuesen disparos al aire. Me conmueve la tristeza de sus ventanas de ojo de buey, la terca resistencia de sus paredes que se enfrentan con brío a los miserables martillazos. Pero es un esfuerzo baldío, inútil y derrotado.

La gente que camina por la Avenida Hassan II apenas se molesta en echarle un vistazo, como si no significara nada para ellos. Probablemente es así. Pocos de esos transeúntes saben que esa calle se llamó en un tiempo Chinguiti y que, a lo largo de ella, las parejas de novios paseaban los domingos arriba y abajo hasta que tenían la oportunidad de meterse en la sala oscura de ese cine. Desgraciadamente, como también ocurre en Tetuán y en Tánger, la mayor parte de la población actual de Larache es foránea y apenas sabe nada de su pequeña historia.

(…)  Vuelvo a pensar en la agonía del Cine Ideal, en que ya no existirá más que en nuestra memoria, en que algo de nuestras vidas morirá con su desaparición…”

 Sergio Barce

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17 pensamientos en “El CINE IDEAL de LARACHE ya sólo existe en nuestro recuerdo

  1. Aquí me has dado Sergio, como bien dices, existe para siempre en nuestro recuerdo, unido a tantos momentos de nuestra infancia, eso no lo pueden derribar. Que buena labor haces compañero del alma. Un fuerte abrazo.

    Emilio Gallego

    • sergiobarce dice:

      Lo sabía, Emilio. Sabía que te tarería recuerdos y que te daría de leno. Lo que ha llovido desde que tú, siendo hijo del dueño del cine, nos colabas para ver peliculas sin pagar la entrada… Qué bonito era ese cine.
      Un abrazo
      sergio

  2. Larache ! dice:

    Shukran Sergio,

    Para las preciosas informaciones sobre Larache y también por tu blog.

    Besos

    Fátima

  3. Alejandro Fernandez Alonso dice:

    Asi funciona el mundo que nos toca vivir, “quitaté tú, que me pongo yo”, y por desconocimiento o algo peor, somos incapaces de valorar lo anterior y en ciertos casos llegar a destrozar patrimonio de todos. Para evitar estas cosas, se supone que existe un poder político que debería poner coto a esa falta de sensibilidad, pero como decía D.Quijote “amigo Sancho, con la Iglesia hemos topado”. Contra estas barbaridades lo único que queda es el recuerdo, a base de imágenes y el principal que no nos puede quitar nadie, el de nuestra memoria y cariño a nuestra tierra Larache, y como no el apoyo a todos los que estaís haciendo realidad a base de vuestro esfuerzo del cuidado de lo que va quedando. Un abrazo Alex

  4. itziar dice:

    Gracias por este articulo Sergio, es todo una continua locura, y como todas las locuras incomprensible, solamente ver lo que han hecho con la plaza clama al cielo,

  5. Mohammed Khamouch dice:

    Although I have no knowledge of the Spanish language, I must say that in whatever language above information is written, it adds immense support and recognition of a city once the ‘pearle of the north’, but presently drowned in current 21st century ‘Dark Ages’.

    Urgent awareness is required in many languages to identify it’s plight before the waves of ignorance darken the skies over Larache ‘the beautiful’.

    Mohammed Khamouch
    Kashmir, Pakistan

  6. Cristina Martínez Martín dice:

    A veces sueño con volver a Larache y me paraliza el miedo de encontrarme con la destrucción de todo aquello que recuerda mi memoria de niña, la Plaza España, la calle Chinguiti, el cine Ideal…

    ¡Gracias Sergio por luchar contra la desidia y reivindicar la belleza de Larache!

    • juan antonio dice:

      hola, soy juan palacios, naci en larache en 1930, mi esposa, que en paz descanse estuvo trabajando en la fabrica del luku, quiero conocer a todos los que tambien son de alli y que sean de mi epoca, mi numero de telefono es 966 374770

  7. Querido amigo: en el cine Ideal trabajó durante muchos años mi tío Pedro Roda García. Siendo yo un niño, me colaba hasta las cortinas rojas de la sala, desde donde veía películas, muchas de ellas en francés . Aquél recuerdo lo plasmaré (ando en ello) en la ultimación de un cuerto corto que te remitiré. El paseo, el cine ideal, Pulgarcito y Tiovivo, barquillos y pirulíes……..

  8. Driss Sahraoui.Esto que nos has traido entraña todos los recuerdos y nostalgias de esa ciudad tan querida para todos los larachenses y que al mismo tiempo nos entristece por esas barbaridades que se estan cometiendo por esos que no han visto a Larache en su edad de oro.El ultimo crimen es el que estan haciendo con la Plaza de la Liberdad. Los que si han vivido esa epoca nos encontramos indefensos pero no callados guardando esos recuerdos para siempre . Esto si, que nadie puede derribar. Muchas gracias Sergio y un abrazo.

  9. leon dice:

    Volví por útima vez a Larache en diciembre de 2004 con ocasión de unas jornadas de literatura donde me acompañaron Abdelah Jibilou (qepd), Mohamed Sibari y Sergio entre otros. No creo que vuelva, simplemente porque mi Larache desapareció en los 60. Los recuerdos van conmigo.

