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LARACHE – ESTAMPAS DE SU HISTORIA 9

Seguimos con las viejas estampas de principios del pasado siglo en Larache… Esta es ya la página 9.

Volvemos a encontrar nuevas imágenes de la plaza de España, con el desembarco y desfile de tropas, del puerto en construcción, del Zoco Chico, un sello de correos dedicado a Larache, algo de publicidad…

Las he tomado de las páginas de Houssam Kelai, Radio Larache, Hassan Zouber, HHH, Manolo Alarcón y de otros paisanos.

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BOXEO en Larache

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Aeródromo

Posiblemente el aeródromo de Auámara

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aeródromo de Auámara

Aeródromo de Auámara – Larache

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Afueras de Larache

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BALCÓN ATLÁNTICO 2

BALCÓN ATLÁNTICO

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BALCÓN ATLÁNTICO y autobús de La Escañuela

BALCÓN ATLÁNTICO y autobús de La Escañuela

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RÁPIDO AUTOBUSES Hassan Zouber

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calle Chinguiti

calle Chinguiti y el Teatro España

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CASTILLO DE LA CIGÜEÑA

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CUARTEL ARTILLERÍA

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SELLO Larache

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JARDIN DE LAS HESPÉRIDES

JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES

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LARACHE Hospital de la Cruz Roja - Radio Larache

Hospital Cruz Roja

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Medina

LA MEDINA

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RÁPIDO ALGECIRAS

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PLAZA ESPAÑA 1

PLAZA DE ESPAÑA

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PLAZA ESPAÑA desfile militar

TROPAS EN LA PLAZA DE ESPAÑA

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PLAZA ESPAÑA

PLAZA DE ESPAÑA

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PUERTO trabajos

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ZOCO CHICO 2

ZOCO CHICO

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ZOCO CHICO 3

ZOCO CHICO

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ZOCO CHICO 4

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LARACHE – ESTAMPAS DE SU HISTORIA 1

NAVEGANDO POR EL RIO LUCUS

NAVEGANDO POR EL RIO LUCUS

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TRABAJOS EN EL PUERTO DE LARACHE

TRABAJOS EN EL PUERTO DE LARACHE

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LARACHE 1928 - PUERTO

LARACHE 1928 – PUERTO

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LARACHE - PUENTE DE BARCAS

LARACHE – PUENTE DE BARCAS

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LARACHE

Al otro lado del Lucus

la orilla es verde y lleva azahar,

reposa entre naranjos esparciendo

el aroma del néctar

o la pulpa jugosa que habitó el fruto.

Sobre el mar el filamento gris

de las raíces rezuma

el óxido enmohecido.

La orilla se imanta de bronce

cercando el límite con eco de retorno,

el que condujo la sombra a pie de árbol.

En el limo resbalaría la tarde

que, aturdida, ha de buscar en el curso del agua

el eterno lamento de un tiempo deshabitado

vacío de cántaros,

hostil al recuerdo,

inacabado

que lejos de ausentarse

rememora épocas

de siembra.

Paloma Fernández Gomá

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PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE A PRINCIPIOS DE SIGLO XX

PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE A PRINCIPIOS DE SIGLO XX

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LARACHE - PLAZA DE ESPAÑA

LARACHE – PLAZA DE ESPAÑA

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PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE

PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE

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LARACHE - ENSANCHE PRINCIPIOS DE SIGLO XX

LARACHE – ENSANCHE PRINCIPIOS DE SIGLO XX

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LARACHE - PLAZA DEL MAJZÉN - COMANDANCIA MILITAR

LARACHE – PLAZA DEL MAJZÉN – COMANDANCIA MILITAR

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ZOCO CHICO DE LARACHE EN 1928

ZOCO CHICO DE LARACHE EN 1928

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LARACHE - PUERTA DE LA KASBAH

LARACHE – PUERTA DE LA KASBAH

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LARACHE EN 1928 - CALLE ALFONSO XIII

LARACHE EN 1928 – CALLE ALFONSO XIII

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1928 - CAMPAMENTO DE NADOR, LARACHE

1928 – CAMPAMENTO DE NADOR, LARACHE

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LARACHE - ROMERIA SANTUARIO EN 1928

LARACHE – ROMERIA SANTUARIO EN 1928

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LARACHE EN EL AÑO 1928

LARACHE EN EL AÑO 1928

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LARACHE

LARACHE

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LA MAYORÍA DE LAS IMÁGENES ESTÁN TOMADAS DE LA PÁGINA DE FACEBOOK DE RADIO LARACHE Y DE LA WEB DE JESÚS PÉREZ.

