Archivo de la etiqueta: Ain Chakka

LARACHE – ESTAMPAS DE SU HISTORIA 8

 

Nueva entrega de viejas estampas de principios del pasado siglo en Larache… Las primeras imágenes de la plaza de España, del puerto y de la aduana, la avenida Mohamed V cuando fue la Avenida de la República, primeras imágenes del zoco chico y del Balcón del Atlántico, Auto Radio… También he incluido alguna imagen de Larache tras la guerra civil, que no dejan de tener una sombra siniestra.

Zoco Chico primeras imágenes

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Zoco Chico primeros de s XX

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Medina primeros s XX

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Plaza de España primeras imágenes

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Balcón a principios de siglo

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Barandillo primeros del s XX

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Ain Chakka -

 

El nombre de Ain Chakka proviene de los diferentes manantiales de agua dulce, fresca, ligera y límpida que brotaba de la tierra o surgía entre las rocas situadas más arriba del litoral marino (en àrabe, ain = manantial y chakka = fisura). Desde el Balcón del Atlàntico podíamos ver jóvenes y mujeres, generalmente pobres, lavando la ropa sucia o la lana en aquellos manantiales, pisoteándolas con fuerza y pronunciando constantemente la palabra stuff !!!, stuff !!!.

Un poquito más arriba donde apenas llegaba el agua durante la marea alta, había varias cavernas formadas hace siglos por la acción del oleaje y del viento sobre los acantilados y mucho antes del regreso del mar a su posicion actual. Dentro de aquellas cavernas, podrías encontrarte con mujeres, generalmente de edad más o menos avanzada, sentadas sobre las rocas, con vestidos morunos multicolores, como si fueran unas viejas sirenas que perdieron belleza y atracción. Las llamábamos <harrudas>. Estas vendían unos minutos de placer (agachándose) por varias pesetillas. Al mismo tiempo, dispersaban muchas enfermedades sexualmente transmisibles entre los jóvenes de la ciudad, sobre todo la blenorragia, si no sea la sifilis. Menos mal que no había  SIDA

Más arriba, al norte de Ain Chakka, un poco debajo de la antigua muralla de Larache, se encontraba un pequeño morabito sin tumba, llamado Sidi Buknadel (el  santuario de las Candilejas). Las mujeres lo visitaban continuamente, encendiendo velas o colgando largos trozos de tela de diferentes colores y tejidos, logrando a Dios que satisface uno o varios de sus deseos, entre ellos, casarse pronto o que permanezca el marido fiel o que  obedezca a su mujer sin condiciones algunas.

Mas allá de este morabito y siempre al norte de Ain Chakka, cerca de la entrada del puerto, había una roca <sagrada> siempre blanqueada con cal, llamada Lalla Zouaina (la señora bonita). Unicamente las mujeres se bañaban con la ropa interior en las aguas del mar, situadas alrededor de dicha roca. Y muchas veces les llevaba el mar.

Los visitantes de Ain Chakka fueron los larachenses de distintos barrios: Guebibato, calle Hospital (los dueños por excelencia de la región), Alcazaba, Laghrisa, Bab el Bhar, calle Barcelona, Las Navas, Barrio Nuevo… y de distintas religiones: musulmanes, cristianos y judíos. Era un espacio de recreo, de diversión, de contactos con niños de diferentes barrios, y de esparcimiento. Es allí donde habíamos aprendido a nadar, a saltar (saltos àngel, carpa, mortal) desde las altas rocas, a recalar debajo de la cristalina agua y a tener contacto con el mar y con sus <bichos>.

Una vez terminada la bañada, nos dirigíamos hacia la superficie plana de una de las  rocas para secarse (no había la necesidad de poseer toallas) y para recuperar nuestra ropa. La sorpresa era grande cuando nos enterábamos de que la correa había desaparecido del pantalón, je, je…

Ain Chakka estaba formada de una serie de acantilados y rocas de arenisca calcárea alrededor de agua marina y fondo formado de arena, grava, pedazos de coral, conchas y otros restos de organismos marinos que habían sido transportados por las corrientes y el oleaje hasta la playa. Había varias pozas (llamadas asi debido a su forma de charca rodeada de rocas): la primera poza, la segunda (la màs visitada), la tercera y la cuarta. La playa de las olas venía antes de la primera poza, en dirección de la otra banda.

Ain Chakka, por Ahmed Chouirdi

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Aduana primeros de siglo XX

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entrada al puerto

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Avenida de la República

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Lalla Menana

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Mercado Central primeras imágenes

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Résidence militaire de Larache Auto Radio

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1942 LARACHE SANTA BARBARA

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años 40 -

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años 40

 

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“LARACHE, A TRAVÉS DEL TIEMPO”, UN RELATO DE DRISS SAHRAOUI, CON IMÁGENES DEL VIDEO DE AZIZ BOUHDOUD

DRISS SAHRAOUI

DRISS SAHRAOUI

 Hoy nos embarcamos en uno de esos encantadores recorridos que hace Driss Sahraoui por Larache. Desde hacía un tiempo, se resistía a enviar algo nuevo, pero lo ha hecho al fin para nuestro gozo y disfrute, y ahora reproduzco sus palabras en esta primera entrega de un viaje nostálgico y sentimental por algunas de las calles más conocidas de Larache… He tenido la suerte de que esta misma semana me llegara, a través de mi amigo Pedro Domínguez, un precioso video de otro paisano: Aziz Bouhdoud, y que, además, repasa la misma plaza de España que Driss recrea con sus palabras; estas son las cosas enigmáticas del azar… Distintos amigos confluyendo en un mismo punto, sin que nadie lo haya previsto.

