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CARMEN LAFORET EN TÁNGER

Hay una editorial, de la que ya escribí en su momento, que publica libritos con encanto: Khabar Bladina. Todos están relacionados con Marruecos, en especial, con Tánger. Entre esos pequeños volúmenes, que casi caben en una mano, hay uno escrito por mi admirada y querida Rocío Rojas-Marcos Albert. Se titula Carmen Laforet en Tánger (2015).

Carmen Laforet en Tánger

Se trata de una “fotografía narrada” de aquel homenaje que se le tributó a la escritora Carmen Laforet el 6 de septiembre de 1959, en el Club Gandori. El homenaje se lo organizaron Josep Andreu Abelló, Paul Bowles, Mohamed Omar Hajoui, Julio Ramis, Asís Viladevall, Herbert Southworth, los condes Charles de Breteuil y Piero Toni, los condes de Fuente el Salce, Paolo D. Occhipinti y Emilio Sanz de Soto, que fue el orador de la velada. Es decir, como escribió el propio Emilio Sanz, un grupo variopinto de “rojos”.

En ese acto, Sanz de Soto, con sus palabras, llenas de afecto y admiración, resaltó no sólo el valor literario de la novela Nada de Carmen Laforet, sino también su valía como persona y, de paso, le daba las gracias por ese aire fresco que su obra había traído a la novela española y su influencia en la juventud de aquella época (Nada había sido premiada con el Nadal en el año 1944). Por supuesto, entre líneas, había una crítica a la situación política y moral de la España franquista, y eso no gustó al corresponsal del diario Pueblo en Tánger, un tal José Ramón Alonso, quien, escandalizado por lo que Emilio Sanz decía, interrumpió su alocución poniéndose en pie y gritándole cara a cara:

Usted es un hijo de la gran puta, y todos los que piensen como usted son también unos hijos de puta. Y deberían levantarse e irse como yo

Dicho lo cual, efectivamente, el personaje se marchó, pero sin que nadie lo siguiera. Al contrario, al preguntarle Emilio Sanz al cónsul español don José María Bermejo, presente en el acto, si podía continuar, la reacción y respuesta de éste fue exquisita: “Bajo mi absoluta responsabilidad”.

El tal Alonso, por supuesto, creía encontrarse en España, en la España negra y oscura de la dictadura, y no en Tánger, una ciudad cosmopolita y abierta, que ya formaba parte del reino de Marruecos.

ROCÍO ROJAS-MARCOS

ROCÍO ROJAS-MARCOS

Rocío Rojas-Marcos reúne en este pequeño volumen el texto escrito por Emilio San de Soto sobre esta anécdota, y, para comparar los hechos con las diferentes reacciones que se produjeron, también lo que el diario Pueblo informó a sus lectores, el reportaje del diario España de Tánger, que entonces estaba dirigido por el marido de Carmen Laforet, Manuel Cerezales, y las que publicaron Vida Española en Marruecos, Le Petit Marocain-Progress, y alguna que otra más pero sin poder identificar el medio. También reúne aquí Rocío Rojas-Marcos lo escrito por Emilio Sanz en memoria de Carmen Laforet cuando la escritora falleció, o la carta que le envió a Eduardo Haro con tal motivo.

Esta publicación, además de curiosa, es muy aleccionadora sobre la realidad de aquellos años. Mientras en España la vida gris se hacía más gris, en Tánger, pese a que ya habían acabado los esplendorosos días de su estatuto de ciudad internacional, aún se seguía respirando un aire de libertad sorprendente. También es curioso lo que cuenta Emilio Sanz sobre Manuel Aznar, abuelo de José María Aznar, que, por supuesto, comulgaba con el franquismo absolutamente.

nada

Carmen Laforet llegó a Tánger de la mano de su marido, Manuel Cerezales, cuando éste fue nombrado en 1957 director del diario España. Y, como muy bien resume Rocío:

 “…Desde mi punto de vista, este homenaje a Carmen Laforet fue un triunfo más de su literatura. Un regalo más de su Nada desde un Tánger librepensador y desahogado, donde se podía vivir tal como ella había rogado desde las páginas escritas”.

Carmen Laforet en Tánger, breve pero contundente alegato de libertad. Y aquí, sí que habría que subrayar: basado en hechos reales.