    • sergiobarce dice:

      Querido León:
      Qué visión tan devastadora. Pero como a ti te sucede, hay cientos de larachenses más. Siempre he pensado que Larache habría sido diferente si se hubiera potenciado su patrimonio, si se hubiesen cuidaddo sus edificios, sus plazas, sus jardines… Los larachenses que están fuera, sea cual sea nuestra nacionalidad, sea cual sea el país en el que estemos, habrían vuelto cada año para pasar sus vacaciones. Sólo con ellos, el crecimiento de la ciudad habría sido otro. Porque todas estas familias habrían arrastrado a amigos, conocidos, familiares… y se habría creado un circuito permanente de visitantes que habría dado negocio a los cafetines, a las tiendas, a los bacalitos, a la playa, a los restarurantes…¡Vida! Pero para eso hace falta voluntad de quienes dirigen la ciudad. Nunca han sabido que Larache era una joya, y que podía seguir siéndolo. Y no estoy hablando de hace tanto. Cuando yo me marché de Larache, en 1973, aún la Plaza de la Liberación era una preciosidad, los jardines de la Avenida Mohamed V estaban cuidados, el Jardín de las Hespérides era hermoso, los jardines del Balcón se mantenían perfectamente, las calles estaban limpias, las fachabas se encalaban cada dos años…. No era tan difícil mantenerlo, no es tan difícil hacerlo.

  10. Joana dice:

    A los seres amados no los abandonamos porque envejezcan, a nuestros queridos libros nos los tiramos con el paso del tiempo cuando amarillentan sus hojas. Conozco a muchos que no quieren volver pues prefieren guardar el recuerdo intacto y no afrontar la realidad. Yo he vuelto alguna vez -este año ya han sido dos viajes- y quiero regresar… regresaré porque no dejaré de amar esa tierra y su gente y mis ojos volverán a llenarse de su luz, de sus colores. La acepto tal y como es pero también si en algo puedo contribuir para que avance y no quede detenida en el tiempo me sentiría muy feliz de hacerlo. Cuánta razón tienes, Sergio, cuánto amor late en todas tus palabras hacia este maravilloso rincón que es Larache y tú bien lo sabes… no era tan difícil… no es tan difícil.
    Lo siento, León, tu drástica decisión es muy dura, tan duro como renunciar a lo que una vez fuimos. Por no volver a mirar lo que un día sentiste tuyo no conseguirás jamás dejar de verlo. Entonces… ¿por qué esa renuncia a volver a sentir? ¿no sería mucho más positiva una postura optimista que entre todos aportara poco a poco a Larache lo que tanto necesita?

  11. Fran Morgar dice:

    Sobrecogedor el momento – tal como lo describes – de los primeros martillazos contra ese edificio tan querido para muchos de nosotros. He apretado los dientes por no deshacer el nudo en la garganta, por no imaginar siquiera el rostro de esos verdugos indiferentes que ejecutan semejante atrocidad con la frialdad que proporciona el “porque así me lo mandan”.
    No se debería derribar el edificio de un cine en ninguna parte del mundo. Un local que sirvió para que el chispazo de unas imágenes en movimiento incendiara nuestras cabezas con tantas emociones, fantasías y sueños.. debe considerarse un lugar sagrado. Un templo. ¿Quién decide que las oraciones son menos importantes que los sueños? En la ardiente oscuridad de la sala el aire quedó impregnado – para siempre – de las miradas furtivas, de las primeras palabras de amor, de los besos esquivos y robados, y de las lágrimas apenas disimuladas cuando la película nos conmovía. En ese espacio sagrado muchas criaturas , ante la voluptuosidad del Cinemascope, empezamos a imaginar nuestra profesión y destino. Otro tipo de oración no menos intensa que las formuladas en las espirales del incienso.
    A mí el cine me hizo descubrir el poder mágico que tienen las palabras – los diálogos – para despertar en nosotros emociones y sensaciones tan agudas y gratificantes. Me aprendía los diálogos de memoria como quien se atiborra de vitaminas.. aprendí a desear cuando ni siquiera sabía en qué consistía el deseo mismo. El cine nos enseñó otros pueblos, otras tierras.. y el deseo por saber de ellas.
    También me enseñó a mirar, a mirar cuando se acaban las palabras. Cuando los protagonistas de la historia quedaban en silencio y se miraban.. entonces me veía obligado a adivinar ese diálogo interior que no se oía, y, sin embargo, con cuanta intensidad lo sentía. Lo susurraba.
    Una ciudad, sea del lugar o país del planeta que fuere, que no respeta los espacios sagrados de la memoria es lo más triste y desolador de mundo. Algo así como una ciudad donde sólo los muertos entierran a sus muertos.. con esa callada y apática indiferencia.

    • sergiobarce dice:

      Paco, qué manera de completar el relato… Cuanto dices es una verdad como un templo, aunque sea el templo de nuestros sueños… Es imposible expresarlo mejor.
      Te mando un abrazo
      sergio

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