YA NO TENEMOS JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES, POR CARLOS TESSAINER Y TOMASICH

Carlitos Tessainer y yo nos criamos en el mismo edificio, frente al Balcón del Atlántico. El tiempo ha hecho que, afortunadamente, nos reencontrásemos, él vive en Fuengirola y yo en Torremolinos, es decir, a pocos kilómetros uno del otro. Hace tiempo que Carlitos aporta sus opiniones y sus artículos a mi blog, y eso le da a esta página virtual un plus de autenticidad y de calidad. Nos llamamos a veces, nos escribimos bastantes emails y nos vemos en alguna ocasión. Nos reímos mucho. Yo siempre aprendo de él cuando nos vemos, porque es un portento de memoria. También solemos cabrearnos juntos cuando nos enteramos de que se ha cometido alguna barbaridad en Larache, de esas que nos duelen a todos. Estos días precisamente ha ocurrido esto último con el tema que Carlos aborda en este artículo, y que suscribo íntegramente.  

Sergio Barce, agosto 2016

¡YA NO TENEMOS JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES!

Cuando a finales de la pasada primavera mi amiga y paisana Raquel Moryoussef Fereres me dijo que iba a Larache, le pedí que de nuestra ciudad, “hiciese todas las fotos del mundo”, y que tras su regreso, me las mandara.

¡Bien que cumplió el encargo! Y me envió decenas de fotografías. Como creo que a todos nosotros nos pasa, disfruté viendo muchas de ellas; otras, me causaron pesar: lugares irreconocibles, edificios derribados, calles totalmente transformadas. En fin, el lógico desarrollo de cualquier ciudad que, como  ser vivo que es, va siendo transformada por sus habitantes  -los que precisamente la hacen vivir- según las circunstancias, las necesidades y, por supuesto, el transcurrir del tiempo.

Pero entre todas ellas, hubo una imagen  -dos para ser más exactos- que me rompieron el alma y me indignaron. ¡Ya no tenemos Jardín de las Hespérides! No me lo podía creer, pero las fotografías y lo que luego Raquel me ratificó de palabra, no dejaban lugar a dudas.

Raquel Moryoussef Fereres. Larache, Junio 2016.

Raquel Moryoussef  Fereres. Larache, Junio 2016

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Raquel Moryoussef Fereres. Larache, Junio 2016

Raquel Moryoussef  Fereres. Larache, Junio 2016

Los cambios toponímicos en las ciudades son frecuentes y lógicos. En España sucedió con el paso de la dictadura a la democracia y en Marruecos con el tránsito del Protectorado a la independencia. No obstante, estimo que siempre debe haber salvedades. Ya en su momento, en mi artículo “La Duquesa de Guisa y Larache” (Boletín trimestral de la “Asociación La Medina”, números 16 y 17, mayo y agosto de 2002) ampliamente reproducido en varias publicaciones, mostré mi disconformidad a que la calle que en Larache llevaba su nombre -Duquesa de Guisa-  a la que se abría la entrada principal de su palacio, hubiese sido en el pasado cambiada de nombre. Yo creo que por absoluto desconocimiento de las autoridades de aquel entonces (mediados de la década de 1960) cuando no por incultura. Sobre todo cuando la Duquesa allí había vivido durante cincuenta y dos años, en su acción solidaria siempre tuvo muy presentes a los marroquíes y las relaciones entre las familias reales  de Orleans y la Alauí, siempre fueron fluidas y amistosas.

Pero ¿que ahora le quiten el nombre al Jardín de las Hespérides? Querría saber de quién ha partido la idea: si del bajá de la ciudad o del gobernador de la provincia. Confieso que durante mucho tiempo, no supe quiénes eran las Hespérides…  Pero cuando me enteré, ya en la adolescencia, que según la mitología griega eran las ninfas que cuidaban un esplendoroso jardín en la parte más occidental de la Tierra entonces conocida y que la tradición situaba al pie de la Cordillera del Atlas, en el Magreb al Aksa, junto al Océano Atlántico, comprendí perfectamente porqué en su momento se le puso aquel nombre al jardín.