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EL PUERTO Y EL FONDAK ALEMÁN DE LARACHE, un relato de DRISS SAHRAOUI

Tengo la sensación, quizá la esperanza, de que, entre todos, estemos elaborando un detallado, emocionante y precioso retablo de la ciudad de Larache. Cada autor, de diferente generación, da la pincelada propia a su época, rescata los recuerdos de sus años, y unos y otros armamos esta estructura llena de pequeños sabores y personales imágenes. En esta ocasión, Driss Sahraoui vuelve a regalarnos otro de sus minuciosos paseos por las calles de la ciudad. Baja la cuesta del Aguardiente y, con las manos en los bolsillos, se detiene y nos explica la vida de cada edificio y de cada familia. Es un largo y plácido caminar que nos arrastra al puerto de nuestra ciudad, y con el olor inconfundible de la almadraba, junto a Driss, nos quedamos paralizados contemplando la descarga de los atunes, brillantes, ensangrentados, refulgiendo contra el sol que cae lentamente como si fuera el último destello de sus vidas. Quién no recuerda esos instantes al regreso de faenar de los barcos… Veo unas gaviotas planear sobre uno de ellos, y veo a un chaval, creo que es Nourdine, que me hace señales con las manos, me saluda, pero no sé si me dice hola o adiós, y una extraña congoja me atrapa el pecho. Es como si sus aspavientos me alejaran del embarcadero, como si tratara de avisarme de que todo ese espectáculo se irá perdiendo con el tiempo… Es lo que el relato de Driss me ha hecho sentir.

Sergio Barce, septiembre 2012 

Larache . foto de Puri Vázquez Mascareñas

EL PUERTO Y EL FONDAK ALEMAN

DE LARACHE

Por Driss Sahraoui

Si nos situamos frente al antiguo Garaje de la Valenciana, dando de espaldas a la Comandancia y al Castillo de las Cigüeñas, encontramos tres calles. La derecha que conduce al Jardín de las Hespérides, de la que no voy a hablar porque no entra en este tema. La de enfrente que conduce a Electras Marroquíes, y la izquierda, llamada cuesta del Alemán o de Reinschaussen, que conduce al Puerto. Esta calle empieza en el citado garaje de la Valenciana seguido de una finca agrícola que llegaba hasta el consulado alemán. En ésta vivía o formaba parte de la familia ahí residente un tal… que era profesional de la equitación, de hecho daba clases de esa disciplina en la Hípica. De estatura mediana, llevaba siempre un sombrero y calzaba  botas con polainas. Hacía con su caballo maravillas: bailar, ponerse de pie sólo con las dos patas traseras, en fin, barbaridades, al estilo torero-andaluz. Era además muy bromista, conociéndole tan bien, su nombre no me sale.

Al final de esta finca estaba el Consulado de Alemania, cuyo edificio era de dos plantas, por lo que incluía la residencia del cónsul. Este era de estatura más bien baja y uno de sus pies era postizo, pero andaba perfectamente. Conocido con el nombre de REINSCHAUSSEN era de carácter serio, además de su misión diplomática se daba al comercio, era el principal importador de harina, aceites, azucares e infinidad de mercancía. Contaba con muchos empleados y un chofer personal, entre ellos se encontraba un tal Mustafá EJNACHAR y un hebreo de estatura baja que ostentaba un cargo importante en la administración, era experto en  contabilidad. Estaba siempre riendo, le gustaba contar chistes y se llamaba AMSELEM. El cónsul contaba con un gran almacén, justo enfrente del mismo consulado, separado solo por la carretera, destinado al depósito de sus mercancías Al lado de este había una pequeña destilería de anís, propiedad de un tal ARIZA, seguida de un gran almacén  cuya actividad era  la reparación de redes de pesca. Teniendo a su continuación unas largas escaleras provenientes de la Torre y del Yebiel, que  terminaban a su izquierda con la desembocadura y final de la Calle Real. Enfrente tenia la Aduana, que todavía conservaba un gran arco, resto de lo que fue su principal puerta. 

