LARACHE Y EL SUBMARINO ALEMÁN U-617, un relato del larachense JUAN MANUEL FERNÁNDEZ GALLARDO

Juan Manuel Fernández Gallardo nació en Larache, en 1945. Estudió en Alcazarquivir, luego en Ausias March en Barcelona y finalmente en la Escola d´Arquitectura de Barcelona. Es el ahijado de mi abuelo materno, Manuel Gallardo Gallardo, y ha creado una web donde todos los Gallardos se pueden reencontrar… Como él mismo dice, lo que le interesa es la política y la historia, sobre todo la de sus pueblos natales (Larache/Alcazarquivir), la de su empresa de toda la vida (Pegaso), la de su ciudad (Hospitalet) y la de su barrio, Santa Eulàlia Provençana.

Juan Manuel con su íntimo amigo Steven Spielberg -el del museo de cera-

Hace ya un tiempo, bastante, me envió un relato que forma parte de su obra “Recuerdos inciertos”. Habla de un submarino embarrancado, de una leyenda, de una ciudad mágica: Larache. Y de verdad que es una delicia leerlo por el cariño que desborda por su amada tierra y por la increíble aventura que, como él mismo cuenta, todos los niños de Larache o de Arcila, fuésemos de la generación que fuésemos, escuchamos alguna vez… Una aventura que sucedió hace muchos, muchos años, con un submarino alemán durante la Segunda Guerra Mundial, tal vez frente a las costas de Larache…

Sergio Barce, junio 2012

EL SUBMARINO EMBARRANCADO

Durante años he tenido en mi memoria la imagen de un submarino varado en la barra de Larache, allá entre el promontorio sobre el que descansa la ciudad –dominando el océano– y la playa de “La otra banda”, en la desembocadura del Lukus, en el lugar donde el río entrega al Atlántico todos sus dones, después de haber remoloneado entre los meandros del valle, pesaroso de tener que acabar su camino entre aquellas tierras del país de las Hespérides.

Creía, porque así me lo habrían explicado mis mayores, que aquel submarino (o lo que de él quedaba) era un sumergible de la armada alemana que había ido a parar con sus hierros en ese lugar después de una escaramuza bélica llevada a cabo durante la Segunda Guerra Mundial, en la que, a ojos vistas, había corrido con la peor parte.

Desde que me conecto con internet, en multitud de ocasiones he buscado alguna referencia respecto a aquel submarino embarrancado frente a las playas en que bañábamos nuestra niñez y en ninguna de ellas he tenido éxito. Ya de mayor, en conversaciones con personas que han vivido en Marruecos, familiares, paisanos y amigos míos, cuando yo sacaba el tema del sumergible todos me decían que no recordaban ese submarino varado en la barra del Lukus.

Hace casi dos años, en un encuentro que hicimos algunos alcazareños en Barcelona con motivo de la visita que giraban a la Ciudad Condal nuestro ínclito amigo Diego “Valdés” García Carrasco y su encantadora esposa, Maria Luisa, hubo ocasión, en dos sesiones, de comentar infinidad de cosas sobre Alcazarquivir y Marruecos. Entre los muchos temas de los que se habló durante la sobremesa surgió una conversación sobre Arcila. En un momento determinado, uno de los comensales, hablando del puerto y de las playas de la bella ciudad atlántica, para indicar un sitio preciso dijo: “Allá, en el lugar en que se encontraban los restos del submarino alemán”. ¿Cómo? ¿Los restos de un sumergible alemán?… ¡Si, si! Dos personas más recordaban el pecio y sus dos ubicaciones, ya que los restos de la nave fueron trasladados algún tiempo más tarde desde el sitio donde quedó varado en su inicio a un nuevo lugar. Parecía que había sostenido una batalla con algunos buques británicos y había quedado malparado, refugiándose en el puerto de Arcila donde fue bombardeado por unos aviones ingleses que iban a su caza.  

Al llegar a casa, intenté de nuevo buscar en la red datos sobre el submarino de mi infancia –ahora con nuevos parámetros–, aunque tampoco encontré nada. Pero al presente estaba seguro que el derrelicto que vi no era un buque fantasma… ¡Había existido, aunque recordaba mal el sitio donde lo había visto! A pesar de que existía algún detalle erróneo, podía confirmar que el hecho no era fruto de mi invención, sino que la existencia del bajel medio hundido había sido una circunstancia real y verídica. Mi memoria me había dicho durante mucho tiempo que había visto un submarino varado en la playa de Larache[1], pero mi memoria me jugaba una mala pasada. Mi familia también disfrutaba de los baños de mar en la playa de Arcila y seguramente fue allí donde había visto “mi submarino”. Se recuerda un hecho, pero se confunde un dato… ¡Normal, son los años!

