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“RUIBAL, POR LIBRE”, UNA PELÍCULA DE CÉSAR MARTÍNEZ HERRADA

https://www.youtube.com/watch?v=3OiMccSlJec&t=4s

Se estrenó el pasado miércoles, en el Festival de Cine de Málaga, el largometraje documental Ruibal, por libre, dirigida por César Martínez Herrada.

Con un tempo que se deja llevar por las propias letras de las canciones de Javier Ruibal, este cantautor tan sugerente y tan diferente al resto, la película te sumerge en sus ritmos aflamencados, tamizados por lo árabe y por lo poético, y por lo cubano y por lo carnavelesco. Una vida dedicada a ir contracorriente, a crear sin caer en lo comercial, a componer y cantar siendo uno mismo, con lo que eso conlleva. Se envidia la libertad de Ruibal.

La cinta no decae en ningún momento, y en la sala se notó que los espectadores se entregaron (nos entregamos) a la historia que nos contaba el mismo Javier Ruibal, que es el hilo conductor de su propio trabajo. Nos sedujo su pasión por lo que ama.

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JA la derecha, avier Ruibal y el director César Martínez. En el centro de la foto, Pablo Barce.

Desde que Ruibal aparece por primera vez en la película, componiendo una canción, te das cuenta de que es una cinta muy bien rodada: ajusta las cuerdas de su guitarra en un primerísimo plano y luego, sin más, toca las primeras notas. Estamos asistiendo a la creación de una obra, no puede haber mejor prólogo.

Escuchar las palabras de todos los que han trabajado con Ruibal a lo largo de los años (Kiko Veneno, Miguel Río, Javier Krahe, Martirio, Serrat, Jorge Pardo, Luis Pastor…) o de quienes le conocen por uno u otro motivo, como Juan José Téllez o Benítez Reyes, te demuestra la honda huella que va dejando en sus amigos, en sus colaboradores, en sus admiradores. Nada hay como un creador humilde y generoso.

César Martínez Herrada, que es otro creador humilde y generoso, que se come el mundo cuando se sumerge en un proyecto, ha contado no sólo con la colaboración absoluta de Javier Ruibal, sino que además tenía como germen un guión ya muy trabajado y perfilado, que construyó con nuestro amigo Pablo Cantos, siempre presente. Tan presente que la película está dedicada a su memoria. No podía ser de otra manera. Y con todos estos elementos, a César Martínez sólo le podía salir un documental muy por encima de la media, cuidado al detalle (las simples fotografías que documentan el pasado y que parecen cobrar vida en la pantalla, la inclusión de páginas de comic, el juego del color y del sonido, con un cuidado y meticuloso montaje -del que es responsable mi hijo Pablo, tenía que decirlo). Pues eso, que sólo podía acabar siendo un documental realmente atractivo, muy atractivo. 

En el siguiente enlace podéis escuchar la canción de Javier Ruibal titulada De Málaga, malagueñito, que escribió a la figura de Pablo Picasso:

La presentación de la película en el Festival tuvo el colofón perfecto en el coloquio posterior con la interpretación de varios de sus temas por el propio Javier Ruibal, en vivo y en directo, acompañado de su hijo, como siempre, en la percusión.

Sergio Barce, marzo 2017

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Domi del Postigo. presentando la cinta, entre Javier Ruibal y César Martínez Herrada

 

 

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“YA RAYAH”, UNA CANCIÓN EN LA VERSIÓN DE RACHID TAHA

Me encanta este tema musical, que en su día usamos para la página web de Larache en el mundo. Aquí os la dejo, en la versión del cantante argelino Rachid Taha.

Curiosidad: de pronto, comenzó a sonar en un capítulo de la serie de TV “The good wife”.

 

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RACHID TAHA

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EL VIAJANTE (Forushande, 2016) de ASGHAR FARHADI

El viajante (Forushande) del realizador iraní Asghar Farhadi ha obtenido el Oscar a la mejor película de habla no inglesa.

EL VIAJANTE cartel

Confieso que he ido al cine a ver este film con cierta reticencia. La razón era que, de su anterior filmografía, tanto Nader y Simin, una separación (Jodaeiye Nader az Simin, 2011) como El pasado (Le passé, 2013), me habían parecido películas maravillosas, y el hecho de que se le hubiera concedido el Oscar a su última cinta me hacía presagiar que, tal vez, Farhadi había cedido a un cine más comercial o más del gusto de los académicos americanos. Me equivoqué.

