ALI ZAOUA, PRINCIPE DE CASABLANCA (Ali Zaoua, prince de la rue, 2000) de NABIL AYOUCH

Preciosa película ambientada en los suburbios de Casablanca, dirigida por un joven e interesante realizador, Nabil Ayouch, nacido en París, hijo de padre marroquí y de madre de origen tunecino, que ha sabido enlazar su filmografía a su país de origen paterno, pues dos de sus largos se ambientan en Tánger y la de Ali Zaoua, en Casablanca.

TRAILER

Ali Zaoua, príncipe de Casablanca, que en su título original es “príncipe de la calle”, relata la pequeña, sórdida y dura historia de cuatro amigos que malviven en los suburbios de una gran ciudad marroquí. En cuanto aparecen en la pantalla, quienes somos de Marruecos, les reconocemos de inmediato: imagen exacta de personajes sacados de la realidad que hemos visto y vemos a diario en los barrios más deprimidos del país.

Omar, Boubker, Ali Zaoua y Kwita

Con sus rostros llenos de churretes, sus ropas raídas, sus airadas maneras de enfrentarse a la vida… esos niños se mueven en pantalla y uno cree estar cerca de ellos en medio de esa ciudad… Se les huele incluso, porque uno puede imaginar el olor ocre a suciedad y humo de sus ropas viejas, el de la piel erosionada por las heridas de peleas callejeras y de nula higiene personal, el de los días y las noches pasados a la intemperie… Es la cruda y real pobreza.

Nabil Ayouch elige a sus jóvenes actores de chicos de la calle y los elige muy bien.

Abdelhak Zhayra interpreta a Ali Zaoua

El protagonista del título apenas está en pantalla unos minutos, pero en cuanto aparece Abdelhak Zhayra encarnando a Ali Zaoua nos transmite rápidamente una personalidad arrolladora, la de un niño imaginativo y vivo que sabe muy bien qué es lo que anhela, y lo que desea por encima de todo es salir de esas calles deprimentes, dejar atrás su pasado –que él se encarga de exagerar frente a una reportera de TV para que su vida parezca aún más dolorosa, actitud de un pequeño pícaro, por supuesto- y convertirse en marinero. Quiere ser marinero para huir y encontrar esa isla de la que habla sin parar, la isla de los dos soles…

Pero su vida se ve truncada trágicamente a manos del grupo que lidera Dib, un matón del tres al cuarto, sordomudo, eficazmente interpretado por Saïd Taghmaoui, actor también nacido en Francia de padres marroquíes, al que recuerdo de la estupenda serie de TV House of Saddam y de la maravillosa Cometas en el cielo (The kite runner) de Marc Forster.

Saïd Taghmaoui es Dib

Este incidente es el que hace arrancar la verdadera historia que le interesa contar a Nabil Ayouch, la de los tres amigos de Ali que, de súbito, sin él se ven desamparados, y que se enfrentan entonces en la difícil situación de esconder el cadáver de su amigo para poder darle un entierro digno.

A partir de este momento, los tres actores que interpretan a los niños protagonistas se hacen dueños absolutos de la película y te llegan al corazón. Sus vidas de desamparo te remueven las entrañas, y te preguntas a cada instante cómo es posible que chiquillos como estos sobrevivan en un entorno tan hostil. Pero quién no los ha visto encarnados en los limpiabotas de Larache o en los chiquillos que corren por el barrio de Guadalupe… Todas las grandes ciudades con extrarradio tienen en sus calles a chavales como Kwita, Omar y Boubker. Pero ellos tres te llegan al alma.

Toda la película es de una sencillez desarmante, sin grandes alardes, lo que hace que el espectador se identifique aún más con esos críos. Sus desesperados intentos por hallar la manera de que su amigo Ali pueda descansar en paz, de que pueda ser enterrado con la dignidad que se merece, se salpican con las escenas de las peleas entre ellos o con los chicos de Dib, que trata siempre de que vuelvan a su banda, porque Dib se ha dado cuenta de que el fantasma de Ali Zaoua puede vencerle, de que el tranquilo y pensativo Kwita, al que da vida Mounïm Kbab, le va ganando terreno y no puede permitir que los demás chavales descubran que él es más débil de lo que creen…

Omar y Kwita, encarnados por Mustapha Hansali y Mounïm Kbab

Hay una escena magistral que protagoniza Kwita, y que es una metáfora de todo lo que significa esta película entrañable y tierna, pese a su crudeza: cuando Kwita, cansado, se deja hacer en una escalera de piedra y un cachorro de perro se le acerca una y otra vez hasta que vence su resistencia… Emocionante.