Sergio Barce, enero 2018

MANUEL CEREZALES y CARMEN LAFORET

Manuel Cerezales y Carmen Laforet

 

 

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APERITIVO DE “TRIBUTO A DOS CIUDADES: LARACHE Y TÁNGER”, UN LIBRO DE LEÓN COHEN MESONERO

Dentro de pocas fechas, saldrá a la calle el nuevo libro del escritor larachense León Cohen Mesonero, y que lleva por título Tributo a dos ciudades: Larache y Tánger.

León, paisano y amigo, me ha pedido que le escriba el prólogo. He tardado en hacerlo, pero le ha llegado con tiempo para incluirlo en el libro. Estas palabras que ahora escribo son, sin embargo, un pequeño adelanto, un aperitivo al libro de León Cohen. Las cosas bien hechas, merecen ser presentadas poco a poco, con invitación previa, con degustación antes de sentarse a la mesa. Su nueva obra es un libro de relatos, que es lo que domina a la perfección León: las historias breves. Y, si además, como es el caso, las ambienta en las ciudades de su corazón, resultan más exquisitas.

LARACHE – foto de Akram Serifi Bouhsina

En estos tiempos, en los que cualquiera se lanza a escribir novelas y relatos ambientados en Marruecos aunque no conozcan nada del país ni de sus gentes, que son respaldados por editoriales a las que sólo les interesa el decorado exótico, que narran sin consistencia ni alma, sin pasión ni sangre, en estos tiempos, como digo, se agradece que salga una nueva obra de alguien que sí sabe de lo que escribe, que conoce a fondo lo que son y fueron ciudades como Larache y Tánger, que han convivido y vivido en sus calles, que además ha formado parte del paisaje humano.

Esto, ya lo he dicho, sólo es un aperitivo, así que os dejo, por ahora, con las palabras de presentación de Tributo a dos ciudades: Larache y Tánger, escrito por su propio autor: León Cohen Mesonero.

Larache se manifiesta como el paisaje de la infancia y de la adolescencia del autor, como su casa materna. Por su emplazamiento en la desembocadura del rio Lukus en el mar Atlántico, por su luz cegadora en verano, por sus avenidas y sus cruces de caminos, por sus cuestas, por su inigualable balcón sobre el mar, por su barra donde siguen rompiendo con ímpetu y bravura inusuales las olas de un mar bravío, por sus playas tan originales como diversas, por sus riquezas agrícola y pesquera, por sus salinas, Larache se me antoja como un pequeño paraíso donde nacer es una suerte del destino. En alguna parte escribí: “I was born in a little and beautiful town, near the sea, near the sun.”

Pero una cosa es Larache, el paisaje, y otra la época que me tocó vivir. Una cosa es el continente y otra el contenido.  No me voy a referir a lo político porque de todos es conocido, y además, porque por razones de edad, no era esa una cuestión que a mí me afectara ni mucho ni poco, todavía. Pero en lo social, aquel no fue precisamente un periodo dulce o de justicia social. Digamos, que casi todos por no decir todos, éramos o fuimos pobres, sobre todo si comparamos la situación con las vividas luego en democracia en España y en Europa. Mal de muchos consuelo de tontos, dice el refrán, aunque en nuestro caso, esa igualación por lo bajo resultó positiva en el sentido de que no hubieron en general desigualdades sociales significativas, y al menos en nuestro entorno, no era posible envidiar a quien no tenía. Lo que sí es cierto y me atrevo a afirmar, es que lo que se dice pasar hambre como la generación anterior, a nosotros afortunadamente no nos tocó. Fueron unos años de escasez y de carencias evidentes e innegables, que tampoco nos afectaron demasiado (digo a los niños) porque no habíamos conocido otra cosa. A pesar de todo, fuimos niños felices y juguetones, conocimos la solidaridad de los que nada tienen. Recibimos una educación primaria y secundaria de calidad, gracias a diversas instituciones como el Patronato, los Maristas, las Monjas, la Alianza israelita o la Misión universitaria y cultural francesa. Aunque algunos, los que estudiamos en el Colegio Francés, para acceder a la secundaria tuviéramos que desplazarnos a otras ciudades más o menos cercanas. 