Voy a regresar al Consulado para describir la parte izquierda de esta calle. Este tenía a su izquierda una calle estrecha y corta que conducía a la Cruz Roja y Electras Marroquíes. Cruzando esta pequeña carretera se encontraba el Colegio Israelita YUDAH LEVY. Este edificio en su tiempo ha sido construido y concebido para colegio. Era muy amplio, con jardines  y grandes espacios  para el recreo y los deportes, como el baloncesto y otros. La distribución era la adecuada y la disciplina ejemplar. Actualmente se ha convertido en colegio musulmán contando con diez aulas, la gran parte verde que poseía este establecimiento le ha sido amputada y cedida al Ministerio de Juventud y Deportes. Era uno de los mejores colegios en esos tiempos. Personalmente guardo un recuerdo del  mismo: en los años cuarenta se había organizado un encuentro en el Teatro España, que agrupaba a todas las escuelas estatales de la ciudad, con ocasión del fin del curso escolar, cuyo objeto era la distribución de los certificados de estudios, acompañados de algunos regalos a los alumnos  más sobresalientes de cada escuela. Antes de la entrega de estos certificados, cada escuela tenía que representar algo: una corta pieza teatral, exclamación de una poesía o fábula u otra cosa. Una alumna hebrea por parte de ese colegio de nombre BENDAYAN optó por cantar una canción que estaba entonces en boca de todo el mundo, en uno de sus fragmentos decía más o menos:  -No me quieras tanto, ni sufras por mí, no vale la pena que por mi cariño, te pongas así- …  Canción de la diva española Conchita Piquer, que un  año antes pasó por este mismo escenario cantando esta misma canción. El Teatro parecía venirse abajo con los aplausos de los asistentes, padres de alumnos y profesores, por la magnífica interpretación realizada por esta simpática alumna. El que suscribe asistió a este certamen, como alumno, en representación de la Escuela Hispano-Árabe. Con esta alumna ya he coincidido antes y después de este encuentro. En la fiesta o Día del Árbol íbamos todos los alumnos de todas las escuelas por la mañana a los Viveros o la Hípica para sembrar cada uno su arbolito. Íbamos provistos, cada uno, de una bolsa de papel-cartón conteniendo un bocadillo, una manzana y un plátano. Ni que decir tiene que estos encuentros entre las escuelas ha servido de algo en esa cultura larachense de entendimiento y concordia.

Hípica de Larache

Seguimos, y encontramos entonces parte de los restos de un gran arco que marcaba la puerta de la antigua Aduana. Traspasándola estamos ya en el recinto del Puerto. Aquí encontramos el célebre Bar ROYAL, o Royal Bar, regentado por un simpático hebreo, de estatura alta, algo picado de viruela, al que le gustaba hablar mucho, era muy conversador. El acceso a este lugar se hacía mediante la subida de algunos escalones, lo que hacía que el local fuese más alegre, asomándose a la gran parte del puerto porque era todo ventanas. Tenía mucha aceptación por el lugar, por el trato y por la exquisita atención reinante en el mismo. Curiosamente gran parte de la clientela no tenía relación con el puerto, pero estaba siempre ahí. En algunas fiestas como la Nochebuena o fin de año, aterrizaba aquí gente de todas partes, donde se quedaba hasta bien entrada la madrugada. Al lado había tres agencias de Seguros y aduana. El más joven de los agentes de Aduana era un tal MOÑINO, no sé si heredada de su padre. He oído a algunos llamarle <El de la Viuda>, posiblemente se trataba de su segundo apellido. Más allá había una calle estrecha y larga que conducía a  la ZAUIYA NACERIYA y se asomaba al Barandillo.

Junto al  Bar Royal se encontraba un pequeño varadero, donde se construían botes y se reparaban las pequeñas embarcaciones. Más allá se encontraba la antigua playa chica donde nos bañábamos en algún tiempo, en vez de ir a la otra banda. Más allá se encontraban los astilleros de CONRADO ZOUZA, que se han hecho muy importantes en un tiempo, fabricando barcos en serie, incluso para la otra zona de Marruecos. Al lado estaba el Embarcadero para trasladarse a la otra Banda. En la hora punta esto era un hormiguero, con un ambiente especial, era la ocasión de bromear, cantar y bailar. Al lado estaba la fábrica de hielo para abastecer a los barcos de pesca en esa materia. Era propiedad de JOAQUIN HERNANDEZ, quien tuvo un grave accidente en la misma. Una correa de transmisión le arrancó un brazo, que le han tenido que amputar. Tuvo la valentía de ir al Hospital de la Cruz Roja que estaba cerca, aguantando el brazo con la otra mano. Siguió conduciendo con una sola mano durante toda su vida. Este hombre era valiente también en los negocios. Llegó a ser el más importante exportador hacia Europa de naranjas, tomates y otros productos agrícolas. La importancia de las transacciones comerciales le obligó a abrir una representación en Alemania a cargo de su hijo. La agencia de Larache siguió atendida por su hija que también era muy activa. Había igualmente en este recinto la Lonja, el depósito de Pescadores y el bar de los hermanos SARRIÁ, estos eran varios, uno funcionario de Hacienda. Este bar era importante, de reciente construcción, y concurrido, pero no llegó a la importancia del Bar Royal.