Os invito a este paseo por el tiempo, a este recorrido sentimental por Larache con los recuerdos de Driss Sahraoui y con las imágenes montadas por Aziz Bouhdoud. Un placer.

Sergio Barce, enero 2014

LARACHE,  A TRAVES DEL TIEMPO

(Primera parte) 

Larache, a través del tiempo, ha ido formándose, cambiándose  y mejorándose en urbanización, estructura e infraestructura hasta llegar a su máximo esplendor. Por eso, cada generación ha vivido su época. Sigue leyendo

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AIN CHAKKA, un relato de AHMED CHOUIRDI

Ahmed Chouirdi

Ahmed Chouirdi me ha enviado un delicioso escrito sobre la playa de Ain Chakka. La verdad es que hace una descripción muy detallada, y además refleja perfectamente la evolución, en realidad, la triste evolución de esta parte de Larache, y no puede reprimir su nostalgia por los mejores momentos de esta playa tan singular donde transcurrió su infancia y juventud. Con sinceridad, me parece un testimonio de gran valor, y le agradezco enormemente que haya elegido mi blog para darlo a conocer. Lo que más me motiva, es el hecho de que estos escritos sean la aportación de larachenses de generaciones tan dispares y de creencias diferentes, pero entre todos vamos modelando este cuerpo común que nos une por encima de todo.

Ahora, cuando leáis este relato, sentiréis a veces el olor del mar y las olas batiendo contras las rocas, y si cerráis los ojos, creeréis estar en Ain Chakka, oyendo la voz de Ahmed contando esta historia…

 Sergio Barce, octubre 2012

 AIN CHAKKA

Quería poner, a mi vez, mi modesto granito de arena para conservar la historia de Larache trayendo a la memoria algo sobre la playa más popular de nuestro querido pueblo: Ain Chakka

El nombre de Ain Chakka proviene de los diferentes manantiales de agua dulce, fresca, ligera y límpida que brotaba de la tierra o surgía entre las rocas situadas más arriba del litoral marino (en àrabe, ain = manantial y chakka = fisura). Desde el Balcón del Atlàntico podíamos ver jóvenes y mujeres, generalmente pobres, lavando la ropa sucia o la lana en aquellos manantiales, pisoteándolas con fuerza y pronunciando constantemente la palabra stuff !!!, stuff !!!.

Ain Chakka estaba formada de una serie de acantilados y rocas de arenisca calcárea alrededor de agua marina y fondo formado de arena, grava, pedazos de coral, conchas y otros restos de organismos marinos que habían sido transportados por las corrientes y el oleaje hasta la playa. Había varias pozas (llamadas asi debido a su forma de charca rodeada de rocas): la primera poza, la segunda (la màs visitada), la tercera y la cuarta. La playa de las olas venía antes de la primera poza, en dirección de la otra banda.

Un poquito más arriba donde apenas llegaba el agua durante la marea alta, había varias cavernas formadas hace siglos por la acción del oleaje y del viento sobre los acantilados y mucho antes del regreso del mar a su posicion actual. Dentro de aquellas cavernas, podrías encontrarte con mujeres, generalmente de edad más o menos avanzada, sentadas sobre las rocas, con vestidos morunos multicolores, como si fueran unas viejas sirenas que perdieron belleza y atracción. Las llamábamos <harrudas>. Estas vendían unos minutos de placer (agachándose) por varias pesetillas. Al mismo tiempo, dispersaban muchas enfermedades sexualmente transmisibles entre los jóvenes de la ciudad, sobre todo la blenorragia, si no sea la sifilis. Menos mal que no había  SIDA

Más arriba, al norte de Ain Chakka, un poco debajo de la antigua muralla de Larache, se encontraba un pequeño morabito sin tumba, llamado Sidi Buknadel (el  santuario de las Candilejas). Las mujeres lo visitaban continuamente, encendiendo velas o colgando largos trozos de tela de diferentes colores y tejidos, logrando a Dios que satisface uno o varios de sus deseos, entre ellos, casarse pronto o que permanezca el marido fiel o que  obedezca a su mujer sin condiciones algunas.

Mas allá de este morabito y siempre al norte de Ain Chakka, cerca de la entrada del puerto, había una roca <sagrada> siempre blanqueada con cal, llamada Lalla Zouaina (la señora bonita). Unicamente las mujeres se bañaban con la ropa interior en las aguas del mar, situadas alrededor de dicha roca. Y muchas veces les llevaba el mar.