Tánger – Edificio donde se ubicaba el Cine Mogador – foto de A.Lechugo – página Siempre Tánger

Creo haber descrito aquella época con crudeza, en varios relatos y más concretamente en uno titulado “Los trenes de mi infancia”: “Era la tristeza de unos niños hambrientos de tren, de “fuerte”, de soldaditos de plomo, de balón de reglamento. Era la mirada angustiada de unos niños de posguerra, dentro de aquellos pantalones “tres cuarto” zurcidos, dentro de aquellos “jerseys” oscuros como la época, dentro de aquellos eternos zapatos “gorila” a los que mamá había tenido que coser el contrafuerte para que aguantaran un invierno más. Toda nuestra infancia, toda nuestra España, era un parche para seguir tirando, porque cuando fuésemos mayores, seríamos otra cosa nos compraríamos el tren o la bicicleta que los mayores no querían o no podían regalarnos. Pero, ¿quiénes eran estos Reyes Magos tan pobres, tan poco generosos? Lo habían ido dejando todo en el camino, por Francia, por Europa, claro, como España estaba al final del trayecto… eso nos decían. Ni siquiera teníamos niños a quienes envidiar, todos éramos pobres.”

De esa primera infancia, destacaría por encima de todo, sus olores: olor a marisma, a yerbabuena, a culantro, a pinchitos, a “chuparquía”, a pan amasado y cocido en el horno del Zoco Chico, a “jaban coluban”, a sardinas asadas, olor a Camel de los cigarros que fumaban mi padre y mis tías, a dafina, el guiso de los sábados en casa de mi abuela Luna, a especias de los puestos y las tiendas, a grasa de cordero y a badana de los puff (que creo tenían el mismo origen)…Hace muy poco tiempo empecé a escribir un relato del que extraigo el comienzo. Aliocha soy evidentemente yo, y lo que cuento es exactamente lo que me parecía mi vida en esos primeros años en Larache, mi pueblo natal. Nadie elige donde nace, ni donde transcurrirá su primera infancia, pero puede ocurrir que el lugar de nacimiento determine su manera de ser y de percibir el mundo.

Larache: Primeros pasos

“Aliocha ha salido a pasear sin objeto, camina con alegría, es muy joven y la vida para él es un descubrimiento diario. Todo le sorprende y le asombra. Mira con admiración a su padre y trata siempre de contentar a su madre. Quiere agradar. Son sus primeros pasos por el camino. Cree que todos los que le rodean son sus maestros y que todos encierran algo que aprender. No se hace planteamientos extraños, ni preguntas sin sentido. Los maestros están para enseñar y la letra con sangre entra, como dice su amigo Nisimico, que por cierto es bizco. Hay que ser disciplinado y aplicado. Siempre va contento hacía el colegio. Le gusta. Sus amigos son numerosos y virtuosos. Su madre le canta el ángel de la guarda antes de dormirse: “Ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día”. Tiene una familia amplia y se siente reconfortado y protegido. La naturaleza es misteriosa y bella. Siempre se extasía ante los colores de algunas mariposas. El campo huele a vida. Aliocha es un niño feliz y tan ingenuo que conmueve. Su padre le puso ese nombre, el del más pequeño de los hermanos Karamazov en homenaje a Dostoievsky. Aliocha es curioso. Recorre con los amigos todas las calles y callejones de su pueblo. No hay rincón que se le resista. A su edad es algo atrevido. Pero él quiere saber dónde vive. Cuando no tiene colegio, le gusta estar en la calle a todas horas, incluso a la sagrada hora de la siesta, y eso le ha acarreado algún que otro disgusto con los padres de sus amigos. Le encantan los juegos y los practica todos. Ha aprendido a convivir con el espléndido sol y con el mar majestuoso. Le sorprende la belleza de los acantilados de su pueblo natal y la bravura de su mar. Aliocha ama la vida y sus encantos. Sus amigos, van a la Iglesia, a la Mezquita o a la Sinagoga. En esto, él se siente un poco despistado y no entiende muy bien estas cosas, que en cierto modo le resultan extrañas como niño que es. Pero, en el fondo le da igual entrar en un templo que en otro, con tal de acompañar a algún amigo. Luego los dos se ríen, como si les hicieran gracia estas cosas de mayores. A él lo que le ocupa y le distrae es correr, saltar y jugar todo el tiempo. También ha descubierto el cine y le apasiona ver películas, incluso en sesión continua. Aliocha es un niño feliz. “

Fui por lo tanto un niño larachense feliz y desde el recuerdo de esa felicidad primera, al adulto solo le queda rendir tributo a su pueblo. Y ese homenaje queda reflejado en mis relatos, que también pretenden hacer realidad el sueño de una noche de verano, que empezó seguramente, cuando desde la ventana del ático de Edificio Bustamante, el niño que yo era, contemplaba con deleite, en las noches cálidas de verano, las luces de los pesqueros en el horizonte que le ofrecía el Balcón del Atlántico.