Puerto de Larache

Ahora entramos al muelle. Este contaba con tres grandes grúas, cuya actividad era constante, descargando las mercancías provenientes de los grandes barcos mercantes, transportadas por grandes barcazas, porque los buques no podían franquear la entrada al puerto por las condiciones de la barra. Las barcazas, para entrar, tenían que estar custodiadas y supervisadas por un experto Práctico, quien les dirigía hacia la parte más fluvial y menos peligrosa de la barra. La actividad de estas grúas se multiplicaba en verano, temporada de las almadrabas, descargando atunes, a veces incluso de noche. La descarga de los atunes era un verdadero espectáculo. Ver esa cantidad de atunes que a veces sobrepasaban los cuatro metros de largo todavía coleando… En la temporada de la captura del atún se contrataba a gente especialista en esta tarea proveniente de  Barbate, Ayamonte, Isla Cristina y otros puntos de Andalucía. No sé donde ha ido a parar toda esa riqueza del mar porque, actualmente, atunes de ese calibre ya no existen.  En el puerto existían grandes almacenes para el depósito y custodia  de las mercancías descargadas, en espera de ser retiradas por sus respectivos propietarios. Estos almacenes tenían forma de grandes naves, con mucha altura y anchura. Enfrente a estos almacenes, separados por una carretera, había una gran explanada donde se depositaban cantidades enormes de bidones de aceite y otras mercancías imperecederas, que podían resistir la intemperie porque tardaban en ser despachadas. Cerca de este lugar se había construido la dirección de Aduanas y la Comandancia de Marina. Enfrente, y separada por una carretera ancha, se encontraba la Cruz Roja Española, que se componía de un hospital llevando su nombre, un Dispensario, otro que era permanente, llamado Urgencias, una Iglesia, varios departamentos, así como grandes espacios verdes y jardines bien atendidos. En los años cuarenta, me llevó mi padre a este lugar porque me habían salido unas burbujitas que me cubrían toda la cabeza, al rascar me salía como agua. Al llegar al Hospital encontré a muchos niños de mi edad y de todas las comunidades con lo mismo. La cura consistía en aplicar en la cabeza una medicina por la noche para al día siguiente amanecer sin pelo, después seguían sesiones de Rayos X que duraban algún tiempo. A una chica hebrea muy guapa no volvió a salirle el pelo para toda la vida. La pobre, por su edad, no era consiente de lo que le pasaba, jugaba y saltaba tranquilamente. Era una  verdadera lástima porque la chica era guapísima. Hay que recordar que en esos tiempos había enfermedades de este tipo por la mala nutrición. Existía el paludismo, la tuberculosis, y otras enfermedades. En esos tiempos abundaban las charcas de agua sin tratar, refugio de los mosquitos portadores de paludismo. El azúcar era de color chocolate sin terminar su proceso de fabricación y refinamiento. La manteca era de grandes bloques de tamaño exagerado, sin saber la composición de la misma ni la forma de su posterior manipulación. La harina era de cualquier forma, he visto por casualidad en la Harinera de Larache triturando grandes bloques de harina cuyos sacos han sido  rescatados del mar después de mucho tiempo de naufragio. Esto ocurrió en la época de la guerra civil española. Eran años muy duros. Pero no hay enfermedad que dure cien años…

Salimos de la Cruz Roja y hallamos, enfrente, la carretera general Larache-Tánger-Tetuán  y a su lado otra muy corta que conduce a la fábrica de conservas del Lukus y la Playa del Carmen, donde había un pequeño astillero de EMILIO MORALES para la construcción de barcos de pesca, pero no era de la importancia de los astilleros de CONRADO, ya citado.