Los visitantes de Ain Chakka fueron los larachenses de distintos barrios: Guebibato, calle Hospital (los dueños por excelencia de la región), Alcazaba, Laghrisa, Bab el Bhar, calle Barcelona, Las Navas, Barrio Nuevo… y de distintas religiones: musulmanes, cristianos y judíos. Era un espacio de recreo, de diversión, de contactos con niños de diferentes barrios, y de esparcimiento. Es allí donde habíamos aprendido a nadar, a saltar (saltos àngel, carpa, mortal) desde las altas rocas, a recalar debajo de la cristalina agua y a tener contacto con el mar y con sus <bichos>.

Una vez terminada la bañada, nos dirigíamos hacia la superficie plana de una de las  rocas para secarse (no había la necesidad de poseer toallas) y para recuperar nuestra ropa. La sorpresa era grande cuando nos enterábamos de que la correa había desaparecido del pantalón, je, je…

Como pequeños, nos gustaba mucho explorar la fauna marina de Ain Chakka en períodos de marea baja: saltar sobre las rocas, explorar animales adornadas de conchas  en forma de sombreros chinos, de almejas, caracoles,   de atrapar cangrejos, sacándoles de sus refugios utilizando dos pinchos, contemplar pececillos, erizos y gambas en las cubetas donde el agua del mar persiste aun en mareas muy bajas (les llaman marmitas del gigante y son formadas por la acción mecánica giratoria  de la fuerza de las olas sobre las superficies rocosas).

Para ir a Ain Chakka teníamos que saltar sobre el Balcón del Atlàntico y tomar una de las cuestas demasiado inclinadas, situada entre la densa vegetación y la basura, frenando de vez en cuando para mantenernos en equilibrio. Una densa nube de polvo se levantaba alrededor de nuestros piés.

Teníamos poco interés de ir a la otra banda, Cuando decidíamos ir, lo hacíamos nadando, dominando las corrientes marinas para ganar el precio del bote.

A mediados de los años 50, Ain Chakka era visitada por niños y jóvenes descendientes de zonas desfavorecidas de la periferia de Larache. Como el bañador era para aquellos una cosa de lujo, se contentaban de bañarse <en pelota>, lo que daba a Ain Chakka el aspecto de una playa de nudistas, pese a su proximidad del Balcón del Atlàntico.

Ain Chakka, sobre todo en los finales de los años 60 y principios de los 70, era un verdadero ecosistema en perfecta armonía, donde convivía toda clase de animales: invertebrados (anémonas de todo color, moluscos, estrellas del mar, erizos del mar, cangrejos ermitaños, cangrejos de roca o chivatos, pulpos, medusas…), y vertebrados (morenas, raya manta y otras especies de peces…) con vegetales, como algas rojas, verdes, pardas…etc. y con su medio ambiente fisico.

A partir de los años 70, la explotación excecsva de cangrejos y de mejillones por los habitantes de Larache –sobre todo los niños que cazaban y luego vendian cangrejos  hervidos en agua caliente sobre pequeñas mesas en la Medina- había reducido considerablemente los individuos de estas dos especies marinas. Después viene la evacuación de las aguas usadas sin ser sometidas a ningún tratamiento, sobre todo en la region sur, en dirección de la playa del Matadero. Muchas especies sufrieron un evidente retroceso. Pero la verdadera catástrofe vino cuando las autoridades de Larache, decidieron construir un puerto natural en Ain Chakka, debido a la localización geográfica y estratégica de esta última, y que podria ser, según ellas, una extensión natural del puerto actual. La primera y última decisión tomada era la de bombardear Ain Chakka con fuertes explosivos con el fin de disminuir el volumen de los acantilados y rocas. Como consecuencia de esta decisión: Ain Chakka desaparece definitivamente del mapa de Larache, con su flora, su fauna, sus pozas y su legendaria belleza.

Ain Chakka es para nosotros como un bonito sueño.

AHMED  CHOUIRDI

Ahmed Chouirdi nació el 14 de Junio de 1942 en el barrio de Alkazaba, de Larache, como su padre, y mucho antes su abuelo, así que sus raíces larachenses son profundas… Me cuenta Chouirdi que estudió la primaria en la Escuela Moulay Abdeslam, cerca del puerto. El 1er ciclo de secundaria en el Instituto de Enseñanza Media de Larache, el 2° ciclo en el Instituto Qadi AYad de Tetuán. Después de preparar el fin de bachillerato en los HH. Maristas (promoción de Tiyani Ait Salem, Hayani, Ben Moussa, Saharaoui, Manolo, Julio Lucio, Ramos y compañía en 1962) y de asistir a cursos masivos con Julián Aixelá, obtuvo la baccalauréat con la comisión del Distrito Universitario de Ceuta. Después marchó a Rabat donde estudió en la Facultad de Ciencias y en la Escuela Normal Superior, y en Rabat entró en la función pública, y luego en Salé, como profesor de Enseñanza Secundaria y profesor formador en los Centros de Formación de Institutores en Rabat y Meknés. Más tarde, entró en el Servicio Central del Ministerio de Educación Nacional como jefe de servicio de Programas y Material Didáctico.

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