Da igual que fuese bajo la administración española  -como fue el caso-  o que lo hubiese sido bajo la marroquí. Le pusieron ese nombre tan acertado a un solar inhóspito situado frente a la fachada occidental del viejo Castillo de las Cigüeñas y que desde el principio surgió como un pequeño jardín botánico. En el pequeño terraplén que separa el castillo del resto de la explanada, había un sinfín de hibiscus (“pacíficos”) y cañas de bambú, ambas muy codiciadas por los niños: los hibiscus, porque les arrancábamos las flores para chupar un líquido dulzón que segregaban del fondo de los pétalos. Para cortar las cañas nos llevábamos navajas pues arrancar sus rizomas resultaba imposible. Con ellas conseguíamos unas largas y finas varas que agitadas al viento, sus silbidos nos transportaban a luchas imaginarias y a veces no tanto, pues en “armonía” nos dábamos varazos los unos a los otros, dejándonos moratones en las piernas. ¡Pero eso era lo de menos! Lo peligroso es que casi siempre aparecía el guarda, con su chilaba color blanco crudo, su fez rojo y un gran palo, corriendo detrás de nosotros para que dejásemos de hacer tropelías. Corríamos como locos y alguno en alguna ocasión, acabó en la comisaría de policía con la posterior reprimenda por parte de sus padres.

En el resto del jardín, fueron plantadas araucarias, por cuyos troncos trepaba la hiedra a su antojo; palmeras canarias, varios juníperos (variedad de coníferas), acacias de flor blanca, falsos pimenteros y hasta un drago, que, por su gran tamaño, sigue siendo en la actualidad digno de admiración. Y en la parte central del jardín, una jaula con un mono o mona, auténtico deleite para todos los niños que íbamos a verla y echarle cacahuetes. Y, junto a la jaula del simio, un estanque de rocalla donde apaciblemente nadaban numerosos patos, que al caer la tarde el guarda recogía y guardaba en una pequeña construcción aledaña para protegerlos durante la noche.

Recuerdos de niñez y primera adolescencia…

El actual Jardín de las Hespérides está hoy muy transformado, pero como decía anteriormente, debemos enmarcarlo dentro del lógico desarrollo de cualquier ciudad, aunque a veces éste no sea precisamente acertado. Descubro en él dos bellos “templetes” de estilo andalusí, blancos y de tejas verdes. Compruebo con pesar cómo senderos de arena, han sido sustituidos por pavimento. ¡El mismo error o atrocidad que el cometido en cualquier parque o jardín de España! Donde al parecer ya los niños no juegan en la arena con los cubitos y las palas…  ¡Ya no veo ni bambús ni hibiscus en el pequeño desmonte sobre el que se alza el castillo! ¡Ya no hay estanque con patos, ni bancos de azulejería andalusí! ¡Me resulta muy difícil reconocerlo!

Cuando vine a vivir a la costa malagueña, a mi casa le puse el nombre de “Hespérides”, el que sigue ostentando para orgullo de quienes en ella vivimos.

La primera novela de nuestro paisano Sergio Barce, no por casualidad lleva por título “En el Jardín de las Hespérides”. Quien lea mi novela “El árbol del acantilado” (finalista del X Premio de Novela Fernando Lara), en las páginas 112-113 y 157 y siguientes, encontrará detalles sobre el viejo jardín, el que casi todos tenemos en mente. Y en el que bastantes años después de la independencia de Marruecos, aún se celebraban en las noches de verano verbenas a las que acudían numerosos miembros de las tres comunidades que en Larache convivían y cuya recaudación, estaba íntegramente destinada a fines benéficos.

Nuestra paisana Mercedes  Dembo  Barcessat  tiene un hermoso poema escrito en jaquetía con el nombre de “Larashe  l´ezziza”, en algunos de cuyos versos queda inmortalizado no sólo el jardín, sino también su antiguo nombre:

Mizmo tus leones siguen impasibles,

taleando fielmente

sobre el mentado Jardín de las Esperides  (sic.).

Un  bel´lá de sicretos guarda  esejardín

de amores enjubilados,

de aventuras prohibidas,

de lágrimas vertidas.

Viendo las fotografías que acompañan a este texto, ya sabéis el nuevo nombre que le han puesto: “Jardin des Lions”, en referencia a los dos hermosos leones de mármol blanco que flanquean la entrada principal. En el de la izquierda figura el nombre en francés; en el de la derecha, en árabe. La lengua española se esfumó, no ha merecido un lugar para el nuevo nombre.

Y si pena me da que hayan cambiado el nombre (sin duda por la misma incultura que condujo a borrar del callejero larachense el nombre de “Duquesa de Guisa” para la calle que así se llamaba), más me la ocasiona si se sabe que fue un español quien donó estos leones a la municipalidad de Larache.

D. Francisco Román Quiñones

D. Francisco Román Quiñones

Efectivamente, fue el empresario y contratista de obras don Francisco Román Quiñones (propietario de la droguería “La América”) quien a comienzos de los años 1930 adquirió estos leones en pública subasta, cuando las autoridades incautaron en el puerto de Larache toda la mercancía que transportaba un barco de bandera italiana, entre la cual se encontraban los leones. Su idea inicial fue situarlos dentro del gran portal de la casa familiar que acababa de ser construida entre las antiguas calles 17 de Julio y Renschhausen (en la actualidad Mohamed Zerktouni  y Taza respectivamente). Pero su mujer, doña  Amalia Fuertes Jordán se opuso a ello, argumentando que eran demasiado ostentosos. Y don Francisco Román, que junto a su mujer y a su hija mayor Angelina habían llegado a Larache en 1912 (ciudad en la que los tres están enterrados), decidió donarlos para ornamento de Larache.

