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EL VIAJANTE (Forushande, 2016) de ASGHAR FARHADI

El viajante (Forushande) del realizador iraní Asghar Farhadi ha obtenido el Oscar a la mejor película de habla no inglesa.

EL VIAJANTE cartel

Confieso que he ido al cine a ver este film con cierta reticencia. La razón era que, de su anterior filmografía, tanto Nader y Simin, una separación (Jodaeiye Nader az Simin, 2011) como El pasado (Le passé, 2013), me habían parecido películas maravillosas, y el hecho de que se le hubiera concedido el Oscar a su última cinta me hacía presagiar que, tal vez, Farhadi había cedido a un cine más comercial o más del gusto de los académicos americanos. Me equivoqué.

En cuanto la historia comenzó a andar, me di cuenta de que me zambullía una vez más en el mundo personal e íntimo de Asghar Farhadi, y de que no sólo era fiel a sí mismo sino también a quienes nos declaramos seguidores incondicionales de su cine.

el viajante

Shahab Hosseini y Taraneh Alidoosti en El viajante

Como en todas sus películas, priman tres cosas: una puesta en escena primorosa, sencilla, pero muy eficaz, unos actores bendecidos por algún benévolo djinn, y un guión sin fisuras. Y así es: volvemos a los entornos pequeños, a un micromundo que se desarrolla en una familia, y eso supone ya de por sí que el drama pueda surgir de manera espontánea, todo esto aderezado con un inteligente juego paralelo con la representación teatral de la obra de Arthur Miller Muerte de un viajante (Death of a salesman) en la ciudad iraní donde se desarrolla la película. El matrimonio protagonista es también el protagonista de la obra teatral. Es un ardid que permite avanzar en la historia real y en la trama que se ensaya y se representa con escasa fortuna en una pequeña sala, igual que sus existencias avanzan a trompicones por hechos que les hacen cambiar de vida sin que puedan hacer nada para evitarlo.

Los actores son excelentes. No sé de dónde los sacará Farhadi, pero los exprime hasta sacar lo mejor de ellos. Si Shahab Hosseini (que por este papel obtuvo la Palma al mejor actor en el Festival de Cannes) y Taraneh Alidoosti clavan sus personajes, el de un matrimonio que, de pronto, ve cómo su mundo se desmorona alrededor, a mí, personalmente, me conmueve más el actor que interpreta al agresor (no puedo decir mucho más, porque desvelaría parte de la trama y de la intriga, que también la hay), un veterano que me conmueve hasta la compasión.

EL VIAJANTE 2

Escena de El viajante

Farhadi juega con nuestros sentimientos: hay traición, hay humillación, hay venganza. El concepto del honor mancillado en la sociedad iraní (extensible a otros países de confesión musulmana) está perfectamente trazado. El personaje del marido, que se siente humillado por lo sucedido a su esposa, lleva su concepto del honor hasta límites insoportables. Farhadi hace que sintamos simpatía por él, que nos solidaricemos con el marido, pero poco a poco esa sensación va cambiando y es el agresor quien, en un momento dado, pasa a convertirse en la nueva víctima. Sin duda, como hace siempre, Asghar Farhadi sabe cómo meter los dedos en la estructura familiar y social iraní, y muestra sin pudor sus miserias.

La historia está tan bien trazada, dibujada y llevada que, durante las dos horas largas que dura esta película, uno se siente dentro del drama, y es que, cuando el cine es buen cine, uno acaba por vivirlo. Estamos, pues, ante una película brillante.

Por supuesto, no puedo evitar entrar en lo sucedido en la ceremonia de los Oscar con este premio en concreto.

Vivimos en un mundo extraño. Los populismos baratos están asaltando el poder. Asghar Farhadi, a través de su cine, ha dado desde siempre una lección de independencia y de visión crítica de la vida, es decir, cumple con el objetivo de todo buen creador. Por tanto, Farhadi es, sin ninguna duda, un artista indiscutible por su calidad y por su valor humano, alguien comprometido, y que se ha enfrentado al poder establecido. Sin embargo, Donald Trump, esa especie de hamburguesa parlante, ha conseguido algo inaudito: que gracias a su política migratoria anti islamista y xenófoba, alguien como Farhadi, un hombre que lucha por la libertad, no haya podido acudir a recoger su Oscar. En su lugar, el director envió a dos irano-estadounidenses: a Anousheh Ansari y a Firouz Naderi, una ingeniera y un científico vinculados a la NASA. Es decir, inteligencia frente a fuerza bruta, y le ha dado una lección de saber estar y no estar.