La carretera Larache-Tánger empieza teniendo a su derecha un gran jardín y dos carreteras; una que conduce a la Comandancia y la otra, llamada cuesta del Aguardiente que terminaba en los cuatro caminos. En la parte izquierda se encontraba un recinto que albergaba a Obras Públicas, se le llamaba igualmente FOMENTO, con garajes para los camiones, otro para las grandes maquinarias y herramientas necesarias para las grandes obras, así como varios departamentos administrativos. Aquí se repartían las funciones y  las obras a realizar. La actividad era intensa, en la que destacaba un ingeniero llamado AITOR AGUIRRE, por su gran responsabilidad. En este mismo recinto estaba la Estación de Ferrocarril, que nos ofrecía una belleza de arquitectura, digna de recordar y que al igual que la de Larache todavía existe en muchos lugares como Tetuán, Alcazarquivir, Ceuta y en muchos puntos de España. Este ferrocarril hacía el trayecto de Larache-Alcazarquivir vía Auamara, no me acuerdo de la frecuencia de sus viajes pero no eran diarios. Al lado de Obras Públicas existía una pequeña fábrica de conservas llamada COCA, seguida de un gran depósito de lubrificantes perteneciente a la Compañía Atlas. Este contaba con vivienda para el responsable del depósito, llamado BARRAGAN, este era un hombre de alta estatura, tenía una hija que era fotocopia suya en lo que respecta a la estatura y fisonomía a la que gustaba hablar mucho, al igual que su madre. A partir de aquí ya solo la carretera general Larache-Tánger y la vía del ferrocarril hacia Alcazarquivir. 

Vista aérea de Larache

Si nos damos la vuelta, encontramos a nuestra izquierda las casas de los Pescadores Marroquíes y, más allá, las de los Pescadores Españoles. Seguimos, y encontramos la primera ubicación del Colegio Luis Vives, teniendo enfrente un gran jardín y una rotonda que cae justo enfrente de Obras Públicas. Seguido del Colegio encontramos el Cuartel de Veterinaria, cuyo responsable era un Teniente Coronel  cuyo hijo era de mi edad,  donde se ocupaban de lo que era la veterinaria militar. Este cuartel tenia cerca al patio la Bola de Oro que primero era fabrica de salazón y después se convirtió en viviendas. Si paramos aquí encontramos tres carreteras: derecha que conduce a Electras Marroquíes, izquierda que conduce a las casas de los Pescadores Españoles y la fábrica de curtidos, que pasó por muchas manos, el ultimo fue un tal MIRANDA, y la de enfrente donde empieza la cuesta del Aguardiente. Esta comienza, subiendo, a su izquierda con unas  pequeñas fincas agrícolas, siendo la más importante la perteneciente a una señora muy respetada, teniendo a un agricultor viviendo en la misma finca. Se llamaba Doña Ricarda y tenía tres hijas, la mayor Rosario y dos mellizas, Encarna y Amparito, las dos se casaron con militares; la primera con  un capitán intendente en el Regimiento de Artillería llamado Juan LARA, que era una buenísima persona, la segunda con un Suboficial de Aviación, la mayor ya estaba casada y vivía en España. Seguían dos fincas más, en la última se había construido un chalet propiedad de CAPACETE, director de la Compañía ATLAS de lubrificantes. Mas allá, el Patio del Aguardiente donde en la realidad había una destilería de aguardiente de la cual esta carretera tomó el nombre de Cuesta del Aguardiente. Había igualmente viviendas y terminaba ya con los Cuatro Caminos. Aquí vamos a dar media vuelta y bajar esta cuesta.