Dª Amalia Fuertes Jordán

Dª Amalia Fuertes Jordán

Postales antiguas atestiguan cómo inicialmente fueron colocados junto a la puerta principal del Castillo de las Cigüeñas -situada inmediatamente antes del edificio de la antigua Comandancia de Ingenieros- para posteriormente, y cuando el Jardín de las Hespérides fue concluido, pasar a ocupar la entrada del mismo.

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Primera ubicación de los leones

No comprendo en primer lugar por qué le han cambiado el nombre al jardín, pues era y es un nombre hermoso y en absoluto ofensivo para ninguna cultura. Bien es cierto que el nuevo nombre no me disgusta, pero que al menos las autoridades gubernamentales y locales de Larache sepan que esos leones que han decidido que den nuevo nombre al jardín, fueron donados a la ciudad por un español. Y que ni eso parece haber valido para que, junto al francés, el nombre del jardín figure también en español. Aquí, no hay incultura, sino una realidad con connotaciones cuanto menos desagradables y poco afortunadas. Valgan pues estas líneas para dejar constancia de lo que considero una ingratitud por parte de dichas autoridades.

Hay una frase rotunda que dice que una imagen vale más que mil palabras. Si se compara la postal del Jardín de las Hespérides de 1971 con la del mes de junio de 2016, bien podemos apreciar que ante lo que era un auténtico jardín, en la actualidad el cemento ha triunfado. ¡No!, no es la imaginación, ni la nostalgia o los recuerdos los que traicionan la mente, haciendo creer que lo de nuestra niñez y adolescencia era mejor. La comparación de las dos instantáneas, hablan por sí mismas.

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“Jardín de las Hespérides, 1971” (imagen tomada desde la fachada lateral del cementerio de Lal-la  Men-nana)

Quizás las Hespérides, al no tener realmente jardín que cuidar, hayan decidido abandonar el lugar que les correspondía, donde la mitología griega las situaba y del que las autoridades gubernamentales o locales de Larache, con sus desafortunadas remodelaciones, su desconocimiento y el incomprensible cambio de nombre, han determinado ignorarlas.

¡No! La incultura de las autoridades, no las exiliaron. Quiero pensar que ellas han decidido marcharse de su jardín. No sé si estarán buscando otro lugar que custodiar. Tal vez lo hayan encontrado. Y en cualquier enclave del antiguo poniente de la Tierra, alguien tenga la inteligencia y el ingenio de acordarse de ellas y en un jardín cualquiera –en un verdadero jardín- dándole su nombre, de nuevo las encomienden la misión para la que fueron ideadas.

Pero para los que en Larache nacimos, vivimos o crecimos, aquel que ya no lleva su nombre, siempre será el Jardín de las Hespérides, en el que el Castillo de las Cigüeñas, los leones sobre los que siendo niños nos subíamos, las palmeras, las araucarias y el drago, permanecen como testigos mudos de un pasado en el que las Hespérides daban muy acertadamente nombre a su jardín, al que sin duda cuidaban con esmero.

Carlos Tessainer y Tomasich

 

 

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29 pensamientos en “YA NO TENEMOS JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES, POR CARLOS TESSAINER Y TOMASICH

  1. Luis Moratinos Cuyaubé dice:

    querido Sergio al menos le han puesto un nombre bonito al jardín, Jardín des lions, España cuando dejó el protectorado abandono el norte de Marruecos, los sucesivos gobiernos vendieron muy mal nuestra lengua para darte un ejemplo el centro cultural de Tetuán de Francia está casi a la altura del Cervantes y en Larache menos mal que queda el Luis Vives sino sólo hablarían español los mayores después de ser casi 60 años española ojalá nos veamos en Málaga en Septiembre

    un abrazo

    Luis

    • sergiobarce dice:

      Querido Luis, no te puedo rebatir lo que dices, porque esa es la verdad. Siempre hemos sido un desastre en política cultural exterior. Así nos va.
      Nos vemos seguro en Septiembre. Un abrazo

    • Carlos TESSAINER Y TOMASICH dice:

      Estimado señor Moratinos: totalmente de acuerdo en lo relativo al abandono lingüístico que de su Lengua España hizo en el Norte de Marruecos.
      Pero hay cosas que no se comprenden. Resulta que dentro de este “tradicional” abandono, la ciudad de Larache, hace unos años se hermanó con la española de Almuñécar… Sin duda algo loable. Y para “inmortalizarlo”, le quitan el nombre al “Balcón del Atlántico” y le ponen el nuevo de “Balcón de Almuñécar”. Aquí no hay nada relacionado con que los sucesivos gobiernos españoles hayan vendido mal nuestra Lengua, por cuanto le ponen el nombre de una ciudad española.
      Como en el caso del cambio de nombre del “Jardín de las Hespérides”, hay un trasfondo que no sé muy bien como calificar: ¿cambiar por cambiar, incultura, desconocimiento?
      ¿A quién puede ofender el nombre de Atlántico o Hespérides? No, me ratifico en que no es sólo producto de haber vendido mal nuestra Lengua.
      Un cordial saludo,
      CARLOS

  2. adelarache dice:

    Un relato bien descrito resumiendo a grosso modo la transformación y pérdida de identidad de una ciudad p y legendaria. Agrego también al artículo de Carlos nuestro amigo paisano que la responsabilidad no cae solamente en la incultura de las autoridades sino también en los mismos consejos municipales que ostentaron el poder en todas las legisturas como en aquellas o unas cuantas personas que se hacen pasar por defensores de derechos humanos activistas y representantes de las asociaciones civiles. Hoy en día hay tantas asociaciones como habitantes. Cientos de ellas compuestas por personas mercenarios camuflados en dichas asociaciones y van buscando triunfalismo e intereses personales y simplemente trabajan agendas de sus señores corruptos. Y tanto ellos como los consejos municipales los responsables de la destrucción del patrimonio histórico de larache. Desgraciadamente a partir de la década de lo últimos años de los 70 se ha ido perdiendo casi toda la identidad milenaria de la ciudad y hoy en día solo conservo el nombre de entonces.

    • sergiobarce dice:

      Muy buen análisis, Adela. Y muy atinada. Besos

    • Carlos TESSAINER Y TOMASICH dice:

      Gracias por tu comentario, sin duda muy acertado. Aunque la cruda y triste realidad, es lo que tú afirmas: que Larache, la milenaria ciudad “hoy en día sólo conserva el nombre de entonces”, habiendo perdido casi toda su identidad.
      CARLOS

  3. Raquel Moryoussef Fereres dice:

    Buen artículo Carlos, habrá que esperar que algún paisano nos diga el por qué del cambio de nombre del antiguo Jardín de las Hespérides…igual está muy bonito, faltaría el agua en la fuente.
    Mi mamá no lo reconoció en las fotos que le mostré…me dijo que le faltaba vegetación.

    Saludos y gracias por tu interés en nuestra Larache querida.

    • Carlos TESSAINER Y TOMASICH dice:

      Gracias a ti por tu comentario y por haberme permitido usar tus fotografías para ilustrar este escrito. No me extraña que tu madre no lo reconociese y te dijera que le faltaba vegetación. Sobre todo ella, cuya casa paterna abría su fachada principal justo enfrente de la entrada del jardín, de cuyas vistas disfrutó desde pequeña… ¡Pero si es que ya no tiene nada de jardín! Sólo con comparar la postal de 1971 con las fotos actuales, como afirmo en el escrito, se ve claramente que lo que frente a la vegetación ha triunfado, es el “cemento”.
      Un abrazo de tu amigo
      CARLOS

    • adelarache dice:

      Raquel sencillamente la respuesta a tu pregunta es que la mayoría que ostentan el poder y la gestión de la ciudad en todos los aspectos y sentidos son personas ajenas a la ciudad y desconocen el 90 por ciento de la historia de Larache. Y también me atrevo a decir hay mucha corrupción por medio y solo les interesa cada vez hacer proyectos y obras ficticias justificando facturas de dichos proyectos teóricamente cuando en la practica ni se cumple el 20 por ciento. Es otra cultura y mentalidad totalmente distinta a la de entonces.

      • Raquel Moryoussef Fereres dice:

        Quizás hay razón en eso que dices, desgraciadamente los que manejan la gestión de una ciudad dan mas valor a un buen contrato, que a conservar el pasado histórico.
        Ojalá que algún día gobierne alguien que se tome la molestia de observar viejas postales y fotos para tratar de reconstruirlo o conservarlo.

        Sabemos que nadie es eterno y que las generaciones que conocieron la ciudad en sus mejores épocas, poco a poco van desapareciendo y las nuevas, poco pueden hacer ya que la desconocen.

        Por eso nuestros recuerdos y memorias son tan importantes, para transmitir a nuestros hijos y nietos lo que alguna vez fue.

  4. Danielle dice:

    Buenos días Sergio, buenos días Carlitos….

