ASÍ FUE LA PRESENTACIÓN DE “ME LLAMO SULEIMÁN” DE ANTONIO LOZANO

Acabo de asistir en el Teatro Echegaray de Málaga a la representación de la adaptación teatral de la novela Me llamo Suleimán de mi amigo el escritor tanyaui Antonio Lozano. Impresionante. Los espectadores han (hemos) salido de la sala con el corazón en un  puño, emocionados, noqueados. Con dirección de Mario Vega y dirección audiovisual de Juan Carlos Cruz, la puesta en escena es, sin duda, excepcional. Y la interpretación de Marta Viera, desde el mismo arranque de la función, me ha parecido intensa y pasional, arrebatadora y estremecedora, de una gran fuerza. Todo ello, unido al magnífico texto de Antonio Lozano, es un cóctel perfecto. Más de un espectador ha salido con las lágrimas aún prendidas de sus ojos.

Marta Viera interpretando ME LLAMO SULEIMÁN

Marta Viera interpretando ME LLAMO SULEIMÁN

Ayer, tuve el privilegio de presentar esta novela en la Asociación Económica de Amigos del País. Fue un acto sencillo, pero se creó una gran atmósfera de confidencialidad y complicidad, a la que ayudaba la numerosa presencia de tangerinos, amigos y familiares de Antonio. Toda una suerte también para mí el haberlos conocido. Se le notaba a Antonio muy a gusto en la presentación de su obra. Luego, aprovechamos la oportunidad para hablar de su otra novela Un largo sueño en Tánger, y entonces fue cuando algunos de los asistentes se sumaron a nuestro coloquio. Los recuerdos comunes comenzaron a brotar y tuve la impresión de que todos se marcharon con un agradable sabor de boca. 

Antes del coloquio, leí un breve texto sobre Me Llamo Suleimán, y que ahora transcribo a continuación. Me siento realmente orgulloso que alguien como Antonio Lozano pensara en mí como la persona idónea para que presentara su novela. Un regalo, además, contar con su amistad.

Mañana, también dentro del marco del Festival de Teatro de Málaga, volveremos a vernos porque Antonio Lozano es el único autor que se representa por partida doble. Hoy, Me llamo Suleimán, y mañana Los malditos. A disfrutar de nuevo a su lado.

Sergio Barce, enero 2017

ME LLAMO SULEIMÁN de Antonio Lozano

por Sergio Barce

Me llamo Suleimán. No te preocupes si no lo recuerdas, si no recuerdas de qué me conoces. Aquí, nadie me conoce. A menudo hasta siento que soy invisible, pero no, no lo soy. Aunque a veces me gustaría serlo. Mucho. Por ejemplo, cuando bajé del cayuco que me trajo hasta la playa y descubrí que muchos blancos en bañador, unos tumbados en la arena y otros jugando a la pelota, o corriendo por la orilla, me miraban asombrados, deseé ser invisible…

Así comienza Me llamo Suleimán, la novela de Antonio Lozano.

La voz de Suleimán resuena aún en mi cabeza al acabar el libro. Puedo imaginarlo. Antonio Lozano le ha dado alma a ese joven, casi un niño al comenzar su historia, que abandona su tierra para escapar de la miseria.

Dice Suleimán al hablar de su pueblo: “la felicidad, allá, significa no darse cuenta de que la miseria se come a tu familia, a tus vecinos, a tu ciudad. A tu país”

Estremecedor acompañar a Suleimán por las páginas escritas por Antonio, como si formásemos parte de él, como si fuésemos él, y la experiencia es traumática.

Antonio me hace viajar en un camión destartalado desde Malí, cruzando el inhóspito Sahara, hasta la frontera con Melilla. No es amable, porque no me oculta ninguno de los padecimientos de ese viaje descorazonador. Un viaje de injusticias. Me hace sentir además la vergüenza que siente Suleimán encerrado en ese camión, como un cerdo. Cuenta Suleimán que, después de aquello, cuando veía un camión con cerdos sentía rabia; y dice: “siento rabia porque los veo y me reconozco, no lo puedo evitar. Sobre todo en la mirada, sobre todo en la manera de ir, de dejarse llevar”.

Yo decido seguir a Suleimán, y aunque pasamos malos tragos, creo que Antonio va a dejarnos cruzar la valla. Me equivoco. Después de pasar tan malos momentos, sin embargo, no es esa su historia. Antonio me muestra la realidad de Suleimán, y esa realidad es más dura, más inclemente.  

Antonio juega con las palabras y hace que Suleimán pronuncie frases lapidarias ante las que me quedo ensimismado, sin fuerzas.