Así quedó el tema: en una satisfacción intermedia sobre la calidad de mis recuerdos infantiles. Pero hace unos días, navegando por la Red, leí un mensaje de una persona que pedía datos sobre una posible base secreta de submarinos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial cerca del Cabo de Tres Forcas, concretamente en Mina Rosita.

Sentí curiosidad. ¿Seria posible la existencia de esa base secreta? ¿Dónde está el Cabo de las Tres Forcas? ¿Qué es Mina Rosita? Solución: mirar en la red (la Red crea la necesidad y la Red ha de satisfacerla… Por cierto… ¿Qué hacíamos cuando no había Internet?) El Cabo de Tres Forcas está cerca de Melilla y Mina Rosita es una playa de ese litoral mediterráneo próximo a la española ciudad del Norte de África, en la región de Kelaya.

Sobre la base secreta de submarinos, nada de nada, pero… ¡encontré una noticia curiosa!: En una ensenada que hay al oeste del cabo de Tres Forcas, a la altura de Melilla  pero en la costa opuesta del extremo del cabo, fue hundido en 1943 el submarino “U-Boote 617” de la Armada alemana (Kriegsmarine). El primer titular que encontré fue éste: “Un episodio de la guerra submarina en el Mediterráneo en 1943: U 617, el único submarino alemán “hundido” por la Armada Española” ¡Mande! ¿Un sumergible alemán hundido por España? Busqué más entradas en la red y la historia final, que os adjunto resumida, es la siguiente:

El Submarino alemán U-617

El 12 de septiembre de 1943 el sumergible germano U-617 fue severamente dañado en el Mediterráneo por el ataque de aviones ingleses. El U-617 era un submarino del tipo VIIC y estaba comandado, desde el 9 de abril de 1942, por el Kapitänleutnant Albrecht Brandi, portador de la cruz de caballero –RK– con hojas de robles, espadas y brillantes, que había hundido 11 barcos entre las dos fechas mencionadas.

El día anterior, tras hundir al destructor inglés “Puckeridge” que se dirigía a toda máquina en dirección a Gibraltar, el capitán Brandi, consciente de que sería perseguido, decidió esperar a la noche para emerger y navegar en superficie –con los motores diesel, de modo que se recargaran las baterías de los motores eléctricos que se usaban en inmersión– hacia el este, bordeando la costa marroquí en aguas de soberanía española, es decir, dentro de la zona de tres millas, donde no les buscaría nadie. Su objetivo era situarse al sur de la isla de Alborán, por donde pasaban los convoyes cargados en dirección al este.

Capitán ALBRECHT BRANDI

Poco después de la medianoche del 11 de septiembre, el submarino fue descubierto mediante el radar por un avión “Wellington” de la RAF, que bombardeo al U-617 alcanzándolo, al menos, con tres cargas de profundidad. En el submarino, además de la artillería, quedaron inutilizados los dos motores eléctricos (y las baterías, por lo que la inmersión era imposible) y uno de los diesel. El segundo, aunque también desencajado, pudo ser puesto en marcha por los técnicos, dando una velocidad de unos 5 nudos. El agua que entraba por las grietas, en contacto con las baterías, producía gas tóxico (cloro): en el interior sólo podían quedar tres personas con máscaras antigás.

El avión inglés observó que la nave tenía problemas de gobierno, e informó de sus movimientos. A las 03.15 llegaba un segundo “Wellington”. Como el barco parecía dirigirse a aguas neutrales, el piloto no tardó en atacar: también lanzó sus seis cargas de profundidad.

El navío llegó a un punto rocoso de la costa –Afrau, entre cabo Tres Forcas y cabo Quilates– y cuando se encontraba cerca de tierra firme, embarrancó, quedando el U-Boot escorado unos 25 grados a babor. La mayoría de la tripulación saltó al agua por propia iniciativa para nadar hacia la costa. Los que quedaban destruyeron los cilindros y la máquina Enigma y los códigos de descifrado.