Tal vez Trump olvida que los hermanos Warner, Louis B. Mayer, Billy Wilder, Erich Von Stroheim, Cary Grant, Alfred Hitchcock, Charles Chaplin, Marléne Dietrich, Rouben Mamoulian, Ernst Lubitsch, Greta Garbo, Frank Capra, Kirk Douglas, Elia Kazan, Fred Zinnemann, Yul Brynner, Mike Nichols, Audrey Hepburn, Jean Negulesco, Fritz Lang… por nombrar sólo unos cuantos clásicos, de los cientos que hicieron de Hollywood la meca del cine y luego  ya más recientes también los hay y muchos (Max Von Sydow, Nicole Kidman, Salma Hayek, Charlize Theron, Alfonso Cuarón, González Iñárritu, Mads Mikkelsen…), todos ellos emigraron a Estados Unidos, una gran mayoría huyendo del fascimo, del nazismo o de otros sistemas autoritarios, y también otros de la miseria, para crear o participar en películas que son paradigmáticas del cine yankee. Gracias a estos nombres existen Con faldas y a lo loco, Avaricia y El crepúsculo de los dioses, Encadenados y Con la muerte en los talones, y Psicosis, El gran dictador, La Venus rubia, El signo del Zorro, Ninotchka y Margarita Gautier, Qué bello es vivir, Espartaco, La ley del silencio, Solo ante el peligro,  El rey y yo, El graduado, Sabrina y Vacaciones en Roma, Cómo casarse con un millonario, Los sobornados y Deseos humanos… Daniel Day-Lewis, irlandés, ha sido Lincoln para Steven Spielberg, y Anthony Hopkins, inglés, fue Nixon para Oliver Stone. Christoph Waltz, austríaco-alemán, se lleva los papeles con los mejores diálogos de los últimos años, y Javier Bardem, español, interpreta a uno de los malvados más inquietantes para los hermanos Coen… Y el Gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, es decir, Terminator, es austríaco… Lo nombro ya para rizar el rizo. Y los he nombrado a todos para subrayar que, cuando es la libertad y la democracia la que impera, el arte produce obras inolvidables.

En fin, que Asghar Farhadi merecía haber recogido su Oscar en persona, que el odio sólo trae odio y que la incultura en el poder sólo provoca el caos. Por eso es muy sano ver películas que lo cuestionen todo, como la última de Farhadi.

Sergio Barce, marzo 2017

ASGHAR FARHADI

ASGHAR FARHADI

 

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“YO SOY ESPARTACO” (I AM SPARTACUS!, 2012) UN LIBRO DE KIRK DOUGLAS

En 1960 se estrena una película mítica: Espartaco (Spartacus) dirigida por Stanley Kubrick, y protagonizada y producida por Kirk Douglas.

El 1 de abril de 2011 escribí en este blog un artículo dedicado a Kirk Douglas, que titulé: Sólo nos queda el viejo esclavo Espartaco. El artículo lo terminaba con una frase: Yo soy Espartaco.

Ahora, tres años después, con 97 años de edad, ese viejo esclavo publica un precioso libro al que titula precisamente Yo soy Espartaco (I am Spartacus!), en el que cuenta cómo se gestó aquella película que vi por primera vez en la sala Palacio del Cine, en Málaga, y que fue quizá una de las que más me han impactado.

YO SOY ESPARTACO portada

Muy bien escrito, la sabiduría que otorga la edad impregna cada uno de los recuerdos de Kirk Douglas, y todo eso convierte este libro en una pequeña joya para cualquier amante del cine. Pero también pera cualquier amante de la libertad y de la creación sin censuras. Es de los que se leen de un tirón.