Suleimán dice: “lo único mejor en el camión era que llevábamos con nosotros la esperanza de alcanzar lo que buscábamos, y eso, en el autobús, había muerto. Se había acabado, habíamos cambiado la esperanza por la vergüenza, por el fracaso. Y eso es peor que el más apestoso de los olores”.

Y añade más adelante: “nadie está para hacer amigos en esos viajes, para contar su vida. Como mucho, para compartir tu miedo, el horror”. 

Y es que hay tanto dolor en este viaje de huida de la miseria…

Antonio describe una escena desgarradora cuando ya viajamos en el cayuco en dirección a Canarias. Yo leo las palabras de Antonio y escucho la voz agarrotada de Suleimán:

“…Fue al amanecer cuando un grito horrible rompió ese silencio, nos sacó a todos de nuestros pensamientos y oraciones. Lo había lanzado una de las madres, al darse cuenta de que su hijo no respiraba. El de Burkina se lanzó sobre ella, cogió al niño y le tocó el corazón, y después el pulso. Intentó devolverle la respiración apretándole el pecho con sus manos, pero no había nada que hacer. Lo volvió a poner en silencio entre los brazos de la madre…

(…) oía los gritos de Yunus ordenándome que lo echara al mar, y eso hice.

(…) El llanto de la mujer no se apagó, y sigue vivo aquí, dentro de mi cabeza”. 

La emoción de este libro no sólo la transmite el dolor de esos personajes que nada tienen, también la noto en pequeños detalles que Antonio convierte en casi mágicos, como cuando a Suleimán, en el Centro de Acogida, ya en España, le dan material escolar.

Cuenta Suleimán: “El director, aquella tarde, nos repartió a cada uno una mochila con cuadernos y libros que, nos dijo, ya aprenderíamos a leer, y un estuche con bolígrafos, lápices de colores, goma, regla, en fin, una maravilla. Eso nos pareció, no te puedes imaginar cómo se nos abrieron los ojos, sobre todo con los lápices de colores. No es que no los hubiéramos visto antes, pero tan nuevos, y además nuestros… La verdad es que eso nos ayudó a pasar esa noche con la ilusión de que al fin, al día siguiente, empezarían a ocurrir cosas nuevas en nuestras vidas. Cosas nuevas y buenas…”

Suleimán está en Canarias. Antonio me cuenta ahora detalles de la nueva vida de Suleimán. Lo veo mejor, ha crecido, pero a medida que la historia avanza, descubro otra clase de miserias. El miedo al extraño, al diferente, crea monstruos. Sin embargo, Suleimán parece capaz de sortear los últimos obstáculos para alcanzar su objetivo… ¿Pero deja Antonio que los logre?

Creo que para saberlo solo les queda embarcarse en este emocionante pero inimaginable viaje junto a Suleimán, y dejarse llevar por las palabras sabias y humanas de una persona que transmite una gran generosidad y que escribe como quien respira, sin el menor esfuerzo: Antonio Lozano.

SERGIO BARCE y ANTONIO LOZANO

SERGIO BARCE y ANTONIO LOZANO

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ANTONIO LOZANO

ANTONIO LOZANO

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2 pensamientos en “ASÍ FUE LA PRESENTACIÓN DE “ME LLAMO SULEIMÁN” DE ANTONIO LOZANO

  1. adela manso osuna dice:

    Hola Sergio.
    He leido todo lo que has escrito referente a la presentacion del libro de Antonio Lozano,y como tu ,bien dices es una historia dura ,estremecedora y tierna a la vez.
    Es la historia ,mas bien el drama de muchos ,demasiados, seres humanos ,que se ven obligados a abandonar sus paises,sus pueblos a sus gentes,en busca de una vida mejor.
    Unos logran encontrar refugio y poco a poco intentan reintegrarse a ese nuevo mundo al que han llegado,pero ¿cuantos no lo logran ?
    Quizas demasiados,algunos no lo consiguen,perecen en el intento,y los que llegan,muchos de ellos llevan una vida indigna de un ser humano.
    Lo peor de todo esto es que no se trata de una novela ,sino que es la triste la horrible realidad,de algo que estamos viendo y viviendo cada dia .
    Me hubiera gustado estar alli,aunque seguro que tambien habria sufrido,presenciando el terrible destino del protagonista.Porque por desgracia no es fantasia.
    Felicita a Antonio Lozano.por este libro,seguro que sera un exito.
    Un abrazo
    Adela

    • sergiobarce dice:

      Todo lo que comentas, Adela, lo suscribo, y es tal y como dices. La representación teatral es, además, impactante. Si tuvieses ocasión en Madrid de verla, si la representan allí en los próximos meses, no te la pierdas. Un beso

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