El U-617 quedó varado a una distancia de la playa que difícilmente puede pasar del centenar de metros y al día siguiente sería bombardeado por los escuadrones de “Hudson” y “Swordfish” de Gibraltar con bombas y cohetes. Después, los cañones del mercante armado “Haarlem, de la corbeta “Hyacinth (británicos) y del minador australiano “Woollongong” bombardearon al U-617 “hasta romperlo en pedazos”, pero sin hundirlo. También los propios alemanes pretendieron echar a pique su nave haciendo explotar un torpedo en el interior del submarino, pero tampoco eso hizo naufragar al barco.

Poco después, una columna automóvil del Ejercito Español llegó al encuentro de los tripulantes del U-617. Ese mismo día 12 de septiembre, los alemanes fueron enviados en autobuses al cuartel de la Legión en Nador, donde pasaron “dos o tres semanas”. La tripulación, entre la que no se produjeron bajas, quedó internada en España (en Sevilla o Cartagena) hasta el final de la guerra. El capitán Brandi –con el consentimiento de los españoles– pudo escapar y el 19 de mayo de 1944 fue condecorado con las espadas para la RK y el 24 de noviembre siguiente con los diamantes, siendo así el segundo y último submarinista que recibió esta máxima condecoración.

Kapitän-Leutnant Albrecht Brandi, a la derecha

Para el Leutnant zur See Graf von Arco, que era experto en explosivos, llegó una carta del Alto Mando Naval Alemán (Oberkommando der Kriegsmarine-OKM) desde Berlín: “quedarse en Marruecos. Volar el U-Boot. Más información por el agregado militar”. El cónsul alemán en Tetuán, Krämer, proporcionó explosivos a Arco y éste contrató un bote de pesca “con un timonel hábil y discreto”. En una noche sin luna, salieron de Melilla y, tras no pocos esfuerzos, localizaron el U-617. Arco colocó la carga en un tubo de torpedos y la accionó a distancia con un cable. La carga explotó, pero el U-Boot no se movió. Arco realizó un segundo intento, con una carga más potente, igualmente fallido. Por fin, el cónsul le comunicó que el OKM había conseguido, por mediación del ministerio de Exteriores alemán, la colaboración de la Armada Española para hundir el U-Boot.

A fines de octubre de 1943, un dragaminas español que salió desde Melilla (El ex “Poilu” francés, de 370 toneladas, botado en 1917 y adquirido en 1922) navegó hasta el lugar donde se encontraba el U-617. Un buceador del barco español se internó en el agua y colocó una carga explosiva bajo el casco del submarino. Al poco tiempo, se produjo una  tremenda explosión y el sumergible alemán se hundió definitivamente.

El dragaminas de la Armada Española había sido rebautizado, al ser comprado a Francia, con el nombre de ¡¡¡“Larache”!!!

El Guardacostas LARACHE en el Puerto de Ceuta

¿No es curioso? El barco cuya tripulación consiguió finalmente mandar al U-617 al fondo del mar se llamaba “Larache” ¿Se cierra el círculo de mi historia? Submarino alemán… Embarrancado… Arcila… Larache…

No será que este singular hecho de armas sucedido en plena guerra mundial caló hondo en la sensibilidad de la población española del Protectorado de Marruecos y fue explicado y trasmitido a los niños de nuestras generaciones como una leyenda, como una aventura que las mentes infantiles adaptaron a su medida en función de cómo recibieron la explicación de la odisea última del U-617.

A lo peor, no hubo submarino embarrancado en Larache, ni adosado al muelle del puerto de Arcila, o a lo mejor, el espectro del U-617 (errante y sin descanso por el final indigno que había padecido) aparecía en aquellas playas donde mentes infantiles imaginativas querían ver materializado al sumergible alemán de la epopeya que les habían explicado sus padres o sus abuelos. ¿Quién sabe?    

 De mi libreta “Recuerdos inciertos”

Juan Manuel Fernández Gallardo

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[1] Algunos larachenses me han confirmado, en conversaciones sostenidas en este año 2007, que en la barra de Larache habían los restos de un barco, no de un submarino. La foto mostrada es de 1910.