    Qué desastre! Qué tristeza! Este jardín, si es que se le puede llamar aún “jardín”, carece de alma.
    Completamente vacío. Pobres “lions”
    Le “jardin des Lions”; esos dos “Lions” sin vegetación qué triste existencia les queda!

    Me han encantado tus recuerdos los cuales me han hecho revivir mis gratos paseos por sus senderos de arena. Poco me fijé entonces en esa exuberante vegetación….
    Contigo, me veo de nuevo por allí.
    Merci mi tan apreciado “historiador” por esa tan dulce embriaguez que vuelvo a sentir.

    Para mí será siempre “el jardín de las Hespérides” y ses “pommes d’or”, sus manzanas de oro.

    PS: Has visto los nuevos proyectos para la “Plaza de España”, perdón, la “Plaza de la Liberación”? Ya van cuántos cambios?
    He sentido de nuevo esta semana una gran tristeza al ver el estado del inmueble de los Balaguer. ( Te mandaré la foto por Email ya que no puedo colgarla en mi mensaje)

    • sergiobarce dice:

      Yo he visto el nuevo proyecto de la plaza, y, en fin, dicen ahora que quieren recuperar el diseño original, ese que destruyeron no se sabe muy bien porqué. Soy muy pesimista sobre los resultados, aunque ojalá me equivoque, pero visto todo lo que se ha hecho hasta ahora, no guardo muchas esperanzas. Un beso

    • Carlos TESSAINER Y TOMASICH dice:

      Querida Ninú: gracias por tu entrañable comentario. Me alegro haber sido capaz de transportarte a los senderos de arena y hacerte sentir esa “dulce embriaguez”.
      Mejor que las Hespérides se hayan marchado, porque ya no tenían prácticamente vegetación que cuidar. Pues un jardín sin vegetación, será lo que se quiera, pero deja de ser jardín.
      Ya sólo quedan los leones que seguirán “taleando” (observando) un entorno menos frondoso del que un día disfrutaron.
      Acabo de ver el estado actual del inmueble principal de la familia Balaguer.¡Espantoso!
      Un gran abrazo,
      CARLITOS

  5. Nadine dice:

    Pese a la distancia y al tiempo vuestras raíces son tan profundas como las de la araucaria de vuestro añorado jardín. Las Hesperides están felices de tener un defensor como Carlos y su pandilla….que siempre recordarán lo felices que fueron jugando entre la frondosidad dela mismo.

  6. Carlos TESSAINER Y TOMASICH dice:

    Me gustaría que igual de felices a como están las Hespérides teniendo defensores, del mismo modo de felices pudiésemos estar nosotros cuando al fin se ponga freno a la pérdida de casi toda su identidad en nuestra ciudad, por parte de quien corresponda…
    Nuestras raíces son bien profundas, pero cuando a los “árboles” se les va minando en el entorno en el que crecen, incluso amputándoles muchas de sus ramas, acaban por sucumbir, porque hasta los “árboles” que tienen raíces bien profundas, acaban “tirando la toalla”.
    Con todo mi cariño,
    CARLOS

  7. BELLA dice:

    RAQUEL, SERGIO Y CARLOS!!!!!

    RAQUEL GRACIAS POR EL INTERES Y TU SENSIBILIDAD HACIA LARACHE.
    CIUDAD QUE NO TE VIO CRECER EN ELLA PERO QUE GRACIAS A TUS PADRES Y SOBRE TODO A TU QUERIDA MAMA QUE TE INCULCO EL VERDADERO AMOR HACIA NUESTRA CIUDAD NATAL!!I ICHAR COAJ!!! (BON COURAGE).
    MUCHOS LARACHENSES PASAN CADA DIA VISITANO LARACHE Y NADIE O NO SE PERCATO DEL CAMBIO O NO SE LE DIO NINGUNA IMPORTANCIA , COMO TE AFECTO A TI.

    SERGIO , DE NUEVO MUCHAS FELICIDADES POR ESTE BLOG TUYO, DONDE NOS ENTERAMOS DE LO QUE PASA EN NUESTRA INOLVIDABLE LARACHE.

    CARLOS LUZZIDO, ME GUSTO TU CRONICA SOBRE NUESTRO MITICO E EMBLEMATICO “”JARDIN DE LAS HESPERIDES”” Y A LA VEZ TRISTEZA E IMPOTENCIA!!!

    ESTA BIEN CLARO QUE LOS GOBERNANTES DE LARACHE NO TIENEN LA PUNETERA IDEA DE SU HISTORIA O A LO MEJOR QUIEREN BORRAR TODO LO RELACIONADO CON SU PASADO..