Lo primero que encontramos a nuestra izquierda es el chalet del General MEZIAN que era grande y terminaba en una calle proyectada que debía desembocar en la Avenida de España, frente a la Escuela Francesa; a su derecha quedaría, haciendo esquina, el chalet del Bajá RAISUNI, el cual se opuso a este proyecto alegando que eso era parte del cementerio de Lala Menana, levantando una tapia por donde debía haber sido su salida y terminación, y así se malogró este proyecto que estaba bien estudiado. Al lado de esta calle se encontraba una gran huerta, que colindaba con el Cuartel de la Guardia Civil, propiedad de mi padre.  Recuerdo que en nuestra huerta habían excavado una manera de zanja, forma de trincheras, pero estas eran anchas y profundas. Los que excavaban eran prisioneros de guerra vigilados por soldados. A estas zanjas había quien  decía que eran Refugios (no sé de qué), otros decían que era para enterrar a los prisioneros fusilados. No tengo constancia de esto. Esto era durante la guerra civil española y un poco después. El cuartel de la Guardia Civil era grande, contaba con un sector para la administración, otro para viviendas, así como espacios verdes. Contaba igualmente con una cuadra de cuatro caballos, una moto Sidecar y un efectivo discreto de guardias civiles. En vez en cuando, veíamos circular con la moto a un  tal  BETANCURT, era canario y vivía solo para reír y hacer bromas, olvidándose de su condición de funcionario. Algunas veces veíamos una pareja de guardias civiles montados en caballo, con esa tradicional vestimenta: uniforme, tricornio y esa bonita capa. Solían ir por el campo, atravesando el puente del Lukus, no sé hasta donde llegaría ni el propósito de ese recorrido.

LARACHE

Seguía al cuartel el Fondak Alemán, que, en un tiempo después, se convirtió en viviendas; en la fachada principal residía el Baja BENEISH después del derribo de  su casa frente a la Comandancia Y dentro vivía  una multitud de familias. Los hermanos  MOLINA, uno era futbolista en el club local, la familia PIÑUELA, la familia ESCALONA, Antonio NARVAEZ, armador de barcos de pesca, Emilio MORALES, cuya familia se componía de la señora Eulalia, el hijo Emilio y dos hermanas, la más pequeña llamada Carmencita.

Anécdota: en 1970 estuve en Agadir y frecuentaba la Casa de España de esa ciudad. Había muchos españoles, sobre todo armadores, industriales y gente del mar. El primer día, acompañado de mi hermano que residía ahí, me presentó al gerente del lugar que era de Larache. Empezamos a charlar y no hemos llegado a identificarnos, me habló del Fondak Alemán y de la familia Molina y, en ese preciso instante, entraba  la mujer a la que conocía. Me dijo: ahí está mi mujer. Ésta saltó, me dio un fuerte abrazo y no sin emoción empezamos a hablar y a recordar. Esa vez me quedé hasta muy tarde porque nos costaba separarnos. Después iba todos los días a este lugar donde también conocí a un tal VERGARA, uno de los refugiados políticos, que vino a esta ciudad para quedarse para siempre, era propietario de una fábrica de Conservas que llevaba su nombre. Nos hicimos amigos y nos veíamos todos los días. Era un gran conversador y encontraba placer en mi forma de discutir. Me acuerdo de un detalle: el ultimo día de mi estancia, llamó a su chofer quien me trajo un surtido de cajas de conserva escogido por él mismo y me  entregó tres cheques de gasolina para el viaje, sin que haya sido solicitado para ello. Ese gesto y ese detalle se me quedaron grabados en la mente durante toda la vida.

A este Fondak seguía otro del mismo nombre y capacidad. Aquí también vivían muchas familias conocidas. La ya citada Doña Ricarda y familia, EL LITRI, que era reparador de radios y magnetófonos –entonces la televisión no existía- instalado en el pasaje Goya o Gallego. El contratista de obras Antonio OCHOTECO, el guardia civil retirado TIMOTEO, que era aficionado a la caza mayor y que además poseía en el mismo barrio una expendeduría de tabacos, el Bar de ANDRES, éste era concuñado de Timoteo, la tienda de comestibles de BARRAQUERO, que luego pasó a ser de la señora EMILIA; había también una señora costurera de la que no me acuerdo el nombre a la que acudían gente de todas partes, tenia mucha fama como costurera y modista. También mi padre tenía aquí una tienda de comestibles, en el numero 10, regentada por un Susi. Una o dos veces al año, al irse este Susi a su pueblo más allá de Marrakech, me hacía cargo de la misma. No me gustaba porque lo encontraba muy esclavo. En los ratos libres cogía mis libros y repasaba o estudiaba. Un profesor jubilado que vivía en el mismo inmueble de Doña Ricarda, al pasar para ir al Casino siempre a la misma hora, entraba casi sin que yo me diera cuenta y me decía: te estás empapando. A veces aprovechaba para preguntarle algunas explicaciones. Debo decir que todos mis estudios los he hecho libres.

A la izquierda de esta tienda vivía la señora Juana, tenia tres hijos, el varón Prudencio y la más pequeña de las hermanas, de la cual  no me acuerdo del nombre, estudiaba e hizo Magisterio. Esta señora, en sus tiempos libres, vendía cupones de la lotería de la Cruz Roja.