En cuanto la historia comenzó a andar, me di cuenta de que me zambullía una vez más en el mundo personal e íntimo de Asghar Farhadi, y de que no sólo era fiel a sí mismo sino también a quienes nos declaramos seguidores incondicionales de su cine.

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Shahab Hosseini y Taraneh Alidoosti en El viajante

Como en todas sus películas, priman tres cosas: una puesta en escena primorosa, sencilla, pero muy eficaz, unos actores bendecidos por algún benévolo djinn, y un guión sin fisuras. Y así es: volvemos a los entornos pequeños, a un micromundo que se desarrolla en una familia, y eso supone ya de por sí que el drama pueda surgir de manera espontánea, todo esto aderezado con un inteligente juego paralelo con la representación teatral de la obra de Arthur Miller Muerte de un viajante (Death of a salesman) en la ciudad iraní donde se desarrolla la película. El matrimonio protagonista es también el protagonista de la obra teatral. Es un ardid que permite avanzar en la historia real y en la trama que se ensaya y se representa con escasa fortuna en una pequeña sala, igual que sus existencias avanzan a trompicones por hechos que les hacen cambiar de vida sin que puedan hacer nada para evitarlo.

Los actores son excelentes. No sé de dónde los sacará Farhadi, pero los exprime hasta sacar lo mejor de ellos. Si Shahab Hosseini (que por este papel obtuvo la Palma al mejor actor en el Festival de Cannes) y Taraneh Alidoosti clavan sus personajes, el de un matrimonio que, de pronto, ve cómo su mundo se desmorona alrededor, a mí, personalmente, me conmueve más el actor que interpreta al agresor (no puedo decir mucho más, porque desvelaría parte de la trama y de la intriga, que también la hay), un veterano que me conmueve hasta la compasión.

EL VIAJANTE 2

Escena de El viajante

Farhadi juega con nuestros sentimientos: hay traición, hay humillación, hay venganza. El concepto del honor mancillado en la sociedad iraní (extensible a otros países de confesión musulmana) está perfectamente trazado. El personaje del marido, que se siente humillado por lo sucedido a su esposa, lleva su concepto del honor hasta límites insoportables. Farhadi hace que sintamos simpatía por él, que nos solidaricemos con el marido, pero poco a poco esa sensación va cambiando y es el agresor quien, en un momento dado, pasa a convertirse en la nueva víctima. Sin duda, como hace siempre, Asghar Farhadi sabe cómo meter los dedos en la estructura familiar y social iraní, y muestra sin pudor sus miserias.

La historia está tan bien trazada, dibujada y llevada que, durante las dos horas largas que dura esta película, uno se siente dentro del drama, y es que, cuando el cine es buen cine, uno acaba por vivirlo. Estamos, pues, ante una película brillante.

Por supuesto, no puedo evitar entrar en lo sucedido en la ceremonia de los Oscar con este premio en concreto.

Vivimos en un mundo extraño. Los populismos baratos están asaltando el poder. Asghar Farhadi, a través de su cine, ha dado desde siempre una lección de independencia y de visión crítica de la vida, es decir, cumple con el objetivo de todo buen creador. Por tanto, Farhadi es, sin ninguna duda, un artista indiscutible por su calidad y por su valor humano, alguien comprometido, y que se ha enfrentado al poder establecido. Sin embargo, Donald Trump, esa especie de hamburguesa parlante, ha conseguido algo inaudito: que gracias a su política migratoria anti islamista y xenófoba, alguien como Farhadi, un hombre que lucha por la libertad, no haya podido acudir a recoger su Oscar. En su lugar, el director envió a dos irano-estadounidenses: a Anousheh Ansari y a Firouz Naderi, una ingeniera y un científico vinculados a la NASA. Es decir, inteligencia frente a fuerza bruta, y le ha dado una lección de saber estar y no estar.