    PUES PESE A QUIEN LE PESE DE ESOS “GOBERNANTES” NUESTRO JARDIN SEGUIRA SIENDO: EL JARDIN DE LAS HERPERIDES EN LA ETERNIDAD!!!

    BELLA
    SHAVUA TOV!!!

    • sergiobarce dice:

      Gracias, Bella. Lamentablemente, creo que cada día se pierde algo de ese Larache, y sólo va quedando el que llevamos en el corazón.
      Besos

    • Carlos TESSAINER Y TOMASICH dice:

      Ferazmal Bella: gracias por tu generoso comentario.
      Hacía mucho tiempo que no teníamos ni mona (Chita) para echarle cacahuetes… Ahora, nos han dejado un “jardín” con solo unos cuantos árboles, que como verás, ni es jardín ni nada que se le parezca.
      En nuestras mentes está el bonito jardín que aparece en unas de las fotografías. Y en nuestros corazones, el nombre que siempre tuvo y que a nadie puede ofender: “JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES”, donde los “leones siguen impasibles, taleando fielmente”.
      Un gran abrazo de tu amigo,
      CARLOS (B)

  8. José Luis González Canales dice:

    Siendo muy crítico con el cambio, pues este no tiene nada que ver con nuestro JARDÍN, tengo que decir que hace algunos años visite Larache, ciudad donde nací y pase catorce años de mi vida, que ya no existía jardín, estaba cerrado y en total ruina ¡¡¡ Los leones en su sitio!!!. Posteriormente volví con mis hijos y estaban en la reforma, lo cual me alegro muchísimo, como no todos nos subimos en los Leones y todos nos fotografiamos en ellos, curiosamente paso, cuando nosotros estábamos en las fotos, un marroquí nacido en Larache, de padres larachense y chapurreando el castellano, que comentó que él siempre que pasaba de niño por delante de los Leones, se montaba en ellos de igual manera que hacía su hijo que esperaba turno para la monta.
    Quiero decir con esto, que el jardín nos lo quitaron pero el espíritu de los Leones permanezca siempre en cada uno de los hijos de Larache y como sugerencia al nombre del jardín, para que figuren en castellano , sería bueno recoger firmas y enviárselas, junto con la historia, a los dirigentes actuales..
    Un saludo fuerte para los dos.
    José Luis

    • Carlos TESSAINER Y TOMASICH dice:

      José Luis: muchas gracias por dejar tu comentario, lleno como los de otros larachenses -y no larachenses- de recuerdos entrañables, realidades y buenos deseos.
      Que en este mes del horóscopo que en buena parte es el del signo de LEO, el espíritu y la fuerza de nuestros queridos leones de mármol “alumbren” de una vez la mente de las autoridades de la ciudad y les den por fin el sentido común necesario como para que ni olviden su Historia, y pongan también más cariño e interés en el cuidado de lo que queda del patrimonio cultural de la ciudad.
      Raro fue el niño de las tres religiones (cuatro, si contamos a los hindúes que con nosotros vivían) y culturas que en Larache convivimos, que no se montó alguna vez sobre alguno de los leones…
      ¡Emocionante la anécdota de vuestra conversación con el paisano marroquí!
      Un saludo afectuoso,
      CARLOS

  9. Raquel Moryoussef Fereres dice:

    Me encantaron los comentarios de todos, y como bien dice mi estimada Bella, solo viví en Larache pocos meses de mi vida, ya que luego mis padres se fueron a Mogador donde papá z´l ejercía la gerencia de BATA, pero el amor a Larache me lo han inculcado muy bien, y sin conocerla, conozco cada rincón de ella solo por lo que me han transmitido en casa. No he dejado de ir cada viaje que hacemos a Marruecos mi esposo y yo, y este último tuvimos el placer de llevar a nuestro hijo…..de las ciudades a las que fuimos la que mas le impactó por el descuido que hay en ella fue Larache….ver una Calle Real que se está cayendo a pedazos, la Iglesia que hay en esa calle es solo ruinas, la Plaza de la Liberación ( antigua Plaza España) sigue sin agua en su fuente como la he visto a lo largo de los años, y creo que hay un proyecto nuevo de reforma, esperemos que sea para bien.

    El Balcón del Atlántico sigue siendo majestuoso, pero descuidado, le falta una mano de pintura, un poquito de cariño…y ojalá se pudiesen hacer carteles con los nombres antiguos de los lugares y los actuales, sería un lindo homenaje a ese pasado que tuvo Larache.

    En el Jardín podrían sembrar mas plantas florales, arbolitos, algo que recuerde al antiguo, si tuvieron a bien cambiarle el nombre, dejar una placa que diga Antiguo Jardín de las Hespérides.

