“LA ROMANÍA DE LAS MIGRACIONES: LITERATURA DE IDA Y VUELTA”, DE JUANA CASTAÑO RUIZ

En el Volumen 16-17, de los Estudios Románicos, publicado por la Universidad de Murcia, la profesora Juana Castaño Ruiz me incluía entre los escritores que menciona en su artículo titulado La romanía de las migraciones: Literatura de ida y vuelta. Es un texto por supuesto  erudito, pero también muy interesante para quienes hemos vivido en Marruecos o que provenimos de emigrantes que se buscaron la vida al otro lado del estrecho. Por supuesto, es muy revelador para quienes nos hemos lanzado a escribir sobre aquella experiencia. Personalmente, además, me enorgullece aparecer al lado de autores que la talla de Lobo Antunes o Ben Jelloun, y especialmente de Pablo Aranda, al que, además de admirarlo, me une un afecto sincero.

Sergio Barce, enero 2015

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LA ROMANIA DE LAS MIGRACIONES:
LITERATURA DE IDA Y VUELTA
de Juana Castaño Ruiz

(Extracto)
(ISSN: 0210-4911 – Universidad de Murcia – Murcia, 2008)

I. DEL IMPERIO A LOS IMPERIOS

Cuando el Imperio Romano se rompe como entidad política, el término Romania seguirá representando su herencia desde el punto de vista lingüístico y cultural. Esa herencia está hoy representada por las lenguas románicas descendientes del latín. Si recordamos la historia de estas lenguas para llegar a la actualidad, debemos partir de la implantación de la lengua latina como consecuencia lingüística de la romanización, lo que se conoce como latinización. Se impuso el latín en territorios muy amplios y sobre lenguas muy distintas (las llamadas lenguas de sustrato) como el galo, el etrusco, el ibérico o el dacio, acabando con todas esas lenguas, aunque dejaron su huella en la lengua conquistadora. Tras la ruptura del Imperio, el latín recibiría la influencia del germánico y del árabe (lenguas de superestrato), que contribuirían a la configuración de las lenguas románicas. Se dice que el francés, el español o el italiano representan el latín hablado en el siglo XXI, puesto que estamos ante un grupo de lenguas que suponen un estadio en la evolución ininterrumpida de la lengua latina a lo largo del tiempo. Las lenguas de sustrato desaparecieron, aunque dejando marcas, al ser sustituidas por el latín, mientras que éste se transformó en las lenguas románicas, recibiendo influencias de las lenguas de superestrato. (…)

Imperio Romano - web Raíces de Europa

Imperio Romano – web Raíces de Europa

Hoy, los lugares ocupados por las lenguas románicas no se corresponden exactamente con los lugares a los que llegó el latín y el primitivo concepto de Romania se ha matizado con otros que nos explican su situación en el mundo actual. Muchos territorios no se romanizaron por completo y se perdieron para la romanización desde el punto de vista lingüístico. O se romanizaron superficialmente, de manera que se mantuvo la lengua de origen o se impuso como lengua posterior. (…)

(…) Debemos insistir en la importancia de las migraciones para la expansión de las lenguas y las culturas en distintas etapas históricas. Del latín a las lenguas románicas, pero también la expansión del español en el siglo XV con la expulsión de los judíos españoles y la llegada de los españoles a América. En la actualidad, la lengua y la española cumple con un importante papel comunicativo en Estados Unidos como consecuencia de la llegada de hispanos de diverso origen. (…)

(…) En nuestro tiempo asistimos a un fenómeno mundial de grandes oleadas migratorias debidas a causas políticas y económicas, fundamentalmente, que tienen como resultado la llegada de inmigrantes a países de acogida distintos al suyo para establecerse en busca de mejores condiciones de vida. Las sociedades se están convirtiendo en sociedades multiétnicas, lo que no es nuevo en el caso de las comunidades románicas. Recordemos que el Imperio Romano fue también un mosaico de poblaciones y de culturas, al que se refiere Giovanni Sartori al hablar de la conciencia que se tiene en la sociedad moderna de que el ciudadano nace con la Revolución Francesa: “En realidad, el civis romano es anterior a 1789. Y el Imperio Romano, en tanto que era poliétnico, policultural, politeísta y, en resumen, “poli-todo” (hubiera sido un verdadero manjar para los multiculturalistas), estaba precisamente cimentado en la protección que la ciudadanía romana suministraba a los pueblos que lo aceptaban y la pedían”. (…)

TAHAR BEN JELLOUN

TAHAR BEN JELLOUN

(…) Nuestra propuesta es la de observar el uso de las lenguas románicas para narrar en textos literarios la partida de poblaciones migrantes desde su país de origen, su desplazamiento y su asentamiento en el país de acogida. Es un aspecto particular de las lenguas románicas que queremos rastrear a través de textos literarios, esos textos literarios a los que hemos denominado anteriormente de forma genérica “literatura de ida y vuelta”.