León Cohen Mesonero 

Una foto para nuestro recuerdo. De izquierda a derecha Mohamed Sibari, Mohamed Laabi, Sergio Barce, Abdellah Djbilou, Mohamed Akalay y León Cohen – en Larache, hace ya unos años…

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PRESENTACIÓN DE LAS NOVELAS DE SERGIO BARCE, EN TETUÁN – ENLACE CON LA BIBLIOTECA VICENTE ALEIXANDRE

En el siguiente enlace, podéis leer el comentario sobre la presentación de mis novelas

La emperatriz de Tánger y El libro de las palabras robadas

en el Instituto Cervantes de Tetuán.

La página pertenece a la Biblioteca Vicente Aleixandre el propio IC de Tetuán.

http://bibtetu.blogspot.com.es/2017/11/sergio-barce-y-mourad-zarrouk-dos.html

 

Lola López Enamorado, directora del ICT, y Sergio Barce

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ARTISTAS, CREADORES E INTÉRPRETES, NACIDOS EN MARRUECOS – 4

 

Cuarta entrega de artistas, creadores e intérpretes nacidos en Marruecos:

ALBERTO NEGRÍN

(Casablanca, 1940)

ALBERTO NEGRÍN

ALBERTO NEGRÍN

Realizador de cine y televisión, es también director de teatro, productor y fotógrafo. Sus padres, de origen italiano, se establecieron, como en las buenas películas, en Casablanca huyendo de la dictadura de Mussolini.

Alberto Negrín comenzó en teatro, entrando a formar parte del Pequeño Teatro, en 1962.

Como realizador, ha cosechado numerosos éxitos, especialmente con series y films para la televisión. Entre sus trabajos destacan: La quinta mujer, Mussolini y yo (Mussolini and I, 1985) que protagonizaron Bob Hoskins, Susan Sarandon y Anthony Hopkins; El secreto del Sáhara (Il segreto del Sahara, 1987) con Michael York, Ben Kingsley y Andie McDowell; El viaje del terror: la verdadera historia del Achille Lauro (Voyage of terror: The Achille Lauro affair, 1990) que protagonizaron Burt Lancaster, Eva Marie Saint y Dominique Sanda; Naná (1999) con Francesca Dellera, Perlasca (Perlasca, un eroe italiano, 2002), La torre de la soledad, El corazón en el pozo (2005), El último de los Corleonesi (2007) o Mi ricordo Anna Frank (2009) .

También dirigió una versión de Platero y yo, en 1968. Su último trabajo para televisión, hasta ahora, ha sido la mini serie Tango per la libertá (2015).

En su faceta de fotógrafo, sus obras aparecen en publicaciones tan prestigiosas como Historia Ilustrada o El Europeo.

Mussolini e io

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SANDRA MOZAROWSKY

(Tánger, 1958 – Madrid, 1977)

SANDRA MOZAROWSKY

SANDRA MOZAROWSKY

Actriz famosa por los films eróticos que protagonizó en los años setenta, su verdadero nombre era Alexandra Elena Mozarowsky Ruiz de Frías. Nacida en Tánger, su padre era un diplomático ruso.

Entró en el cine como actriz infantil de la mano del realizador Pedro Lazaga en la película El otro árbol de Guernica (1969). Entre su filmografía, se podría destacar films tan emblemáticos del cine de “destape” como Lo verde empieza en los Pirineos (1973) de Vicente Escrivá, Manolo la nuit (1973) de Mariano Ozores, Cuando el cuerno suena (1975) de Luis M. Delgado o Sensualidad (1975) de Germán Lorente, película que reunía, en torno al gran Fernando Fernán Gómez, a varias de las actrices más eróticas del momento: Amparo Muñoz, Blanca Estrada, Pilar Velázquez y la propia Sandra Mozarowsky. Otras películas en las que intervino fueron El mariscal del infierno (1974) de León Klimovsky, La noche de las gaviotas (1975) de Amando de Ossorio o Beatriz (1976) de Gonzalo Suárez. También hizo televisión, en series como Curro Jiménez.