DALTON TRUMBO

DALTON TRUMBO

Dalton Trumbo fue el guionista de esta historia basada en la vida real de un esclavo que se sublevó contra Roma, y que estuvo a punto de acabar con aquel imperio. Es, por supuesto, un canto a la libertad, y si su tema asustaba a los más conservadores, por muy defensores de la democracia que se declararan, más aún les aterraba que el autor del guión fuera alguien que había pertenecido o que había simpatizado con el Partido Comunista. Visto con los años, todo parece una locura, y Kirk Douglas así lo percibe.

Reparto de ESPARTACO: John Gavin, Joanna Barnes, Tony Curtis, Kirk Douglas, Jean Simmons, Laurence Olivier, Peter Ustinov, Nina Foch, John Dall y Charles Laughton

Reparto de ESPARTACO: John Gavin, Joanna Barnes, Tony Curtis, Kirk Douglas, Jean Simmons, Laurence Olivier, Peter Ustinov, Nina Foch, John Dall y Charles Laughton

Contra vienta y marea, este actor, que nos ha regalado interpretaciones inolvidables durante su larga carrera, luchó para que Dalto Trumbo, el mejor guionista de la época, apareciera en los títulos de crédito, y salió victorioso de su empeño. Como también salió airoso en cada una de sus decisiones: que el director que comenzó la película, Anthony Mann, fuera sustituido por Stanley Kubrick; que el guión de Howard Fast no fuera el elegido; que Laurence Olivier, Charles Laughton y Peter Ustinov formaran parte del espectacular reparto de la película… También sufrió pequeñas derrotas, pero tenía un espíritu vencedor e indomable, que igualmente admiro de él, y las sorteó con habilidad.

Es un relato sobre el tesón, y sobre la libertad de expresión, de creación y de conciencia. Yo soy Espartaco contiene muchas cosas en pocas páginas. Si descubrir cómo se gestó y cómo se rodó la película es sumamente interesante, Kirk Douglas, además, va aliñando la narración con anécdotas, recuerdos y detalles que uno agradece en cada capítulo, lo hace más cercano y más vivo.

KIRK DOUGLAS como Espartaco

KIRK DOUGLAS como Espartaco

Desde esa locura que fue tener a dos guionistas trabajando a la vez: por un lado, Howard Fast, que adaptaba su libro sobre Espartaco para el cine, pero que sólo conseguía crear un guión aburrido y espantoso; y, por otro, Dalton Trumbo, escribiendo en la clandestinidad, para que el proyecto no se viniera abajo si las grandes productoras se enteraban que era realmente este apestado incluido en las listas negras el que estaba tras el proyecto; hasta los detalles de aquella triste y desoladora cena en la casa de Laurence Olivier y Vivien Leigh, donde Kirk Douglas y el resto de los invitados asisten a uno de los ataques de demencia de la actriz que dejaban hundido a Olivier…

KIRK DOUGLAS con STANLEY KUBRICK en el rodaje de Espartaco

KIRK DOUGLAS con STANLEY KUBRICK en el rodaje de Espartaco

Desde ese momento de tensión en el que Kirk Douglas acorrala, montado a caballo, a Stanley Kubrick, intimidándolo así hasta que consigue que éste le jure que va a incluir una de las escenas más recordadas de la película y que el director se negaba a mantener en el montaje; hasta cómo Jean Simmons es finalmente contratada para encarnar a la esclava Varinia después de tener que despedir a la actriz alemana Sabina Bethan. Fascinante leer toda esa rocambolesca historia.

Hay una escena en la película que fue, con otras, censurada en su momento. Es aquella en la que el pretor Marco Licinio Craso (Laurence Olivier) y su criado esclavo Antonino (Tony Curtis) hablan mientras el primero se baña. Su conversación es metafórica, pero cargada de sentido erótico y, obviamente, homosexual… Por supuesto, el imperante código moral americano de la época no podía tolerar tamaña escena, y fue cortada en el montaje. Años después, cuando se restauró la película, esa escena, junto a otras, se recuperó y se volvió a añadir en la cinta. Pero es Kirk Douglas quien realmente lo puede contar mejor:

“Regreso de nuevo para tomar aire, esta vez para quedarme. Ha sido muy difícil escribir de algo que sucedió hace más de medio siglo. Uno se sorprende de la cantidad de cosas que ha olvidado y queda fascinado cuando revisa documentos durante la investigación y descubre los millares de detalles que hay implicados en la realización de una película. Es un proceso interesante.
Cuando me senté a escribir este libro, vi Espartaco de principio a fin por primera vez desde 1960. Vi a un joven plantado en la pantalla. Yo era una persona muy distinta hace cincuenta años. No se puede uno imaginar los cambios que se producen en un ser humano cuando envejece. Me sorprendió lo distinto que era en aquella época y, seguramente fue eso lo que me ayudó a hacer Espartaco.
(…) Lo que Espartaco realmente hizo pedazos fue la <lista de la hipocresía>. Muchos guionistas incluidos en ella estuvieron trabajando durante aquella espantosa época; lo único que sucedía es que no podían decírselo a nadie. También tuvieron que aceptar unos salarios que representaban una minúscula parte de lo que ganaban utilizando su nombre real. Imaginen qué efecto causa eso en un hombre; sobre todo, en un hombre dedicado a la creación. Dalton Trumbo me dijo: <Kirk, gracias por devolverme mi nombre>.

TONY CURTIS y LAURENCE OLIVIER en la escena censurada de Espartaco

TONY CURTIS y LAURENCE OLIVIER en la escena censurada de Espartaco

(…) …Poco después del estreno de la película, los veinte años de matrimonio de Laurence Olivier con Vivien Leigh llegaron a su fin, gracias a Dios. Unos cuantos meses más tarde, Larry (Olivier) y Joan Plowright se fugaron a Connecticut. Tuvieron tres hijos y siguieron felizmente casados hasta que Larry murió, en 1989.
En 1991 descubrimos que la escena eliminada de <las ostras y los caracoles> seguía guardada en las cámaras acorazadas de Universal. El problema era que la pista de sonido era inservible. Tony Curtis vino y volvió a grabar sus frases de Antonino más de treinta años después de que se grabaran originalmente. Con mucha inteligencia e imaginación, Joan Plowright propuso que tal vez pudiéramos pedir a Anthony Hopkins que dijera las frases de su difunto esposo, pues Hopkins era capaz de hacer una imitación soberbia de Olivier. De manera que ahora, cuando Craso explica a Antonino que <el gusto no es lo mismo que el apetito>, la voz que oímos hablar es la de sir Anthony Hopkins. Hizo una labor increíble. Escuchen atentamente a Olivier en las otras escenas, apuesto a que no aprecian la diferencia”.

KIRK DOUGLAS y JEAN SIMMONS en Espartaco

KIRK DOUGLAS y JEAN SIMMONS en Espartaco

Tan atractivo resulta al lector seguir las peripecias de Kirk Douglas para lograr que Dalton Trumbo pudiera aparecer finalmente en los títulos de crédito por derecho propio como autor del guión, como fascinante resulta asistir a la batalla que se desató entre esta producción y la que a la vez se estaba intentando poner en pie con Yul Brynner y Anthony Quinn a la cabeza de The Gladiators, que iba a dirigir Martin Ritt. Un film que también se basaba en el esclavo rebelde y que amenazaba con echar por tierra todo el esfuerzo que Kirk Douglas había desplegado con su proyecto. Las artimañas que empleaban ambos bandos son fascinantes y asombrosas.

Muy sabrosas las palabras que Kirk Douglas dedica al dictador general Franco y a su esposa Carmen Polo, a consecuencia de las escenas que tuvieron que ser filmadas en España… Y curiosas las anécdotas que relata sobre su relación con su mujer, o las que tienen que ver con Frank Sinatra, con Burt Lancaster, o la del día en el que John F. Kennedy fue al cine a ver Espartaco…

En cualquier caso, tras leer lo que Kirk Douglas escribe sobre lo ocurrido con esta película y el ambiente político que rodeaba el rodaje, uno saca la conclusión de que la mezquindad, la censura, el recorte de libertades, parece que es consustancial a los conservadores (Kirk Douglas no oculta en ningún momento lo que piensa de los republicanos de su país), que, aunque se declaren muy democráticos, no parecen estar dispuestos a dejar que los demás puedan gozar de demasiadas libertades (no hay que irse a USA para comprobarlo: ahí tenemos la recién aprobada ley mordaza en España) y se empeñan una y otra vez en recortarlas. Suerte que siempre hay alguien como Kirk Douglas, alias Espartaco, para poner su granito de arena contra la sinrazón.