Anécdota: una vez estaba con un grupo de cuatro personas, al pasar vino y nos ofreció esos cupones, nadie le hizo caso. A mí me dio un algo porque la vi como sintiéndose menospreciada al no hacerle caso nadie, la llamé, le compré los cupones, se puso contenta, me dio un beso y me dijo: te tenía que tocar por lo campechano que eres. Y, efectivamente, al día siguiente vino a buscarme para decirme: te ha tocado. Me acuerdo que, al ir a cobrar, me pagaron en calderilla envuelta en paquetitos. 

Vivían aquí otras muchas familias, compuestas todas de buena gente.

Aquí termina esta parte del Fondak y nos lleva a la carretera, que es una cuesta llamada primero calle el Craret y hoy calle Uxda,  que nos lleva al garaje de la Valenciana. Situándonos en este lugar, cuya construcción era  reciente y ambiciosa,  con dependencias administrativas en su primera planta, así como apartamentos destinados al alojamiento del personal. Ha sido construido sobre un terreno arcilloso y de poca resistencia. La construcción no era la adecuada para esta clase de terrenos y, sin saber porqué, se ha realizado en un tiempo record. Hoy está en situación de ruinas. 

Vamos a bajar esta cuesta para al final encontrar el Patio de la Cigüeña, que no tiene nada que ver con el castillo de las Cigüeñas junto a la Comandancia. Aquí había un árbol robusto en cuya copa había un nido permanente de una cigüeña que venía todos los años. El árbol no era muy alto, pero ella vivía en la más grata tranquilidad. En este patio había viviendas donde residía mucha gente, el futbolista FACUNDO se casó con una chica de este barrio cuya madre, viuda, era muy respetada. Al lado estaba el antiguo cementerio judío, casi abandonado a su suerte, Se han levantado muchas voces no solo de judíos sino de todos los cultos para que sea restaurado, sin resultado  alguno, también se ha escrito mucho sobre el mismo. Sara Fereres de Moryoussef ha escrito hace ya tiempo un artículo desgarrador sobre este cementerio. Sin embargo últimamente parece que se ha abierto un rayo de esperanza para la restauración de este lugar, ojalá se cumpla.

Más allá había un fondak que se convirtió en viviendas, teniendo a su lado un gran almacén que servía de depósito de sal. Damos media vuelta y vamos hacia atrás para encontrar las Electras Marroquíes; teniendo enfrente, y en la otra acera, una huerta y una fuente pública, chorreando agua a todas horas. Las Electras en sí eran de discreta y bonita construcción, a la cual se accedía mediante algunos escalones. Contaba con mucho terreno alrededor, parte de este era garaje y otra para la maquinaria, con motores de esa época para producir electricidad. En lo que concierne a la administración contaba con una distribución adecuada, donde ejercían los empleados y ejecutivos, de los que me acuerdo de un tal AMSELEM, otro que luego resultó ser el padre de nuestra querida ZURITA, a BLANCO, que curiosamente se llamaba y tenía el pelo completamente blanco -buena persona por cierto y buen corazón-, a la larga lo he visto en Tetuán en los primeros años de la independencia. Había un MANUEL ESCALONA hijo del barrio, LAMAS, el célebre futbolista, defensa del club de fútbol de Larache, el ordenanza SLAUI, con su uniforme y grandes zaragüelles, que era muy atento con los clientes para facilitarles información, cosa que le caía muy bien porque le gustaba  hablar muchísimo, y estaba igualmente nuestro amigo PESETILLA. Este era cobrador en la calle. Cuando cobraba el recibo de la luz, al ver que el cliente no le daba la propina, le decía en medio jaquetilla: Iwa dame una pesetilla. De aquí le vino el sobrenombre de PESETILLA. Era algo obeso, muy simpático y querido por todos.

A la izquierda de las Electras Marroquíes estaba el Bar El Estrecho, de  Mesod ESSAYAG, este era guardia urbano, le tocó un premio de la Lotería Nacional, se hizo representante exclusivo de la firma LARIOS de Málaga, especializada en vinos y licores, y se instaló en un local de la estrecha y corta calle Daisuri, cerrado durante muchísimo tiempo, que fue  Imprenta y Redacción del antiguo periódico <El Heraldo de Marruecos>. El Sr. Mesod fue el  que construyó el bar El Estrecho junto con un gran almacén, que le servía de depósito para sus mercancías. Este hombre de estatura mediana era un bonachón. No sé si era familia del otro conocido Essayag que tenía un molino y un negocio de cereales en esta misma calle.