    Mi madre quedó en shock cuando le mostré las fotos del jardín, me decía no se parece, cuando vio los leones y el castillo fue que entendió, y esa era su vista diaria a lo largo de su infancia, adolescencia y hasta que nos vinimos.

    Desgraciadamente las ciudades cambian, se modifican, pero no cuesta nada conservar edificaciones, plazas y jardines que embellecían la ciudad.
    No todo es arrasar y tratar de acabar con el pasado.

    Una ciudad vale por su memoria histórica y su patrimonio cultural.

    Saludos a todos

  10. Nurita dice:

    Queridos amigos y paisanos Carlos y Sergio,
    He leido con mucha atencion este bello e interesante articulo que me emociono bastante y me llevo varios anos atras..tambien los comentarios de nuestros paisanos como a todos les importa nuestra ciudad Larache que nunca olvidaremos.
    Cuando salimos de Larache con mi familia , yo a penas tenia 15 anos pero recuerdo muy bien el JARDIN DE LAS HISPERIDES ..hermoso jardin . varias veces ibamos con mis hermanos a esperar a mi papa zl. que salia de su trabajo y de mientras nosotros jugabamos.
    Lastima que cambiaron el nombre ..lo mismo que cambiaron los nombres de las calles .por ejemplo . cuando fuimos a Larache con mi esposo hace unos anos que hicimos un viaje a Marruecos. prugunte por la calle Primo de Rivera que es donde yo vivia . y no sabian de que les hablaba !!! que triste!!!
    Muchas gracias por compartir todos estos bellos articulos.
    Un abrazo con mucho carino
    Nurita.

    • Carlos TESSAINER Y TOMASICH dice:

      Querida Nurita: la cuestión es que casi la absoluta totalidad de los larachenses que en Larache siguen viviendo, así como todos los que de ella nos marchamos, sentimos un enorme cariño por LARACHE , y nos desesperamos cada vez que vemos cómo han demolido un bonito edificio histórico, cómo la medina de la ciudad está casi olvidada y se cae a pedazos, cómo se encuentra en la actualidad el edificio donde estuvieron los “Almacenes Balaguer”, que era y es de gran belleza, siendo EL PRIMER EDIFICIO DE LA CIUDAD CUYA ESTRUCTURA ERA METÁLICA … y así un largo etcétera.
      Luego ¿qué ocurre? Quizá la respuesta la haya dado en uno de sus comentarios nuestro paisano adelarache, cuando afirma: “la mayoría que ostentan el poder y la gestión de la ciudad en todos los aspectos y sentidos son personas ajenas a la ciudad y desconocen el 90 por ciento la historia de Larache”. Si a ello le añades lo que él afirma en cuanto a la corrupción (auténtica lacra actual en la mayoría de los países), ahí tienes la respuesta.
      Un fuerte abrazo,
      CARLOS

  11. Hermanas Franco Gil dice:

    Querido Carlos:
    La noticia nos ha conmovido,es verdad que de nuestro Jardín de las Hespérides ya poco existe,sólo los Leones que con su mirada triste ven pasar el tiempo y las atrocidades que en nuestro Jardín se han producido pero que vivirá siempre en nuestra retina y en nuestra alma tal como lo conocimos en nuestra niñez y adolescencia.
    Le han arrebatado su nombre, su vegetación,el estanque de los patos pero sus recuerdos permanecerán para siempre en nuestros corazones.
    Muchas gracias por este artículo y también la cariñosa mención junto con las fotos.
    Agradecimiento a Don Francisco Román y a su señora Doña Aurelia Fuentes(abuelos de nuestra amiga Maite (Q.E.P.D) por la donación de los dos leones,que desde el cielo seguro que te manda un fuerte abrazo,
    Un abrazo de las hermanas Pepi y Maria del Carmen Franco.

  12. Carlos TESSAINER Y TOMASICH dice:

    Queridas paisanas Pepi y Mari Carmen: muchas gracias a vosotras por vuestro entrañable y cariñoso comentario.
    Como bien decís, al Jardín de las Hespérides le han arrebatado no sólo su nombre, sino muchas más cosas, “pero sus recuerdos permanecerán para siempre en nuestros corazones”.
    Ojalá que Mayte, desde el lugar hermoso en el que sin duda está, haya podido leer el recuerdo que dedico a sus abuelos.
    Un fuerte abrazo para las dos,
    CARLOS