En fin, que Yo soy Espartaco es una delicia, y que probablemente este libro, muy bien editado por Capitán Swing, es de los que se quedan en la memoria, de esos que dejan un buen sabor de boca. Un libro de cine. Por todo esto, quizá, se lo regalé a un buen amigo.

Sergio Barce, diciembre 2014

KIRK DOUGLAS

KIRK DOUGLAS

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ESPARTACO (SPARTACUS, 1960)

SPARTACUS 1

Espartaco (Spartacus, 1960). Habré visto esta cinta más de treinta veces. Y no exagero. Maravillosa. Soy admirador de Kirk Douglas, el hijo del trapero, y de Dalton Trumbo, que siempre me pareció el hombre más valiente. Este artículo de Elsa Fernández-Santos publicado hoy en El País me los trae de regreso, y confirma todo lo que digo… Y quiero hacerme con ese libro de Kirk Douglas en cuanto salga a la venta… Necesito alimentarme con gente que merezca la pena. Gente de una pasta que ya es muy difícil de ver. Gente a la que admiro profundamente.
                                                                   Sergio Barce, agosto 2014

El enlace a El País para leer el artículo que reproduzco más abajo es:

http://cultura.elpais.com/cultura/2014/08/07/actualidad/1407435018_563616.html

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ELI WALLACH, UN ACTOR

VIDAS REBELDES - 1961 - FRANK TAYLOR, HENRY MILLER, ELI WALLACH, JOHN HUSTON, CLARK GABLE, MARILYN MONROE Y MONTGOMERY CLIFT

VIDAS REBELDES – 1961 – FRANK TAYLOR, HENRY MILLER, ELI WALLACH, JOHN HUSTON, CLARK GABLE, MARILYN MONROE Y MONTGOMERY CLIFT

El pasado 24 de junio, falleció el actor Eli Wallach. Tenía ya 98 años, pero seguía en la brecha. Admirable.
Mi primer recuerdo de Eli Wallach se confunde entre dos de sus trabajos más memorables: su personaje de Caldera, en Los 7 magníficos (The magnificent seven, 1960) de John Sturges , y el de Tuco en El bueno, el feo y el malo (Il buono, il brutto, il cattivo, 1966) de Sergio Leone. Dos villanos, pero muy diferentes.
Su papel en el primero de estos films, es el de un malhechor con todas las de la ley: malencarado, vil, despiadado y cruel… No es un papel demasiado largo, pero siempre está presente en toda la cinta. Todos hablan de Caldera, todos temen a Caldera. Por esa misma razón, pasa a ser misteriosamente uno de los protagonistas. Y su papel lo borda, y se hace inolvidable. Pero, claro, enfrente tiene a los buenos: Yul Brynner, Steve McQueen, James Coburn, Charles Bronson… así, hasta siete magníficos, y, claro, nada podía hacer ante estos pistoleros que vienen a defender a unos pobres campesinos. El destino de Caldera estaba escrito.

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Cuaderno de cine: SÓLO NOS QUEDA EL VIEJO ESCLAVO ESPARTACO

Kirk Douglas es Espartaco

Tras la muerte de Elizabeth Taylor (que era algo más joven), pensé que de aquel grupo de actores extraordinarios nacidos alrededor del año 15 ya sólo queda con vida Kirk Douglas. Mi memoria cinéfila está poblada de decenas de films protagonizados por este grupo irrepetible, mítico, de películas asociadas irrenunciablemente a sus protagonistas y que son casi de obligatorio visionado. Y si no, ahí va una muestra:

BURT LANCASTER (1913-1994) con “FORAJIDOS” (The killers, 1946), “EL TEMIBLE BURLON » (The Crimson pirate, 1952), «DE AQUÍ A LA ETERNIDAD” (From here to eternity, 1953) “APACHE » (1954) , «EL FUEGO Y LA PALABRA” (Elmer Gantry, 1960),  “EL HOMBRE DE ALCATRAZ” (Birdman of Alcatraz, 1962), “EL GATOPARDO” (Il gatopardo, 1963) o “ATLANTIC CITY USA” (1980).