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Y AÑADO POR MI PARTE OTRA CURIOSIDAD

ABAJO TENEIS LA IMAGEN DE UN BUQUE MERCANTE QUE TAMBIÉN SE LLAMÓ

  <LARACHE>

El navío LARACHE

Uno de los barcos alemanes internados en España fue el Larache, construido en 1923 y perteneciente a OPDR. Fué renombrado como Ria de Camariñas, pasando con este nombre a COFRUNA en 1945. Fue adquirido en 1961 por Naviera Lagos, que le renombró LAGO MAR.  Esta le vendió también a Castañer y Ortiz en 1963 y fue desguazado en 1965.
    Fue construido en Hamburgo para OPDR. Esta foto le muestra ya como Lago Mar.

Sergio Barce

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14 pensamientos en “LARACHE Y EL SUBMARINO ALEMÁN U-617, un relato del larachense JUAN MANUEL FERNÁNDEZ GALLARDO

  1. Querido Sergio
    Hay que felicitar al kasri-lahraichi Juan Manuel Fernández Gallardo por el magnífico artículo del submarino alemán. Lo que estoy casi seguro ( la única seguridad que tenemos es que terminaremos en la mehará y quizás kadeemos en el otro holam) es que en las playas de Larache no habían restos de submarinos. Lo más probable es que lo confundiera con los restos del buque alemán el “Pax” hundido frente al Bar Playa en la Otra Banda.
    Los submarinos alemanes durante la Segunda >Guerra solían acercarse a unas centenares de metros de la Playa del Nador o en las cercanías del Faro con dos motivos. Uno era para comprar y aprovisionarse de víveres y otros pertrechos que necesitaban. lo que curiosamente efectuaban a través de Samuel Benarroch( vivía en la calle Chinguiti en el edificio donde vivían los Aixelá entre la Guinea y el Cine Ideal) que representaba a varias empresas extranjeras en Larache. Y en segundo lugar para que la tripulación del submarino “se relajara y se sahogaran” en los numerosos y conocidos prostíbulos del Barrio del Nador..
    Un fuerte abrazo
    Dr.José Edery Benchluch

    • sergiobarce dice:

      Querido tebib: Sabía que ibas a hacer algún comentario sobre este artículo, porque cuando lo estaba colgando me acoré de todo lo que ibas relatando en tu libro sobre la guerra y me dije: Pepe va a completar este relato de Juan Manuel en cuanto lo lea, y no me he equivocado. Lo del barrio de Nador, la verdad es que ha “aliviado” a mucha gente, pero no sabía que también los marinos alemanes hacían “escala” allí.
      Un abrazo
      sergio

  2. Fran Morgar dice:

    Me he quedado “embobado” con este interesantísimo relato, narrado con muy buen pulso, prolijo en detalles y muy bien documentado. Como me ha pillado por sorpresa ya que jamás había oído hablar de este episodio, le he cedido gustosamente – el lugar y el momento – a mi “yo niño” para que disfrutara boquiabierto con las peripecias del capitán Albrecht Brandi y sus hombres, respirar entrecortado imaginando en esos momentos de suspense, en los que entre las máscaras de gas, las brechas de agua, los torpedos, y el contraataque…la tripulación abandona el sumergible y alcanza la costa a nado. Me impresiona que haya sido capaz de visualizar, mientras lo leía, un océano tan azul cobalto como los ojos del barbudo capitán germano.
    Gracias por compartirlo.

  3. Carlos TESSAINER Y TOMASICH dice:

    Efectivamente, con este interesante artìculo, yo creo que el autor “cierra el círculo de mi -una- historia”. Con respecto a Larache, lo que sí es cierto es que “el barco hundido”, como lo llamábamos todos, era el PAX. Cuando se vio que era imposible sacarlo de donde estaba embarrancado, fue desguazado en todo lo que se consideró útil. Todo el material, pasó a OBRAS PÚBLICAS. Como ya he contestado y dicho en otro correo, mi padre que era entonces director del ferrocarril Larache-Alcazarquivir en la estación del MENSAH (el Jefe de Estación era Amrán AMSELEM), lógicamente tuvo acceso a este material. Como dato curioso os diré que todas las barras de las galerías de las cortinas que había en casa, eran barras de cobre del PAX. Todavía guardo como recuerdo una que debe medir metro o metro y medio, y que me sirve en el jardín de casa para enderezar el tronco de una planta algo rebelde. La verdad es que a pesar de tenerla donde la tengo, la guardo como “oro en paño”.
    Sí que recalaban los submarinos por la zona próxima al faro de Nador (nuestro FARO); Y no hace mucho he tenido la oportunidad de hablar personalmente con quien por su nacionalidad y su parentesco, se aprestó a avisar de ello al vicecónsul de Gran Bretaña en Larache por aquella época: LEWIS FORDE GUAGNINO.
    Con un abrazo a todos,
    CARLOS