Su carrera y su vida acabaron trágicamente al caer desde la terraza de su domicilio en 1977, con apenas diecinueve años.

ANGEL NEGRO

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LUIS ALVAREZ

(Arcila, 1929 – Masmoléne, 1997)

LUIS ALVAREZ

LUIS ALVAREZ

Pintor y artista plástico. Vivió en Larache y Tánger hasta 1951, año en el que llegó a París. Estudió en la Escuela del Louvre y elaboró decorados para películas de la Paramount.

En 1955 llegó a Villeneuve-lès-Avignon, donde trabajó creando decorados para el Festival de Avignon y de Villeneuve-lès-Avignon. En esta localidad, donde vivió muchos años, hay una placa en su honor con uno de sus cuadros como fondo.

Su obra fue reconocida internacionalmente: obtuvo el Primer premio de pintura de Villeneuve-lès-Avignon en 1961, el Primer premio de pintura de las Chorégies d’Orange en 1962 y la Medalla de Oro de la exposición de Montsauve en Sauveterre. Y expuso sucesivamente en el Palacio de los Papas de Avignon, Estrasburgo, Niza, Marsella, París, Tolosa y, por fin, en el Castillo de Lascours en Laudun, donde una sala lleva su nombre.

Muy inspirado por los paisajes gardonienses, se instaló en 1982 en el pueblo de Masmolène, cerca de Uzès, donde realizó numerosos cuadros de esta región, de la cual se había enamorado.

TANGERINA de Luis Alvarez

TANGERINA – obra de Luis Alvarez

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GAD ELMALEH

(Casablanca, 1971)

GAD ELMALEH

GAD ELMALEH

Actor, director, humorista y guionista. Tiene ascendencia judía marroquí. Vivió en Canadá, donde estudió ciencias políticas. Famoso por sus monólogos, siempre ha hecho gala de un fino sentido del humor sobre su origen marroquí, y algunos de sus espectáculos teatrales han retratado acertadamente este aspecto de su personalidad.

Ha trabajado en radio y night clubs. Reconocido actor de cine, especialmente por varios éxitos en Francia, su popularidad se disparó a raíz de su relación sentimental con Carlota Casiraghi.

Entre sus films más conocidos: El tren de la vida (Train de vie, 1998) de Radu Mihaileanu, Chouchou (2003) del realizador argelino Merzak Allouache, El juego de los idiotas (La doublure, 2006) de Francis Veber, Un engaño de lujo (Hors de prix, 2006) de Pierre Salvadori, junto a Audrey Tautou; la deliciosa La felicidad nunca viene sola (Un bonheur n´arrive jamais seul, 2012) de James Huth, que protagonizó con Sophie Marceau o El capital (Le capital, 2012) del gran Costa Gravras.

También ha intervenido en Midnight in Paris (2011) de Woody Allen, La espuma de los días (L´ecume des jours, 2013) de Michel Gondry, y ha prestado su voz a uno de los personajes del film de Steven Spielberg Las aventuras de Tintín (The adventures of Tintin, 2011).

UN BONHEUR...

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JOSÉ LUIS DEL BARCO

(Tetuán, 1941)

Director artístico, ha trabajado en los equipos de decoración y arte de películas tan conocidas como Los nuevos españoles (1974) de Roberto Bodegas, Parranda (1977) de Gonzalo Suárez, Vota a Gundisalvo (1977) de Pedro Lazaga, Solos en la madrugada (1978) de José Luis Garci, La colmena (1982) de Mario Camus, 1492: la conquista del paraíso (1942: conquest of Paradise, 1992) y Gladiator (2000) ambas de Ridley Scott.

También, para televisión, ha sido el responsable del diseño de producción de la serie Las nuevas aventuras del Zorro (1990-1993), dirigida por Richard C. Sarafian o Ray Austin, entre otros.

ZORRO

 

 

 

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TRES TÍTULOS

Mis tres últimos libros: tres obras que me han dado muchísimas satisfacciones. Gracias a vosotros. Y a los lectores que no conozco.

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