Burt Lancaster como Elmer Gantry (El fuego y la palabra)

Gregory Peck es el capitán Ahab de Moby Dick

GREGORY PECK (1916-2004) y “DUELO AL SOL” (Duel in the sun, 1946),  “EL PROCESO PARADINE” (The Paradine case, 1948),  “EL HIDALGO DE LOS MARES” (Capitan Horatio Homblower, 1951),  “EL MUNDO EN SUS MANOS” (The World in his arms, 1952),  “VACACIONES EN ROMA” (Roman holiday, 1953),  “MOBY DICK” (1956), “HORIZONTES DE GRANDEZA” (The big country, 1958),  “MATAR A UN RUISEÑOR” (To kill a Mockingbird, 1962),  “YO VIGILO EL CAMINO” (I walk the line, 1970) o  “GRINGO VIEJO” (Old gringo, 1989).

RICHARD WIDMARK (1914-2008) y “EL BESO DE LA MUERTE” (Kiss of dead, 1947), “CIELO AMARILLO” (Yellow sky, 1948),  “PANICO EN LAS CALLES” (Panic in the streets, 1950),  “DESAFIO EN LA CIUDAD MUERTA” (The law and Jake Wade, 1958),  “DOS CABALGAN JUNTOS” (Two ride together, 1961), “VENCEDORES O VENCIDOS” (Judgement of Nuremberg, 1961),  “EL GRAN COMBATE” (Cheyenne Autum, 1964) o “MADIGAN” (1968).

Richard Widmark es Madigan

Sterling Hayden es Johnny Guitar

STERLING HAYDEN (1916-1986) que protagonizó “LA JUNGLA DE ASFALTO” (The asfalt jungla, 1950), “JOHNNY GUITAR” (1954), “ATRACO PERFECTO” (The killings, 1956),  “¿TELEFONO ROJO? VOLAMOS HACIA MOSCU” (Dr.Strangelove, 1963) o “EL PADRINO” (The Godfather, 1972).

WILLIAM HOLDEN (1918-1981) que fue el actor de “EL CREPUSCULO DE LOS DIOSES” (Sunset Boulevard, 1950),  “TRAIDOR EN EL INFIERNO” (Stalag 17, 1953),  “SABRINA” (1954), “LA COLINA DEL ADIOS” (Love is a many splendored, 1955), “PICNIC” (1956),  “EL PUENTE SOBRE EL RIO KWAI” (The bridge over the River Kwai, 1957),  “GRUPO SALVAJE” (The wild bunch, 1969) o “FEDORA”(1978).

William Holden es Pike Bishop en Grupo salvaje

Robert Mitchum es Harry Powell en La noche del cazador

ROBERT MITCHUM (1917-1997) que protagonizó “RETORNO AL PASADO” (Out of the past, 1947),  “CARA DE ANGEL” (Angel face, 1952), “RIO SIN RETORNO” (River of no return, 1954),  “LA NOCHE DEL CAZADOR” (The night of the hunter, 1955),  “EL CABO DEL TERROR” (Cape fear, 1961),  “ELDORADO” (1966),  “YAKUZA” (The Yakuza, 1975), “ADIOS, MUÑECA” (Farewell, my lovely, 1975) o “EL HOMBRE MUERTO” (Dead man, 1995).

ANTHONY QUINN (1915-2001) que actuó en “VIVA ZAPATA!” (1952),  “LA STRADA” (1954),  “LOS DIENTES DEL DIABLO” (The savage innocents, 1960),  “BARRABÁS” (Barabbas, 1962), “ZORBA, EL GRIEGO” (Zorba the Greek, 1964),  “VIENTO EN LAS VELAS” (A high wind in Jamaica, 1965), “LAS SANDALIAS DEL PESCADOR” (The shoes of the fisherman, 1968) o “LA HERENCIA FERRAMONTI” (L´eredita Ferramonti, 1975).