  4. Joana dice:

    Me alegra saber que tengo tan cerquita a uno de los “Gallardo” y que también estudió en el “Ausias March” como yo! En su comentario, Fran lo expresa estupendamente… de sus “Recuerdos inciertos” nos hace vivir una auténtica aventura tu allegado Juan Manuel.
    He de preguntarle a mi madre si también conocía tal historia…
    Un beso

  5. Fran Morgar dice:

    Carlos, es una gozada contar con tus aportes a modo de teselas hasta completar los huecos del mosaico.
    No deja de impresionarme como con dedos hábiles y cuidadosos “destrenzas” la trama o la Historia, hasta dejar suelta la cabellera.
    Un abrazo.

    • Carlos TESSAINER Y TOMASICH dice:

      MORALES (¡se me hace tan dificil llamarte Fran, pero lo intentaré! …) cada uno de nosotros valemos para lo que valemos. Tus textos, en los que la poesía fluye sin estrofas ni rima, son para quitarse el sombrero: ¡chapeau! Si consideras que soy capaz de destrenzar “la trama de la Historia”, y de rellenar con teselas lo que al mosaico le faltaba para ser acabado, te lo agradezco de corazón. Con ello, me doy por satisfecho.
      Un fuerte abrazo,
      CARLOS

      • Fran Morgar dice:

        Vamos, vamos.. aún me sonrojo (herencia de una timidez infantil nunca superada) con respuestas como la tuya, querido Carlos. No lo digo con falsa modestia – que la considero como la soberbia de los falsos humildes ¿verdad? – pero que personas como tú y Sergio me digáis cosas tan hermosas, de verdad que me emociona. A mí la Literatura me infunde un respeto enorme porque sé que para ello se necesita talento, oficio y disciplina; de todo ello carezco para qué mentirme al respecto. Más bien me considero un garabateador, una especie de “escribidor” porque de este modo disminuyo un poco “esa fiebre de sentir”.
        Te confieso que hasta me da cierto pudor abusar de la amabilidad de Sergio y comentar tan extensa y frecuentemente en “su casa”.
        Un abrazo.
        Tu amigo, MORALES

      • sergiobarce dice:

        Fran, esta es nuestra casa, por favor, yo sólo he creado un blog que está abierto s todos los amigos.
        Y me ratifico en lo dicho sobre tus escritos -y sobre tus videos-
        un abrazo

    • Carlos TESSAINER Y TOMASICH dice:

      Mira Fran, Sergio tiene ya asumido el que “andemos por el blog como Pedro por su casa”… Dices que careces para la Literatura de talento, oficio y disciplina. Lo de la disciplina, tú sabrás, pero te aseguro que cuando el escribir -aunque sea poco- se compagina con otro trabajo, muchas veces debe hacerse de tripas corazón para sacar tiempo, quitárselo a cosas que a lo mejor te apetece más hacer en ese momento y que no son el escribir, aunque sea mirar al techo. A mí me resulta cada vez más difícil: será que con la edad me estoy volviendo más perro…
      Lo del oficio, es muy relativo. ¿Quién tiene el oficio de escritor, los “monstruos sagrados” que por no se sabe a veces bien el motivo tienen las ventas aseguradas, aunque con frecuencia desencanten con lo que escriben?.
      Y TALENTO, sé muy bien que no te falta.; eso no me lo tiene que decir nadie: se huele a distancia.
      Un abrazo´
      CARLOS

  6. María Gallardo Martínez dice:

    Soy la madre de Sergio Barce, y prima de Juan Manuel Fernández Gallardo.
    Me gusta mucho todo lo que escribís. Siempre lo leo todo.
    Juan Manuel, te mando muchos besos y quisiera que te pusieras en contacto conmigo a través del teléfono. Te quiero mucho, Maruchi.

  7. Antonio Lozano Lozano dice:

    Sergio MAGNIFICO ARTICULO

  8. juan antonio tapia dice:

    Ese submarino está hundido en las cercanías de Melilla,concretamente en Cabo Chico

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