Es un rasgo que caracteriza a parte de la literatura actual, no exclusivo de un país o un continente. Veamos la opinión del escritor Hanif Kureishi sobre el enriquecimiento que supone para la vida literaria la experiencia de un número considerable de escritores, hijos de la emigración más reciente: “Cuando yo era un chaval, en los cincuenta, Inglaterra era más bien blanca, y lentamente empezó a cambiar, y hemos tenido ola tras ola de inmigrantes, primero del sureste asiático y ahora del este de Europa. Y esto ha resultado muy creativo; gran número de escritores británicos, como yo mismo, o Rushdie o Zadie Smith, o Ishiguro, tenemos nombres asiáticos o de otros continentes… O sea, que nuestra cultura ha evolucionado con la inmigración… Como les está pasando ahora a otros países europeos, España, Italia, etcétera… Esto sugiere cuestiones muy interesantes para mi sobre la raza, la identidad, la xenofobia, y sobre cómo aprendemos a disfrutar de la diversidad de la gente”.

SERGIO BARCE

SERGIO BARCE

En el ámbito románico, podríamos pensar en obras literarias recientes que presentan el fenómeno migratorio desde la propia experiencia de los escritores, emigrantes ellos mismos o hijos de emigrantes. Recordemos algunos de esos nombres, muchos de ellos autores consagrados: Melania G. Mazzuco en Italia; Antonio Lobo Antunes en Portugal; en España, Pablo Aranda, Suso Mourelo o Sergio Barce; en Francia, Daniel Pennac, Tahar Ben Jelloun; en Estados Unidos, escritoras de origen hispano como Julia Álvarez o Sandra Cisneros.

PABLO ARANDA

PABLO ARANDA

A nuestro entender no se trata de una literatura colonial o neocolonial que describa las experiencias de los que emigraron incluso en los años 50 ó 60 del siglo XX, sino de experiencias que se viven en nuestro mundo contemporáneo. Hablamos de libros recientes, en muchos casos recién publicados, que retratan la inmigración en la versión literaria, más reposada y reflexiva de lo que supone la inmediatez de las noticias de prensa. Representan la experiencia directa de estos escritores o de sus familias, en el siglo XX e inicios de este siglo XXI. Los movimientos de frontera, el viaje, el naufragio, el asentamiento en el nuevo país, el desarraigo, la experiencia de la adaptación a la nueva sociedad de acogida, retratando aspectos culturales, lingüísticos, religiosos o educativos.
Son autores procedentes de territorios que en su momento formaron parte de imperios coloniales (España y los países del Centro y Sur de América, Francia y los países de África), que hablan las lenguas románicas asentadas en sus países de origen (español, francés), pero que ahora han realizado todavía otro salto a un nuevo destino (hispanos a Estados Unidos, magrebíes a Francia o España) y cuentan estas nuevas experiencias de ida y vuelta.

Portada SOMBRAS EN SEPIA
Detrás de la mayoría de esos escritores está su propia vida personal y su experiencia, que transmiten en los textos. Otros tratan estas experiencias vitales no porque las hayan conocido en primera persona, sino porque sienten interés por acercarse a las personas que las viven o porque quieren denunciar situaciones que no deberían ser vividas.
De esta forma, constituyen una especie de grupo dentro de los escritores que, cada vez con más frecuencia, insisten en presentar en su obra la convivencia de lenguas y culturas, como consecuencia de los fenómenos migratorios. Esa nueva presencia en los textos literarios se ha ido acrecentado en los últimos tiempos al igual que ha ocurrido en la vida diaria de muchos ciudadanos y en los medios informativos. La literatura actual expresa ese aspecto desde la perspectiva de los escritores como testigos cualificados. Realidad y ficción se hacen compañeras y el discurso literario se hace eco de este fenómeno, hasta el punto de que, cuando se leen las crónicas periodísticas sobre un naufragio o sobre el descubrimiento de los náufragos en las playas, sobre los ritos religiosos en las parroquias distintos al católico, sobre los problemas de alquiler de viviendas de inmigrantes o sobre los matrimonios de conveniencia no se sabe si fue antes la realidad o la ficción. (…)

TEXTO COMPLETO ENTRANDO EN EL SIGUIENTE ENLACE

http://revistas.um.es/estudiosromanicos/article/view/94771

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