Tal vez Trump olvida que los hermanos Warner, Louis B. Mayer, Billy Wilder, Erich Von Stroheim, Cary Grant, Alfred Hitchcock, Charles Chaplin, Marléne Dietrich, Rouben Mamoulian, Ernst Lubitsch, Greta Garbo, Frank Capra, Kirk Douglas, Elia Kazan, Fred Zinnemann, Yul Brynner, Mike Nichols, Audrey Hepburn, Jean Negulesco, Fritz Lang… por nombrar sólo unos cuantos clásicos, de los cientos que hicieron de Hollywood la meca del cine y luego  ya más recientes también los hay y muchos (Max Von Sydow, Nicole Kidman, Salma Hayek, Charlize Theron, Alfonso Cuarón, González Iñárritu, Mads Mikkelsen…), todos ellos emigraron a Estados Unidos, una gran mayoría huyendo del fascimo, del nazismo o de otros sistemas autoritarios, y también otros de la miseria, para crear o participar en películas que son paradigmáticas del cine yankee. Gracias a estos nombres existen Con faldas y a lo loco, Avaricia y El crepúsculo de los dioses, Encadenados y Con la muerte en los talones, y Psicosis, El gran dictador, La Venus rubia, El signo del Zorro, Ninotchka y Margarita Gautier, Qué bello es vivir, Espartaco, La ley del silencio, Solo ante el peligro,  El rey y yo, El graduado, Sabrina y Vacaciones en Roma, Cómo casarse con un millonario, Los sobornados y Deseos humanos… Daniel Day-Lewis, irlandés, ha sido Lincoln para Steven Spielberg, y Anthony Hopkins, inglés, fue Nixon para Oliver Stone. Christoph Waltz, austríaco-alemán, se lleva los papeles con los mejores diálogos de los últimos años, y Javier Bardem, español, interpreta a uno de los malvados más inquietantes para los hermanos Coen… Y el Gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, es decir, Terminator, es austríaco… Lo nombro ya para rizar el rizo. Y los he nombrado a todos para subrayar que, cuando es la libertad y la democracia la que impera, el arte produce obras inolvidables.

En fin, que Asghar Farhadi merecía haber recogido su Oscar en persona, que el odio sólo trae odio y que la incultura en el poder sólo provoca el caos. Por eso es muy sano ver películas que lo cuestionen todo, como la última de Farhadi.

Sergio Barce, marzo 2017

ASGHAR FARHADI

ASGHAR FARHADI

 

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LARACHE – COLORES

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LARACHE – foto de Akram Serifi Bouhsina

Larache son muchas cosas: los recuerdos, las vivencias, lo que quedó allí, nuestros abuelos, nuestros padres, nuestra infancia, casi siempre hay algo de felicidad en la retina antigua, una añoranza, una nostalgia, por supuesto una idealización, incluso una ficción. Larache son muchas cosas: la risa, los niños corriendo por la Medina, el viento y las olas erosionando melódicamente Ain Chakka, los partidos en la orilla de la playa, la voz del almuédano posándose con suavidad sobre los tejados igual que las palomas lo hacen en la plaza de la Liberación.

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LARACHE – foto de Itziar Gorostiaga

Larache son muchas cosas: las ausencias y las presencias, el hanan habitando en sus moradas, las colinas de nieve de sus salinas, la plata de sus atunes, el fulgor resplandeciente de las penas y de los gozos, las cruces erguidas en su cementerio recortadas contra el horizonte igual que los minaretes de sus mezquitas, Larache es el eco de nuestras voces, las que se marcharon y las que se quedaron. También es una huella que el mar no puede borrar de la arena, una caricia que se ha escapado sin encontrar la piel sobre la que rozarse.

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LARACHE – foto de Akram Serifi Bouhsina

Larache son muchas cosas: hoy me absorben los colores de sus especias y de sus frutas, y los colores de los ojos de sus mujeres, me absorben el color del río Lucus y el de sus barcas, los colores que aún logran hacernos soñar. Incluso los colores de su derrota y de su misera, los colores de sus ruinas. Me absorben esos colores que son los colores de toda una vida.

Sergio Barce, marzo 2017

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LARACHE – foto de Akram Serifi Bouhsina

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11 DE MARZO – VILAFRANCA DEL PENEDÈS – CANVIEM MENTS PER SALVAR VIDES

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Este próximo 11 de marzo, en el Casal de Vilafranca del Penedès, se pondrá en escena un espectáculo solidario que estará conducido por la actriz Clara Cols, sobre textos de Sandra D. Roig, Antonia J. Corrales, Agnès Piñol, Esteve Miralles, María Reina de la Puebla y, como colofón final a la micro obra sobre integración cultural, también un texto mío sobre refugiados, que escribí inspirándome en la tragedia del niño Aylan Kurdi.

Ana Espallargas, de Cruz Roja, entidad que, junto a Casal de Vilafranca, organiza este evento, me hizo saber que mi texto se leerá en catalán, pues se trata de un espectáculo que combina ambos idiomas, castellano y catalán. 

Me siento muy afortunado de que hayan contado con mi pequeña aportación. Sólo espero que sea todo un éxito, pues la recaudación está destinada a los programas de refugiados de la Cruz Roja / Creu Roja.

Sergio Barce, marzo 2017

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