Anthony Quinn es Zorba el griego

Yul Brynner es Chris en Los 7 magníficos

YUL BRYNNER (1915-1985) que hizo “EL REY Y YO” (The King and I, 1956), “LOS DIEZ MANDAMIENTOS” (The ten commandments, 1956), “LOS HERMANOS KARAMAZOV” (The brothers Karamazov, 1958), “LOS SIETE MAGNIFICOS” (The magnificent seven, 1960), “TARAS BULBA” (1962) o “ALMAS DE METAL” (Westworld, 1973).

Todos ellos han desaparecido. El último Richard Widmark en 2008, que se marchó tan reservadamente como fue su vida.

Kirk Douglas es Van Gogh en El loco del pelo rojo

Pero ahí está Kirk Douglas, aún nos queda KIRK DOUGLAS (1916), protagonista de  “EL IDOLO DE BARRO (Champion, 1949), “BRIGADA 21” (Detective store, 1951), “CAUTIVOS DEL MAL” (The nad and the beautiful, 1952), “ULISES (Ulysses, 1954), “20.000 LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO” (20.000 leagues under the sea, 1954), “EL LOCO DEL PELO ROJO” (Lust for life, 1956), “SENDEROS DE GLORIA” (Paths of Glory, 1957), “LOS VIKINGOS” (The Vikings, 1958), “EL ULTIMO TREN DE GUN HILL” (Last train from Gun Hill, 1959), “ESPARTACO” (Spartacus, 1960), “DOS SEMANAS EN OTRA CIUDAD” (Two weeks in another town, 1962),  “EL COMPROMISO” (The arrangement, 1969) o “EL DIA DE LOS TRAMPOSOS” (There was a Crocked man, 1970), y se mantiene ahí como testigo de esta generación que nos ha regalado escenas imborrables.

Jean Simmons & Kirk Douglas en Espartaco

Me pregunto qué se le pasará por la cabeza a alguien como él. Amigo íntimo de Burt Lancaster y de Jean Simmons, también recientemente desaparecida, con quienes coprotagonizó varias películas, Douglas asistió a la última entrega de los Oscar, y verle en el escenario me causó una extraña sensación de congoja. Le recordaba pleno, lleno de energía, dirigiendo a los esclavos como el rebelde Espartaco o ágil y atlético en “Los vikingos”, siempre lleno de fuerza, irradiando una energía que algunos criticaban porque le hacía sobreactuar. Yo nunca lo creí, simplemente ocurría que tenía tantas ganas de interpretar, de triunfar, de comerse el mundo, que Kirk Douglas traspasaba las pantallas. Pero ahí, en el escenario de la entrega de los Oscar, lo habría abrazado para darle las gracias por tantos buenos ratos de cine magistral, por todos y cada uno de sus personajes, pero también por el de todos esos compañeros de generación que he nombrado. Parecía que estaba a punto de desvanecerse mientras entregaba la estatuilla, que se desharía como polvo. Cerré los ojos, porque prefiero recordarlo como Ulises, navegando por el Boreas, luchando contra Polifemo… Precioso homenaje el que le hizo Tornatore en su film “Cinema Paradiso”.

Yo no sé cómo homenajearle, quizá por eso lo haga con este pequeño artículo, ahora que aún sigue vivo. Y vuelvo a preguntarme, qué pensará alguien como él al verse en sus viejas películas, cuando irradiaba toda aquella fuerza, mientras  que todo se va apagando inexorablemente a su alrededor… Ahora que recuerdo, también nos queda Lauren Bacall (sí, algo más joven, pero es la Bacall). Y Eli Wallach (1915), que no fue una estrella como todos ellos, pero que fue Caldera en “Los siete magníficos” y Tuco en “El bueno, el feo y el malo”. Quedan estelas… Pero yo soy Espartaco. ¡Yo soy Espartaco!

Lauren Bacall & Kirk Douglas en Diamonds, film de 1999

Sergio Barce, abril 2011

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