Por su parte, Omar, al que da vida Mustapha Hansali, es ese típico chaval marroquí que tantas veces hemos visto en los suburbios o que se acerca pidiendo unas monedas: la cabeza rapada, el jersey descolorido y deshilachado, una o varias cicatrices en la cara, una mirada torva pero llena de travesura, porque no podemos olvidar que son niños, y Nabil Ayouch lo sabe… Y es Omar el que va despertando más rápidamente a la vida, el que se ve más atraído por la madre de Ali, una prostituta que se gana la vida de mala manera. Omar no puede reprimir su curiosidad y la vigila, la desea, quiere que ella le descubra lo que no conoce…

Boubker al que da vida Hicham Moussoune

Pero el personaje que más me ha llegado de esta historia es el pequeño Boubker. Boubker es el más inocente, el más bonachón, el más niño de los niños. Hicham Moussoune es el actor que lo interpreta, y qué bien lo hace –todos actúan perfectamente-, pero Boubker me ha transmitido una especial sensación, quizá su fragilidad y ser el que, sin merecerlo, sufra más desdichas a manos del taimado Dib le convierte en un personaje inolvidable. Su rostro, lleno de heridas, de amputaciones, es la fotografía exacta de esos críos de vidas también amputadas, pero su gracejo, su inocente visión de las cosas, incluso su manera de cantar le hace destacar del resto. La escena del autobús abandonado, al que Boubker se ha subido para sentarse al volante e imaginar que lo conduce, contiene uno de los momentos más crudos y terribles, porque el pequeño no se da cuenta que Dib le ha visto y que se acerca a él para cobrarse su venganza de la manera más turbia y repugnante…

Otros detalles de la película: el edificio abandonado en el que se refugia la banda de Dib, un acierto, porque nos transmite el desamparo y la podredumbre de sus vidas miserables; los dibujos que cobran vida ante los ojos fantasiosos de Kwita, que desea convertirse en Ali, que quiere ser como él, que finalmente incluso asume su sueño de convertirse en marinero; la cueva, ese boquete en medio del puerto, que es como la puerta a los sueños de Ali, donde lo ocultan tras su muerte, pero que termina por transformarse en un lugar mágico; la presencia amenazadora de los vigilantes del puerto, pero también de la bruja Aixa, que es sin duda Aixa Candixa, pues hay un fugaz instante en el que vemos los pies de la anciana y descubrimos que son patas de cabra; el personaje apacible y bondadoso del pescador, que espera a Kwita para que embarque con él y que, desbordado por lo ocurrido, será quien ayude a los chicos a salir del aprieto; incluso la madre de Ali es otro personaje profundo, trágico, tan humano que nos conmueve, esa prostituta a la que la sociedad le da de lado pero que esconde a una mujer cansada y a una madre que siempre quiso lo mejor para Ali, que sigue queriendo recuperar a su hijo, que sólo piensa en el momento en el que Ali vuelva a su lado y por eso le tiene preparado su cuarto con dibujos de barcos y soles, una espera ya amarga sin saber aún que su hijo ha muerto…

La música, de Krishna Levy, que compuso entre otras la banda sonora del film La noche de los girasoles de Sánchez Cabezudo, es igualmente la idónea para esta historia.

Ali Zaoua, el príncipe de Casablanca: una preciosa película marroquí que dignifica al ser humano.

Sergio Barce, mayo 2012

Nabil Ayouch dirigiendo

Nabil Ayouch nació en París en 1969. Ha dirigido el corto Les pierres bleues du désert (1992), un film para la televisión en 2003 Une minute de soleil en moins y el documental My land en 2011. Los largometrajes que ha realizado hasta el momento son: Mektoub (1997), Ali Zaoua, príncipe de Casablanca (2000), Whatever Lola wants (2007) y Les chevaux de Dieu (2012)

Anuncios
Etiquetado , , , , , , , , , , , , ,

9 pensamientos en “ALI ZAOUA, PRINCIPE DE CASABLANCA (Ali Zaoua, prince de la rue, 2000) de NABIL AYOUCH

  1. palmira dice:

    Desde luego habrá que verla, porque solo con tu relato has creado una historia por si misma. Gracias por contarlo tan bien.

  2. angelalopezcobos dice:

    M e encantaría poder verla con los chavales del insti ,como te dice Palmira el pequeño relato es pura historia ,paso a imprimirlo.

  3. Joana dice:

    Unos días ausente y me encuentro con tantas sorpresas!! Al ver en la pantalla el mismo póster que tengo en un lugar privilegiado y que puedo mirar constantemente del Príncipe de Casablanca, me he sonreído… Sergio, con tu descripción ya tengo un adelanto de la película y aún muchas más ganas de verla!! No me esperaba tu comentario del film pues pensé que no la habrías visto… ha sido estupendo!!
    La pedí a Kálamo pero está “agotada”, lo estoy intentando por otra vía.

    • sergiobarce dice:

      Joana, ya ves que siempre coincidimos en libros y películas.
      A mí me la ha conseguido un amigo, no sé si en Fnac te la encontrarán, pero supongo que sí.
      un beso

  4. Mercedes Dembo Barcessat dice:

    Gracias parece muy interesante, no llegan estas peliculas a Australis a veces solo en el festival de la pelicula estrangera. Voy a ver como la puedo conseguir.
    u n beso

  5. hola!!! que gran blog y gran análisis. Me gustaría tener esta película para trabajar un cineforum. Me podéis pasar algun enlace?? Mil gracias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s