  13. Eduardo Espinosa Román. dice:

    Mi hermano Carlos ha dado una vuelta de tuerca más a aquel Larache que poco a poco (ojalá que me equivoque) se diluye como un azucarillo en un vaso de café. No me extenderé en alabar lo que Carlos escribe porque ya no admite dudas. Lo sé por lo que leo y por lo mucho que hablamos en nuestras visitas. Nosotros a Fuengirola, ellos a Castellar.
    En este caso es el Jardín de las Hespèrides y los leones que durante nuestra infancia, adolescencia y juventud, velaron nuestros juegos. No entraré en diatribas de si el nombre anterior o el actual es más o menos bonito. No hay color. Para mí siempre será EL JARDÍN DE LA HESPÉRIDES. No hablamos de un nombre elegido al azar. Hablamos de esa parte de la historia como es la mitología, que indemostrable o no llega a nuestros días. Sí, no es un nombre cualquiera.
    Ya pasó en su día con el hermanamiento de Larache y la ciudad granadina de Almuñécar. El Balcón del Atlántico pasó a denominarse ¡¡Balcón de Almuñécar!! Yo me horroricé sólo con leerlo en una plaquita frente a las escalerillas de bajada a la Inchaka. Y seguirá pasando porque ese Larache que conocimos, al parecer, seguirá durmiendo el amargo sueño del olvido.
    Pero sé que tanto Carlos como Sergio seguirán haciendo uso de su pluma para no dejar que nuestra ciudad quede reducida al silencio. Cuando Carlos escribe nos transfunde de nuevo infancia y adolescencia. Y tal vez nostalgia y algo de melancolía. De todo eso nos alimentamos con mayor o menor acierto. Y en esta ocasión la nostalgia y la melancolía se acrecientan porque en ello va una parte de la historia de mi familia a la que Carlos conoce porque fue y es la suya. Entre la anécdota y la generosidad esos leones llegaron al Jardín de las HESPÉRIDES, no para cambiar su nombre, sino para guardar las manzanas de oro que a buen seguro en un tiempo muy lejano estuvieron allí.
    Gracias, Carlitos por traernos esos recuerdos a la memoria y de alguna manera (Dios me libre de ser presuntuoso), homenajear la memoria de mis abuelos Francisco y Amalia.

    • Carlos TESSAINER Y TOMASICH dice:

      Querido Eduardo: si con lo que escribo en relación a nuestra ciudad soy capaz de transportar a alguien a la infancia y a la adolescencia, me doy por satisfecho. Y la nostalgia y la melancolía, que sé que brotan de mis sentimientos, cobran fuerza porque no están fundamentadas en un “cualquier tiempo pasado fue mejor”: hay un cambio de nombre más o menos desafortunado e imágenes que muestran claramente un antes y un después, que avalan lo que digo. Yo sé “que en colores, no hay nada escrito”, pero comparando imágenes actuales con la de hace cuarenta y cinco años, se ve lo que era un jardín y lo que ya no lo es.
      Es muy importante que los seres humanos, los pueblos, las ciudades, sepan de dónde vienen… Para mí, el que los larachenses que viven fuera de Larache y los que en la ciudad permanecen, sepan el origen de los leones y que fue tu abuelo (D. Francisco Román) quien los regaló a la ciudad, es muy importante.
      Por eso mismo, desde estas líneas reclamo que junto al nuevo nombre en francés, en honor al español que los donó, figure también el nombre en español, que creo que a nadie ofende.
      Dentro del inexplicable cambio de nombre, al menos han elegido uno que hace justicia a los leones que deben de estar tristes por no tener ya jardín y que a tantos miles de pequeños larachenses “soportaron” y seguirán “soportando” sobre ellos.

      ¡No, no sabía que tampoco teníamos ya Balcón del Atlántico! ¡Otro zarpazo más!

      En español existe un viejo refrán que dice: “Es de bien nacidos el ser agradecidos”.
      Si no se es agradecido, lo que queda es la ingratitud…
      Por ello, teniendo en cuenta quién donó los leones a la ciudad de Larache, DESDE ESTAS LÍNEAS REITERO A LAS AUTORIDADES LARACHENSES MI PETICIÓN DE QUE JUNTO AL NUEVO NOMBRE EN FRANCÉS, TAMBIÉN FIGURE EL MISMO EN ESPAÑOL.
      Y por supuesto, mi pluma siempre estará presta para que LARACHE, jamás caiga en el silencio, ya contando cosas del pasado, ya denunciando cambios, abandonos o reformas desafortunadas, ya comentando las cosas positivas que sin duda se han hecho y se harán.
      Un abrazo,
      CARLOS

  14. adela manso dice:

    magnifico todo

    • Carlos TESSAINER Y TOMASICH dice:

      Querida Adela: ¡cuánto tiempo sin saber de ti! Muchísimas gracias por ser tan generosa con tu comentario.
      ¡Ah, hace poco coincidí con tu prima Antoñita y, aunque fue en algo triste, no paramos de hablar sobre nuestro pueblo!
      Un cariñoso abrazo,
      CARLOS

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