LARACHE, UNA OBSESIÓN PARA EL REY FELIPE II (2ª parte)

…después de que en 1576 el trono marroquí pasara a manos del saadí Abd al-Malik, Larache se convirtió en una pieza tan codiciada para el imperio español como para el otomano, y al-Malik, hábil negociador, jugó con ambos…
En efecto, dice Tomás García Figueras:

<En el año 1576, acababa de conseguir el trono de Marruecos el saadí Abd al-Malik, tras arrebatárselo con la ayuda de los turcos a su sobrino Muhammad al-Mutawakil, quien tuvo que refugiarse en Portugal. Los otomanos, a cambio de su ayuda, presentaron a Abd al-Malik una triple factura. En primer lugar la seguridad por parte del nuevo soberano de una firme alianza turco-marroquí para combatir a España; en segundo término, la cesión de Larache, con el objeto de que los corsarios de Argel pudieran hacer de dicho puerto su base de operaciones en el Atlántico y, finalmente, la entrega a la Sublime Puerta de 500.000 onzas de oro.>

Castillo Al Fatj o Laqáliq

Castillo Al Fatj o Laqáliq

Pero, como decía antes, Abd al-Malik fue dilatando sus promesas, acercándose unas veces a los turcos y otras a Felipe II, según su conveniencia. Es entonces cuando entran en juego algunos personajes curiosos y las primeras intrigas sobre Larache… El primero de estos oscuros espías o jugadores de ventaja, fue el capitán Luis Cabreta, de origen francés y aventurero de profesión, al que se le conoce como Louis Cabrette. Según algunas fuentes, no era sino un agente secreto del rey Felipe II, aunque más parece que fue agente doble en los contenciosos que surgieron por entonces entre Marruecos, España, Francia y Turquía.

Abd al-Malik conoció a Cabrette en Argel, en 1574, y creyó que podía servirle como puente con las coronas cristianas.

Cuenta García Figueras:

<Cabrette se trasladó en primer lugar a la Corte de Enrique III, donde trabó conocimiento con el caballero Guy de Saint Gelais, señor de Lansac y gobernador de Blayes. Haciendo alarde de sus conocimientos de política norteafricana (…) convenció al caballero francés para intentar la conquista de Larache, a expensas de Felipe II, en la seguridad de que los conocidos deseos del monarca español por dicha plaza reportarían al de Lansac, además de su agradecimiento, una recompensa de 60.000 escudos. Una de las circunstancias en las que se basaba Cabrette para el éxito de la empresa era la de ostentar por entonces el gobierno de Larache un renegado francés, nacido en Blayes y antiguo vecino por lo tanto del feudo que regía el caballero de Lansac, por cuanto el renegado parecía hombre fácil al soborno. De acuerdo, finalmente, con el francés, Cabrette se trasladó a la Corte española con objeto de cumplimentar la segunda parte de la misión que le había encomendado Abd al-Malik. Una vez allí, puso en conocimiento de Felipe II sus propósitos sobre Larache, oferta que por entonces rechazó el monarca.

Fue durante 1576 y concretamente en el mes de agosto del citado año, cuando Felipe II recibió otra propuesta para la conquista de Larache. Su sobrino, don Sebastián de Portugal, trató de convencerle sobre las ventajas y la facilidad con que la operación podría llevarse a cabo siempre que existiera una decidida colaboración entre España y Portugal.>

Batalla de Alcazarquivir de los Tres Reyes

Batalla de Alcazarquivir de los Tres Reyes

Mientras entran en juego nuevos personajes que harán de intermediarios, agentes y espías, como Francisco y Andrea Gasparo Corso o el padre Diego Marín, el 4 de agosto de 1578 se produce la batalla de Alcazarquivir, que supuso el mayor desastre militar portugués y la desaparición de los tres reyes: don Sebastián de Portugal, el sultán Muhammad al-Mutawakil y el sultán Abd al-Malik.

El nuevo sultán de Marruecos era el hermano de al-Malik: Ahmad al-Mansur, uno de los monarcas más respetados de la historia del país. Su relación con Felipe II siguió de alguna manera los derroteros de su predecesor, jugando siempre a dos cartas según sus intereses de cada momento, lo que provocaba en Felipe II una gran desazón, especialmente temeroso de que finalmente Larache cayera en manos turcas.

AHMAD AL MANSUR

AHMAD AL MANSUR

Esto motivó que, de nuevo, entraran a jugar los misteriosos Louis Cabrette y el señor de Lansac, y dice García Figueras:

<Las conversaciones que en tal sentido sostuvieron ambos aventureros con el monarca español, ocuparon varios meses y dieron motivo a diferentes medidas previas, tendentes a asegurar el éxito de la posible operación. Una de ellas consistió en el envío, en 1579, de dos emisarios de Lansac a Larache con el objeto de investigar el terreno. Una vez allí, ambos enviados pudieron comprobar como Ahmad al-Mansur se había apresurado a fortificar poderosamente la plaza, levantando un nuevo castillo en el frente de tierra.

Receloso el soberano marroquí de las intenciones de Felipe II, había optado por asegurar Larache de cualquier sorpresa y su medida había resultado oportuna por demás. Ante el nuevo cariz que tomaba el asunto, vistas las dificultades que ofrecía el flamante baluarte y, sobre todo, la imposibilidad de sorprender a una guarnición debidamente alertada, la tentativa, una vez más, quedó en suspenso y el caballero Lansac fue despedido con buenas palabras…>.

Castillo al Fatj o Laqáliq

Castillo al Fatj o Laqáliq

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2 pensamientos en “LARACHE, UNA OBSESIÓN PARA EL REY FELIPE II (2ª parte)

  1. Luis Moratinos Cuyaubé dice:

    perdona Sergio

    nuestro rey felipe II llego a conquistar larache en algun momento?? Un abrazo

    luis

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