DRISS SAHRAOUI

 

                                                                

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LARACHE vista por… JUAN POTOUS Y MARTÍNEZ, año 1917

En su magnñifico libro “Crónicas del Norte. Viajeros españoles en Marruecos” de Abdellah Djbilou (Asociación Tetuán Asmir, Tetuán, 1.998) recoge cómo en 1917 Juan Potous y Martínez (autor del libro “De Tetuán a Manila, crónicas de viaje”) llega al puerto de Larache en el vapor “Gibel Tarik” y escribe sus impresiones al desembarcar:

puerto de Larache

  “Atracó el vapor al muelle, primer adelanto que observamos en Larache, pues en mi anterior visita el buque que nos condujo había quedado en medio del río, desde donde se trasladaba el pasajero en botes a la Aduana.

  Apenas desembarcamos, los amigos que acudieron a recibirnos nos comunicaron la noticia, asombrosa para nosotros, de que el “Gibel Tarik” había sido perseguido por un submarino…

Plaza de España, de Larache, a comienzos del siglo XX

  Por la callejuela que del puerto conduce a la parte alta de la ciudad, nos encaminamos a la Plaza de España y allí pudimos notar los adelantos que Larache había tenido en estos últimos años, pues, como ocurre en todas las poblaciones de Marruecos, la parte antigua de la ciudad se conserva en el mismo estado de siempre, al paso que la nueva aumenta cada día sus edificaciones.

  …Al lado de edificios magníficos, con todos los adelantos modernos y de la más bella estructura, se encuentra el antiestético barracón de madera techado con planchas de zinc, y por esta razón la parte nueva de la ciudad forma una amalgama de edificios de todas clases, que no agrada al visitante.

  …En la misma Plaza de España y dando la espalda al mar, se halla construido el nuevo edificio del Casino Español, que llamó mi atención no solamente por su hermosa construcción, sino también por lo económico que según me dijeron había resultado.

  Hay en el Casino un hall espléndido, siempre concurrido y siempre animado, amplios salones para tresillo y billar, instalación modernísima y con todos los adelantos de la higiene, para cuanto se refiere al aseo personal y un comedor muy vasto, donde por módico precio se sirven comidas a los socios, las que no tienen nada que envidiar a las de los mejores restaurantes de poblaciones de España. Delante del Casino se extiende un bien cuidado jardín…

  …El Casino constituye el centro de reunión de cuantos en aquella ciudad residen y de los viajeros que constantemente llegan a su puerto.

El Casino Español de Larache

  Larache es, entre todas las ciudades de nuestra zona, la de más brillante porvenir: su situación topográfica que la hace ser el punto más próximo de la costa a Fez, la fertilidad de su suelo, sus inmensas llanuras, su abundancia de agua en el campo y el hallarse a corta distancia de Ksar-el-Bir por donde ha de pasar el ferrocarril Tánger-Fez, le aseguran una vida económica floreciente… Diferentes carreteras están en vías de ejecución: el ferrocarril de Larache a Ksar-el-Bir llega ya hasta el puente del Kerman.

  Contribuyen también a la prosperidad de Larache los Tribunales de Justicia españoles establecidos desde hace tres años en aquella ciudad, pues en ellos encuentran comerciantes y entidades la garantía de sus intereses y el amparo de sus derechos.

  …También a Larache le ha correspondido su parte en las riquezas que la actual contienda deja abandonadas en el mar. Como en Tánger, faluchos y pesqueros españoles han recogido gran cantidad de bidones de gasolina que flotaban en el Océano y a esta providencial casualidad se debe el suministro de aquel precioso producto, cuya necesidad se dejaba sentir grandemente en la ciudad. Allí nos enteramos de que los bidones de Tánger y Larache procedían del vapor americano “Petrolic”, perteneciente a la “Standard Oil Company” y que fue torpedeado no hace muchos días por un submarino alemán.

  El corto espacio de estas crónicas me impiden extender más las favorables impresiones que recibí en mi visita a Larache, simpática ciudad que alberga  cariñosamente a cuantos a ella acuden y cuya hospitalidad es providencial en Marruecos”.

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